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Inflación. Pagar el alquiler: la misión imposible de todos los meses

Mantener un hogar de dos ambientes (con impuestos y servicios) en un barrio de la Ciudad de Buenos Aires puede costar alrededor de $100.000. Casi el doble de un salario mínimo vital y móvil. Una postal que se volvió costumbre: barrios donde en una misma manzana conviven departamentos recién estrenados y vacíos con casas donde familias enteras viven hacinadas y en pésimas condiciones. Aquí algunas de esas historias.

Celeste Vazquez

Celeste Vazquez @celvazquez1

Lunes 24 de octubre de 2022 17:00

Paula vive en uno de los tantos barrios porteños donde no paran de construir edificios todo el tiempo. "Casa que veo con el cartel de En Venta, casa que a los meses ya no existe más porque la demolieron para hacer un edificio. Así en todas las manzanas de mí barrio".

Como dice Paula, en una misma manzana, hasta en una misma calle, cada vez es más frecuente que convivan dos realidades muy distintas. Por un lado, edificios nuevos con departamentos vacíos (en muchos casos cada vez más chicos) pero con espacios compartidos con ciertos lujos como una parrillla, pileta, salón de usos múltiple y demás. Por otro lado, viviendas donde viven varias generaciones hacinadas, en pésimas condiciones y con la angustia de no saber si el mes que viene tendrán techo.

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Paula vive con su hijo de 10 años y su mamá de 63 en departamente de dos ambientes. “Con la pandemia, tuve que pedirle a mi mamá que se venga a vivir a mi casa para poder seguir trabajando. El tema es que después ya no se pudo ir más. El precio de los alquileres empezó a subir y no nos quedó otra que vivir juntas para pagar un solo alquiler y eso que las dos laburamos. Pagamos $63.000 de alquiler más $8.000 de expensas. A eso súmale los impuestos y los servicios. Entre todo, gastamos casi $100.000 por mes. Un sueldo entero se va a pagar eso y con el otro vivimos. Dormimos los tres en la pieza porque el comedor es muy chico y no entra una cama”.

A la vuelta de lo de Paula, vive Jésica. Se conocen del barrio y además sus hijos van a la misma escuela. Tienen otra coincidencia, viven en un dos ambientes y hacinadas. “Nosotros somos cuatro, mi marido y mis dos hijos. Como mi marido se da maña dividimos la pieza en dos, entonces así nosotros podemos tener intimidad y los chicos también”.

Jésica y su marido trabajan los dos, igual que en la casa de Paula. Pero así y todo, cada vez que hacen los cálculos para ver si esta vez sí pueden pegar el salto a un tres ambientes, no lo logran. “Para pensar en mudarnos no solo tenemos que tener en cuenta cuánta plata más por mes vamos a tener que poner, sino también todo lo que hay que juntar para entrar, la garantía y demás. Por ahora es una opción imposible para nosotros”.

Hace poco se hizo viral el mensaje de un inquilino que denunció que una inmobiliaria le quería cobrar $ 500 por la visita a una propiedad. También hay denuncias a inmobiliarias que en reemplazo de garantías, exigen como depósito sumas exorbitantes que pueden lrondar los 2.000 dólares, además de la comisión y meses por adelantado.

Alquilar, un bien de lujo

Desde hace años, alquilar es la opción para quienes no podían cumplir con el sueño de la casa propia que cada vez se alejó más. Ahora, el incremento descontrolado en los precios y los bajos ingresos convirtieron alquilar en un sueño imposible de cumplir.

El peso de los gastos que tienen que ver con garantizar una vivienda representan una porción cada vez mayor de los salarios. Como vimos en el caso de Paula, un sueldo entero de un hogar con dos ingresos está destinado a eso.

Según un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), en el mes de septiembre “la mediana de los monoambientes ofertados en Capital Federal es de $55.000, de 2 ambientes es de $65.000 y de tres ambientes $90.000”.

Valores muy altos, si tenemos en cuenta que en el mismo mes, el valor del salario mínimo vital y móvil fue de $51.200. Es decir, que con un salario mínimo no alcanza ni para alquilar un monoambiente.

Hace unos días también se conoció un relevamiento elaborado en conjunto por la Universidad de San Andrés y Mercado Libre Inmuebles que revela que en el segundo trimestre del 2022 los alquileres de viviendas en la región del AMBA sufrieron un incremento del 125 % con respecto al mismo período en el 2021.

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El número surge de promediar el aumento en las diferentes zonas de la región. Donde re registró el mayor incremento es en zona norte, allí el índice es de 144%. En zona sur, de 120%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires es de 114%.

Se estima que esta realidad a nivel nacional la viven unas 6,5 millones de personas que están obligadas a alquilar para poder tener una casa propia. Ciudad de Buenos Aires y las localidades del Gran Buenos Aires son las zonas con mayor cantidad de hogares alquilados. No por casualidad en el medio de la pandemia, fue esa zona el epicentro de una serie de ocupaciones de tierra protagonizadas por miles de familia, siendo una de las más conocida la de Guernica que fue reprimida por el gobierno bonaerense.

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Dos años después de esa represión, sigue la lucha por vivienda en territorio bonaerense y sigue la misma política represiva. “Soy mamá de 3 hijos. Sufrí violencia de género y el Gobierno no me ayuda. En los alquileres no te aceptan con hijos y encima son impagables. No tenemos dónde ir, por favor que alguien nos escuche”, dice Belén, que junto a 400 familias fue reprimida en la madrugada del pasado 8 de octubre en el terreno en el que estaban, a unos metros del cruce de la Ruta 1001 y calle Conde, en el límite entre Pontevedra (Merlo) y González Catán (La Matanza).

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Esta realidad de millones contrasta con la de las viviendas vacías o comúnmente llamadas ociosas. Uno más de los contrastes a las que nos tiene acostumbrados el capitalismo. Según Inquilinos Agrupados, en la Ciudad de Buenos Aires, el 20% de las viviendas están vacías.

Si tenemos en cuenta los números y datos anteriores, podemos asegurar sin dudarlo que el derecho a vivir en condiciones dignas es un derecho altamente vulnerado. Y si bien es verdad que la inflación creciente de los últimos tiempos, sobre todo en el precio de los alquileres que sobresapasa la general, ha acentuado este problema, vale aclarar que viene desde hace años y es responsabilidad de todos los gobiernos.

Sin ir más lejos, a pesar de que el déficit habitacional es de cas 4 millonesde hogares, el ministro Sergio Massa no dudo en recortar los fondos para vivienda, junto a otros sectores como salud y educación, para complacer al Fondo Monetario Internacional (FMI).

A pesar de los reclamos de miles de familias y agrupaciones de inquilinos, las respuestas favorables a sus demandas, como la posibilidad de que exista un impuesto a la vivienda ociosa, o un plan de obras públicas para la construcción de viviendas populares y otros estableciemientos necesarios (como escuelas, jardines, hospitales,etc) no llegan. Y eso se explica por la sumisión del Frente de Todos y la oposición de Juntos por el Cambio a los intereses de los lobistas inmobiliarios.

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