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Red Internacional
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IPN VIOLENCIA DE GÉNERO. Palabras del director general del IPN sobre la violencia de género

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) llamó al diálogo para atender el problema de la violencia de género. Llamó a la comunidad estudiantil a estar unidos y construir una “cultura de paz”.

Miércoles 11 de noviembre de 2020

El director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, recordó que recientemente 159 docentes y 17 estudiantes han sido suspendidos, rescindidos, expulsados, removidos, exhortados, dictaminados o están en proceso de sanción por violencia de género.

Rodríguez Casas recalcó que el Politécnico "rechaza cualquier tipo de agresión en detrimento de los miembros de su comunidad, particularmente de quienes la sufren por el hecho de ser mujeres".

“Nuestra voluntad se refleja en todos los mecanismos institucionales vigentes, donde la perspectiva de género es uno de los ejes transversales de los programas institucionales”

por lo cual refrendó su llamado al "diálogo" a quienes se han manifestado.

Añadió que, como autoridades, han sido receptivos a cualquier tipo de manifestación, y que así lo han demostrado en el seguimiento a las expresiones de tendederos, los casos recibidos en las mesas de denuncia y los registros de la plataforma de denuncia.

Lo cierto es que, contrario a lo que sostiene el director, las manifestaciones en contra de la violencia de género no sólo no están siendo atendidas, sino que al contrario, la respuesta a las demandas de las mujeres ha sido el despliegue de decenas de policías, como ocurrió el pasado 8 de noviembre, cuando policías del Grupo Atenea y de la SSC hostigaron e impidieron el paso a una protesta contra los casos de acoso y la impunidad en el IPN.

Esto no está disociado de la política de Casas, pues aunque intenta lavarse la cara, implementando "medidas institucionales contra la violencia", es la correa de transmisión de la política estatal dentro del IPN. Nada se dice de las desaparecidas y asesinadas que pertenecen a dicha institución, ni cual tendria que ser la responsabilidad de las autoridades en ese sentido.

¿Qué soluciones se requieren para la violencia de género?

Está claro que las salidas punitivas de la vía institucional que tanto resalta el director, no ha valido de mucho a la hora de brindar mejores condiciones y entornos dentro y fuera del IPN. Por el contrario, las autoridades han sido denunciadas en múltiples ocasiones por ser quienes obstaculizan o niegan el seguimiento a los casos de violencia.

Por eso, pese a que las palabras de Rodríguez Casas, desde Pan y Rosas sostenemos que la salidas que necesita la comunidad estudiantil en el IPN y en todas las instancias académicas tienen que involucrar a quienes hacen la universidad y viven día a día la violencia, es decir, las alumnas, profesoras y trabajadoras del recinto educativo.

Casas, intenta homologar la política que han tenido otros funcionarios en otras universidades, como Graue que implementó un "protocolo contra la violencia de género", que poco o nada ha servido realmente para atacar la violencia; por ello reiteramos que la violencia no desaparece porque desde arriba se decreten medidas que no dialogan con las necesidades reales de las comunidades universitarias, sino que hace falta un plan integral que ponga énfasis en la prevención y no en los castigos, mismos que al final sirven para reforzar todos los mecanismos represores de la institución y poco ayudan en que no se reproduzcan de nuevo los escenarios de violencia.

Este plan integral debe estar pensado y basado en garantizar mejores condiciones estructurales para las mujeres que forman parte de la comunidad del IPN y esto implica medidas como transporte gratuito y seguro, comedores subsidiados, centros de salud que brinden información y protección sexual integral, comisiones tripartitas en los centros de estudio, que discutan democráticamente que hacer ante la creciente ola de violencia, etcétera.

La implementación de ese plan sabemos que no vendrá de la buena voluntad de las autoridades y por ello debemos arrancarlo de sus manos. Para esto es fundamental crear espacios auto organizativos y de discusión, de mujeres estudiantes, trabajadoras y docentes, amplios, democráticos e independientes que sirvan para potenciar la masividad del movimiento de mujeres y empujen a ser miles en las calles de nuevo. Esto en coordinación con el conjunto del movimiento de mujeres que hoy sale a luchar contra la violencia, la precarización y la represión.