Entrevistamos a la filósofa transfeminista Siobhan Fenella Guerrero Mc Manus, curadora de la exposición “Palimpsesto”, una reflexión sobre la memoria de la identidad trans mexicana.

Leah Muñoz @leahdanmunoz
Miércoles 5 de junio de 2019
Leah. ¿Cómo surgió la idea de esta exposición y por qué llamarla "Palimpsesto"?
Siobhan. La exposición nace de una invitación que Nathan Ambriz, actual director de Jauría Trans en el Centro Cultural Border, me hizo. Originalmente me invitó con motivo de un ciclo de conferencias que estaban teniendo acerca de los activismos intergeneracionales trans, dado mi interés por la historia y la política. Finalmente, la exposición se redefinió porque me di a la tarea de hacer una serie de entrevistas para tratar de apreciar distintas perspectivas de personas trans de distintas edades y una de las cosas que más me brincaron fue la diversidad de las personas trans, por supuesto, en donde más allá de cuándo habían nacido, era importante saber cuándo habían transitado y cuándo habían llegado al activismo trans. Esos puntos de ruptura configuraban una relación con la política y lo trans muy distinta, en donde la noción de “generación” se veía desbordada.
Un palimpsesto es un texto en donde hay varios textos confluyendo, donde hay una marca y una remarca. Un escrito que se traslapa, que se sobreescribe con otros. En ese acto de escritura, las marcas nuevas cambian el sentido de las anteriores. Los signos interactúan entre sí porque las materialidades se funden unas sobre otras.
En ese sentido es que me di cuenta de que lo que era necesario, desde mi punto de vista, era una reflexión sobre la memoria de la identidad trans, tanto en colectivo como en la de cada persona trans, en cómo se va escribiendo su propia trayectoria de vida. Esto es lo que da lugar a la exposición ya con el nombre y la idea de un palimpsesto, precisamente para expresar cómo a lo largo de la historia de vida y de la identidad colectiva ha habido una serie de discursos que se han ido sobreescribiendo. De ahí nace la idea de “Palimpsesto”.
La idea de "Palimpsesto" era mostrar cómo esta noción rescata tanto una forma de entender la identidad colectiva de lo trans como la vivencia de cada cuerpo trans. Cada cuerpo trans es un palimpsesto porque va encarnando distintas experiencias. Los cuerpos narran una trayectoria de vida.
Le sugerí a Nathan que una de las maneras de visibilizar esta reflexión fuera tomar el espacio como una metáfora del tiempo y dibujar una ciudad en la que se representaran todas las complejidades de la historia de lo trans. Por ejemplo, los callejones del transfeminicidio; las plazas de la protesta; los espacios de la fiesta; los edificios de la cotidianeidad; las avenidas de las victorias.
Nathan me sugirió invitar a Thomas Ortiz, un gran artista trans. Su mural es verdaderamente poderoso. Ya hablaremos de esto más adelante.
Leah. ¿Qué podemos ver representado de la historia del movimiento trans mexicano en la exposición?
Siobhan. Hay cuatro paredes y cuatro palimpsestos. Uno de ellos es el mural que hizo Tom Ortiz, artista trans maravillos,o que probablemente representa eventos en este milenio a través de la ciudad como metáfora del tiempo. Vemos distintos ejes de las luchas: llorar un transfeminicidio como el de Agnes Torres; celebrar un registro civil que nos reconoce; la creación de la Clínica Condesa; saber que podemos gozar de transiciones legales sin el peritaje de un experto, psiquiatra o sexólogo. La irrupción de cuerpos no binarios y de la percatación de que el sujeto trans es múltiple, también está representado.
Tom nos representa cuerpos con funcionalidades distintas. No es un sujeto trans capacitista, sino uno que está renaciendo, que es múltiple, que es diverso y que se puede intervenir o no. En ese sentido, el mural de Tom evoca la Ciudad de México como la Ciudad que, emblemáticamente, ha sido el eje de las luchas. Afortunadamente hoy empieza a haber otras ciudades en donde esto pasa.
Marcas de lo que fuimos y lo que somos permanecen tanto en la memoria como en la carne. Incluso aquellos cuerpos trans que no optan por técnicas quirúrgicas u hormonales son un conjunto de vivencias, de imágenes corporales, de orientaciones fenomenológicas, de cómo se habitó y cómo se habita ahora. Queda la memoria de cómo se nos trató, de cómo nos movíamos y de cómo nos comportamos ahora. Son vivencias escritas unas sobre las otras, donde puedes recordar lo que era habitar el mundo de otra manera. En ese sentido cada cuerpo trans es un palimpsesto.
El mural de Tom es el que narra los eventos del Siglo XXI. Otro, por su parte, está hecho con imágenes históricas, entre las que destaca la del coronel Amelio Robles, de la Revolución Mexicana, desafortunadamente la única imagen de un hombre trans en ese mural.
Este mural no sólo pretende representar lo que hay, sino aquello que se nos fuga. Por eso el mural tiene grietas, porque la memoria está agrietada, se desgaja. La memoria tiene una materialidad que versa acerca de su permanencia. Cuando la materialidad de la memoria es atacada, se pierde. ¿Dónde está la historia de los hombres trans? No lo sabemos. Nos genera la ilusión de que no hay una historia de cuerpos no binarios. En efecto, las identidades cambian, se recrean, mutan, pero cuando no hay una materialidad en donde se deposite la memoria, eso se pierde.
Los cuerpos trans también son un palimpsesto de las agencias propias y de las violencias recibidas. De las malgenerizaciones pero también de la agencia que se atreve a renombrarse y que se va plasmando, por ejemplo, en historias de vida en donde nos formamos con un nombre y ahora vivimos con otro. Hasta legalmente nuestros documentos son un palimpsesto que se va homologando.
En este mural está también Marta, primera mujer transexual del continente y de México que transitó en el sentido médico, en 1953, en una época en donde no se distinguía entre la homosexualidad y lo trans. De hecho, los médicos que la hacen transitar no lo hacen entendiendo su vida desde lo trans, sino como una suerte de terapia para una homosexualidad genérica, que en ese momento englobaba y subsumía otras identidades.
Están también espacios como el Espartacus; las marchas de los setenta y los ochenta; está Xóchitl, la histórica reina de la noche en una foto emblemática en Lecumberri; está una imagen de Lugar sin límites, primera película LGBT, por supuesto con un personaje trans. Son distintas imágenes que buscan evocar cómo distintas materialidades han sido el lugar en donde se ha depositado la memoria: las películas, los libros, los diarios, el escándalo de la nota amarilla, documentos extraviados y reencontrados.
Por eso en este Palimpsesto de historias también hay grietas de la fragilidad material de la memoria. Busca evocar que, en cuanto la memoria es material y es controlable, alguien puede apoderarse de ella. Tal es el caso de la historia de Marta, que está empezando a trabajarse desde los Estados Unidos y que es un llamado de atención a que quizá uno de los retos que tiene hoy el sujeto trans en México es empezar a ser el sujeto de su propia historia.
Esto se ve en este mural por la cuestión del grafiti que dice “Aquí está la resistencia trans” que es la irrupción del sujeto trans que viene a escribir su propia historia, que viene a decir “aquí estoy yo” a reescribir todo. Un sujeto que viene a decir “ya no más narrar mi historia desde la medicina, el derecho o la prensa”.
Queda la historia de cómo nos formamos, al menos como un palimpsesto de memoria y experiencia. En ese sentido, la identidad trans en colectivo también es un palimpsesto de los discursos médicos, legales, patologizantes, pero también de los discursos de las y los activistas, de la despatologización, de la dignidad, de los derechos, de la protesta, de la reivindicación. El sujeto trans es un palimpsesto en donde cada nueva irrupción discursiva se viene a emplazar en un lugar donde ya hay historia, ya hay memoria, ya hay discurso, ya hay materia, ya hay palabra. Y viene a resignificarlo todo.
De las otras dos obras, hay una que es un dispositivo museográfico que busca representar la interseccionalidad al interior de lo trans. O sea, cómo dentro de lo trans tenemos distintas edades; hemos transitado en distintos tiempos; podemos o no ser migrantes; podemos o no ser heterosexuales, homosexuales, lesbianas, pansexuales, asexuales… busca mostrar que el sujeto trans no es un sujeto homogéneo, sino un sujeto múltiple, multitudinario.
La última obra, que es muy poderosa, es una bandera trans intervenida que, el 8 de marzo de este año, fue grafiteada por feministas trans excluyentes. Busca mostrar cómo el proceso de escritura permanece. Cómo hoy hay discursos, así como en el pasado -que buscaban presentar al sujeto trans como un sujeto patológico, criminal, anómalo-, que no se han ido. Que hay nuevos discursos que nos colocan como un sujeto de alguna forma perverso y producido por el patriarcado. Ante ese tipo de discursos, esta bandera intervenida contesta. Se ve la herida, la violencia, pero también responde la agencia de quien se afirma diciendo “mi identidad es mucho más que un sentimiento”. Entonces, busca mostrar cómo los discursos se entrelazan y se escriben unos sobre otros.
Leah. Hablas de esta reescritura histórica que ha ido transformando lo trans ¿qué discontinuidades y continuidades identificas en los distintos momentos de la historia de la subjetividad trans?
Siobhan. Las continuidades, ya lo anticipaba, tienen que ver con cuestiones como la persistencia de algunas violencias como la transfobia, la idea de que somos sujetos contra natura, abyectos, despreciables, deshumanizados, lo cual motiva otros actos violentos. La marginalización, la pérdida de derechos, la expulsión de núcleos familiares, la falta de espacios de representación política, la persistencia de mucha población trans en trabajos precarizados, con alto grado de vulnerabilidad como el trabajo sexual, en donde se juegan la vida. Tristemente muchas son continuidades.
Para no victimizarnos, es importante decir que también hay continuidades como una constante lucha política por la dignidad y la justicia. Una lucha política que ya lleva décadas por luchar contra las violencias y labrarnos un lugar.
Una serie de discontinuidades parten de que comenzamos a tener un sujeto trans mucho más diverso. Si antes teníamos sobre todo activistas que eran mujeres trans, ahora tenemos personas no binarias y una enorme cantidad de hombres trans. Empezamos a tener juventudes, personas de la tercera edad e infancias. Comenzamos a ver historias de personas trans con enorme incidencia política. Esas son discontinuidades importantes.
Otra discontinuidad es que las distinciones entre lo trans y otras identidades se han ido asentando. Ya no estamos en los años setentas, donde quizás la figura de “la vestida” conectaba lo gay y lo trans, desdibujando dónde terminaba lo uno y empezaba lo otro. La noción de lo trans empieza a tener una herencia y coherencia propia. Esa es una ruptura que también estamos viendo.
El discurso médico integra también estas discontinuidades ya que, si bien sigue estando la noción de que la identidad está fundada sobre la disforia de género, cada vez vemos más personas trans que rechazan esta narrativa del “cuerpo equivocado”, que no la asumen como propia y que no están dispuestas a tener una vida en donde seamos una mala copia del sujeto cisgénero. Esa, creo, es una de las discontinuidades más importantes, el ir rompiendo con la tutela médica y la criminalización.
Leah. ¿Cuáles son los retos y tareas del movimiento trans actual como parte de este proceso de escritura colectiva?
Siobhan. Creo que muchos retos y tareas actuales tiene que ver con retos y tareas que ya veníamos cargando. Desde luego, la lucha contra los crímenes de odio; contra las violencias; contra las cadenas de cissexismo que llevan a la corrosión de los derechos humanos; la pérdida del derecho a la educación; la expulsión de los núcleos familiares; la pérdida del derecho a un trabajo digno; la deshumanización que se vive. Estos retos creo que siguen siendo vigentes y son retos que el movimiento trans ya traía.
En ese sentido, la lucha contra el transfeminicidio, contra los crímenes de odio, la marginalización, la discriminación, la pérdida de derechos, la atención a poblaciones trans precarizadas, por ejemplo, encarceladas, son todos retos actuales.
Quizás uno de los retos más contemporáneos es el tema de las infancias trans. En parte porque, como pasó con las otras identidades del acrónimo LGBT, el tema de las infancias llega mucho tiempo después al tema de las necesidades de los adultos. En ese sentido sería importante destacar la cuestión de las intergeneraciones, activistas trans jóvenes que, como la Red de Juventudes Trans, han enfatizado que el tema de las juventudes no se nos debe olvidar.
Así como no olvidamos a los jóvenes, no se nos puede olvidar el tema de las infancias, de quién y cómo acompaña a las infancias trans. En ese sentido el reto actual está en proveer espacios educativos dignos; reconocimiento de identidades; acompañamientos no medicalizantes, no patologizantes y no coercitivos.
Así como resignificamos la patología, el determinismo biológico como libertad ahora al atrevernos a buscar una identidad trans que ya no está anclada en un discurso médico. En ese sentido el palimpsesto es cómo vienen nuevos discursos y no borran lo que eran, sino que se van sobreescribiendo y los van transformando
Otro reto actual es desarticular el avance del discurso transfóbico dentro de algunos discursos feministas. No tanto al antagonizarlos, sino al tratar de construir propuestas éticas y políticas que logren hacer ver que estamos luchando por los intereses colectivos de todas y todos. Que no hay la pretensión ni de atacar ni desacreditar las luchas de los feminismos. Yo creo que estos son dos retos actuales que se suma a los retos históricos.
Nos vamos a ir enfrentando a un tercer reto reciente: la estratificación de lo trans. Ya le pasó a lo LGB. Cuando empieza a haber cierta asimilación, las identidades LGB de clase media se vieron favorecidas y quedaron en el olvido las identidades LGB más precarizadas. Probablemente con lo trans estemos entrando a un momento en donde esto pueda pasar.
Leah. ¿Tienen algunas actividades planeadas como parte del periodo en el que se exhibirá la exposición?
Siobhan. Sí. Tendremos una actividad detonadora por mes. La primera de ellas será el jueves 20 de junio a las 18:00 horas y será un taller sobre historiografía del sujeto trans, con una duración de dos horas. Posteriormente, el sábado 27 de julio a las 11:00 horas tendremos un conversatorio acerca de la relación del drag y lo trans, que se ha visto marcada por una historia común y distanciamientos recientes. Este conversatorio contará con la participación de Marian Rocha e integrantes de House of D. El sábado 24 de agosto tendremos, también a las 11:00 horas, un taller de creación y apreciación literaria, con énfasis en poesía y cuento sobre el tema trans y dirigido a personas trans. Lo realizaré junto con Victoria Soria, joven poetisa trans. Estas son las actividades complementarias.
La exposición “Palimpsesto” se puede visitar hasta agosto en las instalaciones del Centro Cultural Border, ubicadas en Zacatecas 43, en la Colonia Roma, en la Ciudad de México.