Diana Valdez maestra de sencundaria y militante de la Agrupación de mujeres y disidencias sexuales Pan y Rosas, habló de la división que es funcional a los patrones, entre las demandas de las mujeres y los sectores oprimidos y las demandas laborales. "Unir éstas, en última instancia, fortalece la lucha de la clase trabajadora, y eso implica combatir también los atrasos machistas dentro de las organizaciones y sindicatos, pues estas conductas se imponen desde los patrones". Te invitamos a leer su participación en el Foro-Encuentro Reforma Laboral.

Pan y Rosas México México | @PanyRosasMex
Lunes 25 de julio de 2022

En los últimos años se ha vuelto un hecho indiscutible que las mujeres somos una parte fundamental de las luchas obreras y populares, lo vemos incluso con las luchas aquí presentes; esto al calor del resurgimiento del movimiento de mujeres a nivel internacional marcó un antes y un después poniendo en el centro de la discusión la necesidad de hacer frente a la cadena de violencias machistas que tienen como expresión más cruenta el feminicidio. Tanto así que los gobiernos, partidos del régimen y empresarios han tenido que integrar en sus discursos y políticas una supuesta perspectiva de género, con discursos feministas y cada vez más presentarse como incluyentes hacia las disidencias sexogenéricas.
Este contexto de violencia no puede entenderse si ver que los gobiernos del PRI y el PAN avanzaron en la militarización del país, uno de los factores que contrario a lo que defienden sus apologistas, no ha hecho más que recrudecer la violencia y la represión, algo que se mantiene de la mano de la Guardia Nacional y la política de seguridad de AMLO que ha mostrado su impotencia.
El gobierno de la 4t ha mantenido una política profundamente contradictoria, aunque llegó sobre la base de las enormes expectativas de cambio, no podemos olvidar que en el 2018 se hizo de una alianza con el reaccionario PES y bajo su gobierno la iglesia y los antiderechos han cobrado más peso en la vida pública. Son innumerables las ocasiones en las que López Obrador ha acusado al movimiento de mujeres de estar al servicio de la derecha conservadora, restando importancia y gravedad a la situación de violencia que vivimos y hasta porponiendo poner nuestros derechos mas elementales a consulta, como el aborto.
Mientras incrementan las figuras femeninas tanto de la derecha como del oficialismo, ocupando distintos cargos tanto al interior de sus partidos como en los distintos niveles de gobierno, se mantiene la enorme precariedad para las mayorías de las mujeres de la clase trabajadora y los sectores populares, y no solo eso, son estas mismas mujeres que pretenden darle una cara feminista a sus partidos, las que se encargan de ejecutar políticas antiobreras como es el caso de Sanjuana Martínez en el SutNotimex, Esthela Damián en el DIF y Magali Cadena en los programas de Cultura Comunitaria de la CDMX. Inclusive como en el caso de Claudia Sheinbaum o Lorena Alfaro, alcaldesa panista de Irapuato, han comandado y justificado la represión al propio movimiento de mujeres. Por más que se pinten de violeta, sabemos que ellas no nos representan, pues no solo no tiene nada que ver la violencia que vivimos por ser mujeres, sino que defendemos distintos interesas, pues mientras nosotras estamos al frente de las luchas por derechos laborales, el derecho a la salud, la seguridad social y a la educación, en defensa del territorio y contra los megaproyectos, ellas perpetúan la explotación y precarización que vivimos millones
Después de las movilizaciones de la Marea Verde que recorrieron toda Latinoamérica y que hoy hace eco en Estados Unidos tomando las calles para enfrentar la medida de la Suprema Corte contra el derecho al aborto, hemos conquistado con la lucha la despenalización del aborto un importantisimo triunfo para nuestro movimiento, sin embargo, solo 9 entidades del país han modificado su legislación para que deje de ser delito interrumpir un embarazo por cualquier causal hasta las 12 semanas. Hay que dejar bien claro que esta fue una conquista del movimiento de mujeres y no un acto de benevolencia de los gobiernos, y que esto no es suficiente. Tenemos que arrancar que el aborto sea legal, seguro y gratuito en todo el país! Lo que necesariamente implica la implementación de Educación Sexual Integral y acceso real a una salud digna para que además ninguna mujer ni persona gestante tenga que enfrentar con sus propios recursos enfermedades como el cáncer de mama o cervicouterino, que a pesar de ser tratables, nos arrebatan la vida de miles de mujeres al año.
Lo que debe quedar claro es que esta no puede ser una tarea únicamente de las mujeres, deben ser banderas de lucha del conjunto de la clase trabajadora, pues la opresión hacia nosotras, así como hacia las disidencias sexogenércas, son ocupadas por este sistema para profundizar la explotación del conjunto de las y los trabajadores y para construir divisiones al interior de nuestra clase que dificultan aún más la lucha por la emancipación de la humanidad de las cadenas del capitalismo. Debemos exigir e imponerle a través de la organización a las direcciones de los sindicatos y centrales sindicales que esto sean una verdadera herramienta de defensa de las y los trabajadores y que deben abrazar activamente y no solo de palabra las luchas contra las violencias patriarcales, el feminicidio, los crímenes de odio, por aborto y plenos derechos reproductivos para todas las mujeres y personas gestantes.
Esto necesariamente implica que construyamos una profunda unidad entre trabajadores y trabajadoras sindicalizadas con las precarizadas que son la gran mayoría, apostando a la construcción de comisiones de mujeres en los centros de mujeres y peleando por guarderías, salas de lactancia, comedores y lavadores que apuntan a que las mujeres trabajadoras podamos romper con la esclavitud doméstica que impone dobles o triples jornadas laborales si sumamos las tareas de cuidados, para que tengamos cada vez mejores condiciones para combatir la violencia y luchar codo a codo con nuestros compañeros por una sociedad sin ningún tipo de opresión ni explotación.
Este es el llamado fraterno que hacemos desde Pan y Rosas México a este encuentro, pues es fundamental la unidad entre las luchas contra la opresión y la explotación y que la clase trabajadora y los conflictos en curso abracen nuestras demandas y se pinten de verde y violeta.