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Educación. Pandemia, heladas y apagones: el aprende en casa sigue

Niñas, niños y adolescentes (NNA) han quedado fuera del Aprende en Casa ante las carencias y las tragedias familiares que se viven en medio de la pandemia. La situación se ha complicado para millones en el norte del país con las últimas heladas y apagones.

Soledad Farfalla Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 17 de febrero de 2021

A finales de febrero de 2020 la pandemia del coronavirus llegó a México. Casi un mes después se suspendieron las clases presenciales a nivel nacional. Pasado el periodo vacacional de semana santa, se puso en marcha el Aprende en Casa. Tal como lo advertimos docentes en todo el país, millones de NNA quedaron fuera.

Antes de la pandemia las carencias en las familias existían ya. Con el correr de los meses, lejos de desaparecer, éstas se agudizaron en medio de los despidos, los recortes salariales, los contagios y las muertes en las familias.

Ahora, en el norte del país, a todo esto se suman las duras heladas que la novena tormenta invernal trajo a nuestro país. Los estados más afectados son Chihuahua, Coahuila y Durango, en donde se llegaron a registrar -15° C; les siguen Zacatecas, Aguascalientes y Sonora, en donde el frío ha pegado con cruel dureza también.

En busca de calor para soportar el frío, las familias han recurrido a aumentar su consumo de gas y electricidad. Como si fuese una mala broma, el abasto de gas se vio afectado por la baja temperatura. La consecuencia inmediata fue el desabasto de este recurso. Pero la cadena de malas pasadas no paró ahí, ante la falta de gas vinieron los apagones en el norte del país.

Así enfrentan en estos días nuestros alumnos del norte el ciclo escolar. Y sin embargo, como lo han hecho las autoridades educativas todos estos meses, se pretende mostrar que se puede continuar.

Si ya antes eran insostenibles las clases del Aprende en Casa (cosa que vemos los maestros todos los días, pues cada vez son menos los alumnos que están comunicados con sus docentes), en este panorama se vuelve impensable mantener las actividades académicas.

Eso si pensamos en las condiciones materiales. Si reflexionamos sobre la dura situación y el ánimo de nuestros alumnos, se confirma. ¿Qué niño puede pensar en fracciones, enlaces químicos u oraciones, cuando su familia sobrevive al frío y salen a buscar gas para calentarse y alimentarse? Se agrava la situación si en casa hay enfermos o fallecidos.

Por condiciones dignas para poder estudiar

Como lo hemos dicho antes, esta simulación educativa no puede continuar, ni en el norte ni en el resto del país. A 10 meses del Aprende en Casa, en un sistema a distancia improvisado, nuestros alumnos se han llenado de tareas que poco han contribuido a su aprendizaje significativo.

Eso, para los menos que tienen internet y algún equipo de cómputo en casa. La gran mayoría ha quedado parcial o totalmente fuera. La profundización del rezago educativo y de las desigualdades sociales entre nuestros alumnos es en realidad el resultado de estos meses de Aprende en Casa. En otros miles de casos la deserción escolar.

Esta simulación debe parar. ¡Seguimos exigiendo que el Estado garantice las condiciones necesarias para que todos puedan estudiar! Y que se le permita a las comunidades escolares (alumnes, maestres, madres y padres de familia) determinar cuáles son los aprendizajes que realmente se requieren en medio de la pandemia y después.