Al aprobarse el proyecto en la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, solo falta la votación en la cámara de diputados para el despacho, definitivamente un gran avance para las y los trans.
Jueves 18 de enero de 2018

Luego de varios años de tramitación, vemos grandes pasos para la aprobación final de la Ley de Identidad de Género, que permitirá el cambio de nombre y sexo de manera legal, en el caso de los menores de edad, aunque debe haber un consentimiento de los padres y además puede haber obstáculos por parte de psicólogos o psiquiatras.
Esta Ley también responde a la urgencia del gobierno para pasar las últimas leyes y reformas antes de que la derecha vuelva a la presidencia, sin tomar en cuenta los años de movilizaciones por parte de la diversidad sexual.
El proyecto, sin embargo, no responde a la permanente homofobia de nuestra sociedad, pues desde el hecho de poder cambiarse de sexo de manera legal no compete una amplia lista de necesidades básicas para el desarrollo pleno de la persona. En ese sentido lo más preocupante es que este proyecto no cumple una exigencia mínima a las empresas para contratación de trans, tomando en cuenta que la mayoría son relegadas a la prostitución y/o trabajos de extrema precariedad.
Es necesario darle visibilidad a esta problemática, ya que la mayoría de las empresas, especialmente las del rubro de atención al cliente o ventas presenciales, ponen estándares para la contratación de sus trabajadores, los cuales en su mayoría y de forma oculta incluyen prejuicios superficiales.
Ahora con esta nueva conquista, es necesario desplegar la fuerza de la diversidad sexual para seguir profundizando en las necesidades de las y los compañeros trans, esto también abarca temas de salud que no están garantizados, como la cirugía y tratamiento de transición de género. Pues actualmente ningún avance incluye las necesidades de la clase trabajadora.

Javier Ilabaca
Estudiante de Periodismo, Universidad Central de Chile