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Red Internacional
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Proceso Constituyente. Para que los viejos partidos tradicionales no decidan por nosotras y nosotros ¡Levantemos una tercera alternativa con nuestras demandas de octubre!

Las vueltas de carnero comienzan a multiplicarse ante un proceso constituyente lleno de trampas; los que ayer eran los máximos defensores de la herencia de la dictadura, y de su constitución, hoy se pasan al Apruebo, y no solo la derecha sino también las grandes fortunas del país como Luksic, o como dejo en claro este domingo Álvaro Saieh en La Tercera, medio de su propiedad.

Ricardo Rebolledo

Ricardo Rebolledo La Izquierda Diario

Catalina RP

Catalina RP Periodista, Usach

Martes 8 de septiembre de 2020

El escenario en Chile hacia el plebiscito se mueve rápidamente, tan así, que en un par de semanas, y “casi” sin darnos cuenta, tenemos a dos viejos estandartes del partido fundado por Jaime Guzmán, enarbolando las banderas del “Apruebo”.

Y si ese desayuno no bastase, con Longueira y Lavín marchando detrás del proceso constituyente, la editorial de La Tercera, uno de los principales medios del país, propiedad de Álvaro Saieh la cuarta fortuna de Chile, el domingo declamaba: “El apruebo es la mejor opción para el país”.

Es que hacia el proceso constituyente las cosas se moverán así, rápidamente: los que ayer se constituyeron como partido para defender la Constitución de la dictadura, hoy se enfilan por el apruebo. Los que ayer (y aún hoy) se enriquecen con toda la herencia de la dictadura, en base a un neoliberalismo inclemente sobre millones de trabajadores y trabajadoras, al menos una parte comienza a poner sus fichas sobre el apruebo.

"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".

Con esta frase, Tancredi, en el libro El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, le declaraba a su tío el príncipe Fabrizio la necesidad de unirse a los cambios de Italia para que al final nada cambie y continúen con sus privilegios.

Por lo mismo que estas vueltas de carnero nos obligan a poner más atención a que tipo de proceso constituyente vamos, y porque de repente los defensores más fanáticos de la dictadura y de todo su legado, comienzan a mirar hacia el apruebo, o a pasarse a sus filas, porque ven la posibilidad de que con los cambios, al final nada cambie.

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Los límites acordados con la derecha

Si algo tranquiliza a la derecha y al gran empresariado, son las bases sobre las que se constituyó el “Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución” del 15 de noviembre, de las que la misma editorial de La Tercera se hace para reivindicar el apruebo. Veamos un par de párrafos:

“…la opción del Apruebo parece ser la más razonable para lograr no solo el objetivo constitucional, sino también el de paz social, en el sentido que contempla para ello un proceso ya establecido con reglas conocidas: con plebiscitos de entrada y salida, con elección de constituyente y con quórums que obligan a alcanzar amplios consensos.”

“El citado acuerdo significó un punto de inflexión importante en los agitados días que vivía el país. Si bien persistieron algunas manifestaciones y también ciertos actos de violencia, es claro que la mayor parte de la ciudadanía apoyó las bases del citado pacto. Por ello si la idea es cambiar la Constitución, lo más razonable es hacerlo como lo propone ese pacto.”

La derecha y el empresariado no son idiotas, ya quisiéramos que lo fueran, a pesar de que a veces nos desconciertan con personajes cada vez más ridículos, pero que en el caso del Apruebo no están bromeando, saben que si juegan mal pueden perderlo todo.

Porque saben que este acuerdo nació de la protesta social, y en específico de la Huelga General más grande desde el retorno de la democracia, y que amenazaba no solo la caída de Piñera y su gobierno, si no las mismas bases del Chile post-dictadura.

¿Pero entonces qué opciones tenemos?

La vieja Concertación y la ex Nueva Mayoría, quienes junto a la derecha, no solo mantuvieron toda la herencia de la dictadura, sino que además la profundizaron, terminando de neoliberalizar los pocos derechos que habían quedado, ahora se alzan como paladines de una Nueva Constitución, pero no pueden dejar de ser lo que mantuvieron por más de 30 años.

Por el lado del Frente Amplio, se ven tensados más por los viejos partidos que por lo que dicen sus propias bases. Se hicieron parte del “Acuerdo por la Paz” junto a los partidos tradicionales, e incluso llegaron a aprobar las leyes a Piñera, como la ley anti-protesta, de la cual se salieron a desmarcar ya cuando el daño ya estaba hecho.

La opción que representaba el Frente Amplio se acabó ahí donde los acuerdos por arriba primaron por sobre las demandas de millones en las calles, que exigían la salida de Piñera y el fin de toda la herencia de la dictadura.

Y nos queda el Partido Comunista, que dirige la principal organización de trabajadores del país, la CUT, que ha mantenido una tregua irracional con el gobierno, dejándole pasar cada uno de sus ataques, y en medio de una las pandemias más grandes vistas desde hace cien años. Pandemia que ha generado una crisis que la derecha y el empresariado buscan que la pague el pueblo trabajador. Y para qué decir de su aprobación por la mayoría de sus parlamentarios de la maldita ley de suspensiones laborales.

La escandalosa política del Partido Comunista, que se niega a organizar y movilizar a las y los trabajadores frente a los múltiples ataques que hoy vive la clase trabajadora, es tratada de tapar con el candidato Jadue, líder en las encuestas presidenciales, que aspira a un gobierno de amplitud con moros y cristianos, incluyendo a la Democracia Cristiana y por supuesto a toda la vieja Concertación.

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¡Vamos por una tercera alternativa de los trabajadores, las mujeres y la juventud!

Las fuerzas de octubre nunca fueron derrotadas, y la pandemia que “interrumpió” nuestra rebelión contra la herencia de la dictadura, sólo reveló con mayor brutalidad las condiciones de vida de millones, que expuestos no solo al covid, sino al desempleo, a las suspensiones e incluso al hambre, pusieron al descubierto con más fuerza el Chile de los 30 años.

Por eso desde quienes levantamos La Izquierda Diario, el Partido de Trabajadores Revolucionarios, queremos presentar una nueva alternativa a estos viejos partidos, o a los nuevos partidos que envejecieron rápido y mal, para que nuestras demandas de octubre no solo sean escuchadas, sino que llevadas a cabo por nosotros mismos, trabajadores, mujeres y la juventud.

Por eso, es que junto a la legalización que llevamos adelante para poder participar en el proceso constituyente, impulsamos un Comando por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, como tercera alternativa a la derecha y a la oposición. Un comando que busque agrupar a todas y todos quienes no confían en los viejos partidos y que desconfían de este proceso lleno de trampas.

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Un comando como un a tercera alternativa diferenciada de la derecha y la oposición, junto a dirigentes sindicales, sociales y de vanguardia para terminar con la herencia de la dictadura, retomar la lucha de octubre y el “Fuera Piñera”.