El pasado viernes el nuevo ministro de salud, Enrique Paris, desmintió que el gobierno este siguiendo una estrategia de rebaño como anunciara anteriormente el ex ministro Mañalich y la subsecretaria Daza.

Néstor Vera Médico.
Domingo 21 de junio de 2020
"Las declaraciones no se pueden borrar, pero la verdad es que la estrategia que se implementó no avalaba esa estrategia de rebaño", esas fuera las palabras del nuevo Ministro de Salud, Enrique Paris, en el reporte diario del pasado viernes.
De esta forma contradice los anteriores dichos del ex Ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien habría afirmado "que la gente se contagie de una manera lenta, no que no se contagie, porque esa es la única forma que tenemos de defendernos de la enfermedad", así como también la subsecretaria Daza que había señalado: “tenemos que lograr que las personas se vayan enfermando progresivamente”.
La estrategia de rebaño consiste en hacer que pequeños sectores se contagien en distintos tiempos, para así evitar el colapsos del sistema de salud, pero también para, supuestamente, crear inmunidad y evitar nuevos contagios (algo que no está avalado). En contraposición, Paris afirma que el gobierno ha tomado una estrategia que busca evitar contagios por medio del “Fortalecimiento de nuestro sistema de salud, protección y cierre de nuestras fronteras, establecimiento de alertas sanitarias, estado de catástrofes y toque de queda; establecimiento de cuarentenas, aduanas y cordones sanitarios; suspensión del funcionamiento de los establecimientos educacionales, anticipo y fortalecimiento de la campaña de vacunación contra la influenza e instrucciones permanentes de cuidado a nivel personal”.
Lo cierto es que ni Mañalich (con su afirmación de la estrategia de rebaño) ni Paris (con su negación), develan la real estrategia que juega el gobierno en el terreno sanitario. No han buscado ni un contagio controlado, ni evitar los contagios, su foco está en evitar la paralización de la economía, buscando medidas que preserven el interés económico de empresarios nacionales y extranjeros por sobre la salud de la población.
En lugar de realizar testeos masivos, trazar los contactos y aislarlos efectivamente en residencia sanitarias, suspender los trabajos no esenciales y asegurar un salario de emergencia de $500.000; el gobierno opto por toques de queda nocturnos, sacar a los milicos a las calles y cuarentenas truchas, pero manteniendo la aglomeraciones en los grandes centros mineros e industriales. Incluso aprobando leyes que permiten las suspensiones laborales.
Los efectos de esa desastrosa estrategia son los que se ven ahora, con miles de contagios y fallecidos, cifras que no dejan de crecer día a día. Que miles de familias trabajadora estén enfrentando el hambre ante el aumento de la cesantía. En esta estrategia, tanto Mañalich como Paris son responsables.