Finalmente, luego de una desmentida engañosa, la conducción del sindicato confirmó que cerró un acuerdo de aumento del 12 % con Rodríguez Larreta y sin cláusula gatillo.
Patricio Abalos Testoni Redacción CABA - @ElPatoAT
Viernes 16 de febrero de 2018 16:23

Aparentemente el “día de los enamorados” encontró sensibles a los dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (Sutecba), la organización mayoritaria del personal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Para mostrar el amor que viene creciendo desde hace más de diez años con el macrismo, sus dirigentes pensaron en el mejor regalo: paritarias del 12 %, en cuotas, sin cláusula gatillo y justo antes de que comiencen las negociaciones por los salarios de los docentes.
El ejecutivo de la Ciudad y los medios de comunicación tomaron gustosamente este regalo y salieron a mostrar a todos lados este acuerdo.
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Lamentablemente atrás de la firma de este acta hay familias que van a tener que sobrevivir con sueldos que están por debajo de la línea de pobreza.
La bronca, cuando se conoció el aumento en los trabajadores municipales, fue tal que hizo que salieran figuras de segunda línea a desmentir el acuerdo. Ayer finalmente salió el comunicado oficial del gremio. En un extenso y confuso intento de maquillar la realidad, en concreto confirman que es un 12 % en cuotas y que no hay cláusula gatillo.
Números reales que dan pena
La excusa extensa de Sutecba es que el porcentaje de aumento llega a un 17 %. En concreto, el acuerdo establece un incremento del 8 % en abril y un 4 % en agosto. El 5 % que la conducción del sindicato saca de la galera es un adelanto de la nueva carrera administrativa, un porcentaje que ya fue acordado en el 2017 a cobrar en 2018.
Este último ítem sólo incluye a los trabajadores de planta permanente y excluye a los compañeros de planta transitoria. Por otro lado, al analizar con más profundidad este porcentaje, ni siquiera es el 5 % en todos los casos, ya que depende de las tareas y la antigüedad de cada trabajador.
Vale aclarar que desde el año pasado hay reclamos de los empleados por mal encasillamiento y eliminación de categorías fundamentales.
En síntesis, solo un puñado de trabajadores está en condiciones de cobrar eso, ya que abundan los contratos de planta transitoria, de locación de servicios y tercerizados y ni siquiera todos los de planta permanente van a recibir ese 5 % extra.
Para que quede más gráfico: si se parte de un sueldo de $ 13 mil (promedio de los sueldos en varios ministerios) con el 3 % de la cláusula gatillo de 2017 en marzo cobrarían $ 13.390. Con las paritarias cerradas anteayer, de esos $ 13.390 pasarían a percibir $ 14.460 en abril y $ 15 mil en agosto. A estos porcentajes, los que hayan entrado a la carrera administrativa y por antigüedad y tarea lleguen a ese 5 %, serían unos $ 700.
Si se toman las estadísticas del propio Gobierno, es sabido que se necesitan al menos $ 16.847 para no caer en la pobreza en la Ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto, aún con el aumento paritario miles de trabajadores municipales no llegan ni a este salario. A esto hay que sumarle que la inflación de enero es del 1,8 % según el Indec.
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A su vez, como en cada acta a la que nos tienen acostumbrados, plantean que en septiembre se vuelven a reunir, pero en cada una de ellas no está firmada una cláusula gatillo. En consecuencia es solo una promesa en el aire, que los municipales ya ven año tras año y que no se termina cumpliendo.
También mencionan desde Sutecba que se logró el pase a planta transitoria de cientos de compañeros, pero este proceso ya viene desde hace años y nunca se termina de concretar.
Entre pactos, el ajuste va pasando
Queda claro una vez más cuál es el rol que viene jugando las conducciones sindicales en el plan del macrismo. Son los garantes de que se avance en el ajuste, y terminan conteniendo la bronca de los trabajadores.
Ya es sabida la historia de entregas del Sutecba, que incluso en varias ocasiones en estos diez años en la Ciudad pusieron la patota que les responde a disposición de los intereses del macrismo cuando desde los trabajadores surgían reclamos desde abajo.
De esta manera Amadeo Genta se mantiene en la conducción de este sindicato que supo pactar con todos los gobiernos que pasaron, sin importar la ideología ni el color político. Llegó a tal punto que en 2015 apoyó explícitamente al Frente para la Victoria con Recalde en la Ciudad y meses después sacó micros para llevar trabajadores a la asunción de Macri a la presidencia.
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Mientras tanto ATE sigue en sus disputas internas, llegando a tal punto que este jueves hubo dos marchas y dos actos simultáneos separados por unos metros. Cada sector siguiendo sus propios intereses, terminan debilitando al conjunto de los estatales.
Se vuelve cada vez más necesario una unidad real en las calles. El 14 y el 18 de diciembre quedó demostrado que hay fuerza para enfrentar y voltear el plan del macrismo.
En este momento, donde el macrismo viene golpeado, las conducciones sindicales son las que terminan garantizando que siga avanzando el ajuste.
La Agrupación Marrón Clasista, como parte del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC) viene impulsando en los lugares de trabajo asambleas abarcando a todos los afiliados a distintos gremios y no afiliados. Es necesario que desde estas asambleas se convoque a paros y a un plan de lucha que conviertan la bronca en organización para frenar al macrismo.
La Marrón también será parte este sábado de la convocatoria de los despedidos del Hospital Posadas donde participarán diferente sectores de trabajadores que vienen enfrentando los despidos y el ajuste para poder coordinar y unificar esas luchas.