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Red Internacional
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Mundo Obrero. Paritarias: el que es oficialista, pierde

Las conducciones sindicales alineadas con el gobierno nacional que firmaron por el 27% en cuotas perjudicaron con su obsecuencia a cientos de miles de trabajadores. La huelga de los aceiteros rompió el techo salarial y consiguió un 36%, abriendo un nuevo panorama. El martes, paro nacional.

Fernando Scolnik

Fernando Scolnik @FernandoScolnik

Viernes 5 de junio de 2015

Cientos de miles de trabajadores enrolados en gremios como la UOM, UOCRA o UPCN son los principales perjudicados de las paritarias de este año. Las conducciones de sus sindicatos, alineadas con el gobierno nacional, se ofrecieron, a cambio de las prebendas que están reservadas para los amigos del poder, a firmar acuerdos “testigo” que impusieran un techo salarial del 27% en cómodas cuotas, por debajo de la inflación del año pasado, y de la que se proyecta para éste.

Sin embargo, ese plan, que buscaba extenderse a todos los sindicatos, fue derrotado un par de semanas después por la gran huelga aceitera de 25 días, que con su combatividad y su posición estratégica en un sector clave de la economía conquistó un aumento del 36%.

Los aceiteros abrieron así un camino. Por estos días otros gremios buscan, aunque de forma mucho menos combativa, conseguir aumentos por encima del ¿viejo? tope salarial. Los bancarios, que vienen de protagonizar distintas jornadas de paros nacionales del sector, buscan cerrar por un 33%. Por su parte, Hugo Moyano afirmó ayer en un acto de su gremio realizado en Deportivo Español que “los camioneros no van a firmar un aumento que no tenga un 3 adelante, y me comprometo a mantener este pedido”. El sindicato de la Alimentación exige un 43%. Son sólo algunos de los gremios que buscarán firmar por encima del ya famoso 27%. Sin embargo, en todos estos sindicatos las conducciones realizaron una larga tregua después del paro nacional del 31 de marzo, y lejos están de impulsar un plan de lucha serio y desde las bases, como el de aceiteros, para conquistar las demandas de los trabajadores. Sus dirigentes sólo buscan “cotizarse”, con medidas controladas, para mostrar su fuerza y negociar sus cuotas de poder con el próximo gobierno. Por eso la izquierda y el sindicalismo combativo exigen asambleas para votar medidas de fuerza, y paritarios elegidos desde las bases.

El discurso de Moyano contra el gobierno

En el acto de ayer en Deportivo Español, que lo tuvo como único orador, acompañado por la cúpula de su gremio y por parte del Consejo Directivo de la CGT de Azopardo, Hugo Moyano aseguró que los funcionarios del gobierno nacional “son comunistas con la plata de los trabajadores, pero capitalistas con el dinero propio. Este gobierno la única revolución que hizo fue la revolución recaudadora con el esfuerzo de los trabajadores”, en rechazo al pago del impuesto al salario. En el mismo sentido, Moyano continuó diciendo que “yo me pregunto por qué la señora presidenta no le pide a sus funcionarios que se rebajen el 50 por ciento del sueldo y eviten que se les descuente a los trabajadores. Eso sería patriotismo, eso sería querer al pueblo, y no la fantasía que nos quieren mostrar diciendo que todo está bien. El salario promedio en el país es de 6000 a 6500 pesos, y con esa miseria no se puede vivir, al igual que con las jubilaciones que cobran miles de ancianos”. También, en referencia a Daniel Scioli, Moyano se preguntó si “¿será que le van a seguir pagando sueldos de hambre a los jubilados y más impuestos a los trabajadores?”

La distancia entre las palabras y los hechos

La CGT opositora de Moyano anunció también para mañana la realización de una reunión plenaria que definirá las características que tendrá el paro nacional convocado para el martes próximo junto con la CGT de Barrionuevo, la CTA de Micheli y distintos gremios del transporte terrestre, aéreo y marítimo.

Sin embargo, una de esas características ya está definida, y es lo que denuncia el sindicalismo combativo. Como sostuvo Claudio Dellecarbonara, “las demandas del paro son justas, pero las cúpulas sindicales convocantes quieren que sea un paro dominguero: no quieren que se exprese toda la fuerza de la clase obrera, que es la única que con su lucha puede conquistar las demandas. Por eso, desde la izquierda y el sindicalismo combativo queremos que este paro se transforme en un paro activo, y proponemos poner toda nuestra fuerza también en las calles, siendo parte activa de los piquetes que servirán para garantizar el paro”.

Es que más allá de sus conveniencias circunstanciales, las cúpulas sindicales oficialistas y opositoras coinciden en usar la fuerza de la clase trabajadora como moneda de cambio para la negociación de sus prebendas con los gobiernos de turno, y en ese camino necesitan mantener bajo control la fuerza de la clase trabajadora, que puesta en movimiento puede acabar con esta casta burocrática y millonaria que parasita los sindicatos.


Fernando Scolnik

Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.

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