La discusión de las paritarias vuelve a estar en escena. El Gobierno “sugiere”eliminar la cláusula gatillo para “desindexar la economía” aunque los salarios quedaron detrás de la suba de precios. Detrás de esta justificación se encuentra la teoría que los incrementos de salarios son los que generan inflación. Hace muchos años Karl Marx dio por tierra con este mito.

Mónica Arancibia @monidi12
Lunes 17 de febrero de 2020 22:15
Alberto Fernández mantuvo la semana pasada reuniones con Hugo Moyano y con Héctor Daer, secretario general de la CGT. Uno de los temas que se debatió fue las paritarias. Las reuniones van a seguir esta semana y participarán también las cámaras empresarias.
El Gobierno dispuso a comienzo de año aumentos de sumas fijas para privados y estatales, excluyendo a los trabajadores rurales y trabajadoras domésticas como adelantos de futura paritaria. Se trató de un incremento insuficiente para que la mayoría de los hogares puedan llegar a fin de mes y lejos de recuperar lo perdido en la era Macri.
La propuesta oficial hacia los sindicatos es que los aumentos de salarios sean conservadores y que no haya cláusulas gatillo (mecanismo por el cual los salarios se actualizan si la inflación es mayor el margen previsto) o de revisión en los acuerdos paritarios con el objetivo de “desindexar la economía”. Hugo Yasky, Secretario General de la CTA de los Trabajadores y diputado del Frente de Todos se alineó rápido a este pedido y disparó contra la actualización automática de salarios.
El mismo camino están tomando los gobernadores en las provincias. Así, en Tucumán Juan Manzur suspendió el pago de la última etapa de cláusula gatillo en los salarios estatales y justificó su decisión al señalar "esto ya lo dijo el Presidente, en Argentina no hay más cláusula gatillo".
Te puede interesar:¿Reperfilan las paritarias? Fernández, la CGT y peligro de la “cláusula buitre”
Te puede interesar:¿Reperfilan las paritarias? Fernández, la CGT y peligro de la “cláusula buitre”
Los salarios corren detrás de los precios
Es falso que los salarios son los causantes de la inflación cuando en los últimos años quedaron por detrás de la suba de precios. La inflación subió un 297 % desde noviembre de 2015 a noviembre de 2019, mientras que los salarios de los trabajadores privados aumentaron 220 % en el mismo período.
Según estimó la Junta Interna de Ate Indec, el poder de compra de los salarios estatales (tomando un caso testigo) cayó un 38,4 % en la era Macri. En el caso de los trabajadores registrados privados la baja fue de casi el 20 %.
La presión del gobierno para eliminar las cláusulas gatillo tiene como argumento de fondo considerar que son las subas de salarios lo que generan inflación.
Te puede interesar: Las raíces de la inflación en la Argentina. Un análisis desde el marxismo
Te puede interesar: Las raíces de la inflación en la Argentina. Un análisis desde el marxismo
El debate acerca de los incrementos de salarios y su relación con los precios ya sucedió hace años, y Karl Marx fue parte de este intercambio en su conocido folleto “Salario, precio y ganancia”.
El debate sucedió en la conferencia de la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida como la I Internacional, los días 20 y 27 de Junio del año 1865. En aquel encuentro Marx respondió los argumentos de un obrero llamado John Weston.
El intercambio ocurrió mientras una gran huelga sacudía el viejo continente, huelga que exigía suba de salarios y reducción de la jornada laboral. Un pedido que sigue vigente para la clase trabajadora en varias partes del mundo.
El obrero Weston argumentaba que no tenía ningún resultado pelear por incremento de salario, ya que una vez conquistada esta suba, los empresarios lo trasladarían a un aumento de precios y de esta manera esa mejora salarial quedaría neutralizada.
¿De dónde sale la ganancia?
El presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), Daniel Funes de Rioja, pidió para este año “moderación” en las paritarias. “Esperamos para este año moderación en dos sentidos: el aumento ayuda a mejorar el consumo de alimentos pero también tenemos que tener en cuenta que tienen que poder ser pagados por los empresarios y las pymes, porque hoy el problema es muy serio desde el punto de vista financiero”, declaró el empresario en diálogo con El Destape Radio.
¿Por qué las patronales buscan limitar los incrementos de salarios? En la sociedad la mayoría de la población no tiene capital para invertir, tampoco es dueña de máquinas ni herramientas para producir, con lo único que cuenta la mayoría son su cuerpo, sus brazos y su cerebro, es decir su capacidad para trabajar o lo que también se denomina fuerza de trabajo. Esta capacidad de trabajar o fuerza de trabajo es la que vende el trabajador en el mercado y a cambio recibe un salario. El empresario o capitalista cuando contrata al trabajador no compra todo el trabajo que él produce, sino que compra su capacidad de trabajar, o su fuerza de trabajo. Esta mano de obra la va a usar junto a las maquinarias y materias primas durante una jornada laboral, por ejemplo de 8 horas. Con una parte de esta jornada laboral, por ejemplo 3 horas, el trabajador repone lo que el capitalista gastó en su salario. Después de estas 3 horas el trabajador no puede volver a su casa a disfrutar de su tiempo libre. “¡Alto ahí!-grita ahora el capitalista yo he alquilado al obrero por un día entero. De modo que ¡a seguir trabajando hasta cubrir las otras 5 horas, sólo entonces estaremos en paz! Y en efecto, el obrero no tiene más remedio que someterse al contrato que “voluntariamente” ha pactado, y en el que se obliga a trabajar 8 horas enteras por un producto de trabajo que sólo cuesta 3 horas.” (Friedrich Engels “Trabajo Asalariado y Capital”, se cambiaron las horas acorde al ejemplo).
Te puede interesar: Salario, precio y ganancia: una introducción audiovisual
Te puede interesar: Salario, precio y ganancia: una introducción audiovisual
Esto ocurre porque el trabajador vendió su capacidad de trabajar, donde 5 horas que trabaja son apropiadas por el empresario sin darle nada a cambio. Estas horas, por encima de la cantidad necesaria de horas para reponer su salario, es la única fuente de la ganancia de los empresarios o capitalistas.
¿Qué sucede con los precios si suben los salarios?
El obrero Weston justificaba su teoría diciendo que “si una sopera contiene determinada cantidad de sopa, destinada a determinado número de personas, la cantidad de sopa no aumentará porque aumente el tamaño de las cucharas” a lo que Marx respondió que Weston se olvida de “que la sopera de que comen los obreros contiene todo el producto del trabajo nacional y que lo que les impide sacar de ella una ración mayor no es la pequeñez de la sopera ni la escasez de su contenido, sino sencillamente el reducido tamaño de sus cucharas”.
Tanto los salarios, como la ganancia de los capitalistas provienen de una misma fuente, del trabajo del obrero. En el texto citado Marx mostraba “como el capitalista y el obrero sólo pueden repartirse este valor, que es limitado, es decir el valor medido por el trabajo total del obrero, cuanto más perciba el uno menos obtendrá el otro, y viceversa. Partiendo de una cantidad dada, una de sus partes aumentará siempre en la misma proporción en que la otra disminuya. Si los salarios cambian, cambiarán, en sentido opuesto, las ganancias. Si los salarios bajan, subirán las ganancias; y si aquellos suben, bajarán estas. Una subida general de salarios determinaría una disminución de la cuota general de ganancias”.
Marx explica que los salarios pueden impactar en los precios, pero es un movimiento temporal. Ante un incremento de salarios, los empresarios buscan resguardar sus ganancias subiendo los precios. La mejora de salarios genera aumento de la demanda de los bienes que son parte de la canasta de consumo de los trabajadores, los precios de estos bienes suben. A la vez, los bienes que no son de primera necesidad no pueden compensar su pérdida de ganancia con alzas de precios porque su demanda no aumenta. Los capitalistas “no podrían resarcirse de la baja de su cuota de ganancia, efecto de una subida general de salarios, elevando los precios de sus mercancías, puesto que la demanda de éstas no aumentaría, sus ingresos disminuirían, y de estos ingresos mermados tendrían que pagar más por la misma cantidad de artículos de primera necesidad que subieron de precio. Pero la cosa no pararía aquí. Como sus ingresos habrían disminuido, ya no podrían gastar tanto en artículos de lujo, con lo cual descendería también la demanda mutua de sus respectivas mercancías. Y, a consecuencia de esta disminución de la demanda, bajarían los precios de sus mercancías”. Lo que ocurre es que algunos empresarios ganan más que otros. Por este motivo el capital y el trabajo se irían de las ramas menos rentables a las más rentables subiendo la producción de los bienes que forman parte de la canasta de consumo de los trabajadores y bajaría la producción de los bienes de lujo.
“Una vez operado este cambio, la cuota general de ganancia volvería a nivelarse en las diferentes ramas de la industria. Como todo aquel trastorno obedecía en un principio a un simple cambio en cuanto a la relación entre la oferta y la demanda de diversas mercancías, al cesar la causa cesarían también los efectos, y los precios volverían a su antiguo nivel y recobrarían su antiguo equilibrio. La baja de la cuota de ganancia por efecto de los aumentos de salarios, en vez de limitarse a unas cuantas ramas industriales se generalizaría”.
En conclusión, Marx reconoce que pueden variar los precios como consecuencia de las subas de salarios, pero este incremento es temporal ya que después los precios vuelven al precio inicial. “Por tanto, después de trastornar temporalmente los precios del mercado, la subida general del tipo de salarios sólo conduciría a una baja general de la cuota de ganancia, sin introducir ningún cambio permanente en los precios de las mercancías”.
Te puede interesar: Sobre devaluaciones “exitosas” y recesiones
Te puede interesar: Sobre devaluaciones “exitosas” y recesiones
Los incrementos de salarios no generan inflación, las subas de salarios quitan una cuota de la ganancia que quiere embolsar el capitalista y por este motivo el empresario quiere trasladar esta pérdida al aumentar los precios.
Saqueo al salario
El Gobierno pretende que los trabajadores se resignen a la pérdida salarial que causó el macrismo. En el mejor de los escenarios los salarios empataran con la inflación de este año, pero lo que se perdió en la era Macri, no se vuelve a recuperar. Si se elimina la cláusula gatillo los trabajadores pierden la posibilidad de preservar el poder adquisitivo ante la suba de precios.
De esta manera, Fernández protege las ganancias que obtuvieron los empresarios en estos años por la disparada de precios.
Es necesario pelear por paritarias libres que permitan recuperar lo perdido por los bolsillos populares. Ningún trabajador puede ganar menos de la canasta familiar (compuesta por alimentos, bienes y consumos mínimos) estimada por la Junta Interna de ATE Indec en $ 62.000 para diciembre de 2019.

Mónica Arancibia
Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.