En distintas universidades se votó paralización en apoyo al paro nacional de este 30 de Abril convocado por la CUT. A pesar de que la CONFECh no hizo más que subir unos afiches a sus redes, y que las Federaciones solo apostaron a hacer votaciones online, aún así habrá paralizaciones y hubo asambleas de base en algunos espacios. En la Facultad de Ciencias Sociales (Facso) y de Filosofía y Hdes de la Universidad de Chile además se conformaron Comités de huelga para organizar la movilización. Ese es el camino que tenemos que desarrollar en nuestros espacios de estudio, para luchar por que la crisis social y sanitaria no sigamos pagándola las y los trabajadores y el pueblo.
Jueves 29 de abril de 2021
Piñera quedó en el suelo, después de la contundente derrota que tuvo que asumir. A manos de cacerolas, cortes de calle, movilización en las poblaciones, estados de alerta en grandes sectores de la clase trabajadora como los mineros y el golpe fatal de los portuarios que lograron paralizar gran parte de los puertos chilenos. Ni el parlamento, ni la oposición pueden arrogarse la promulgación del tercer retiro, porque lo que se demostró en realidad fue la fuerza popular y de las y los trabajadores.
Vimos decenas de videos de portuarios realizando acciones de protesta en San Antonio, Valparaíso, Ventanas, Caldera y Talcahuano. Más de 8 mil trabajadores agrupa la Unión Portuaria y habrían habido 17 puertos parados el día miércoles. En su declaración oficial manifestaron que “El propio Piñera aumentó su fortuna desde USD 2.060 millones a USD 2.900 millones. Luksic, por su parte, incrementó su fortuna de 2019 a 2021 desde USD 14.500 millones a USD 23.300 millones; los bancos suman ganancias durante 2020 sobre el 20% de su rentabilidad y, así, ejemplos sobran de cómo la crisis solo ha perjudicado a los más pobres”.
Y alrededor del ejemplo de vanguardia que dieron los portuarios, se extendió una enorme solidaridad ya que la imagen de enfrentar decididamente al gobierno, a través de la lucha y la organización, no dejó a nadie indiferente. Tampoco a las y los jóvenes universitarios que hace dos años que no están en sus Facultades de forma presencial, pero que tiene dos nuevas generaciones, que como secundaries, muchos de ellos fueron activos partícipes de la rebelión popular desde sus territorios, colectivos y brigadas de salud, así como siendo parte de la primera línea haciéndole frente a la brutal represión de los pacos.
Son esas las nuevas generaciones que llenan las “salas” online de estos dos años de universidad. Una generación de combate, que ni con mutilaciones, presos ni represión han logrado acallar.
Comités de huelga en la U de Chile
Un ejemplo avanzado tuvo lugar en la Universidad de Chile, donde en dos de las Facultades del Campus Juan Gómez Millas, la de Filosofía y Humanidadesy Facso, se dieron multitudinarias asambleas con más de 300 asistentes cada una, donde se conformaron Comités de huelga para preparar la movilización de este 30A.
Aunque aún sea un pequeño germen de organización estudiantil, tiene mucha importancia, ya que de tomarse como ejemplo puede significar que estas nuevas generaciones que vienen de la rebelión, traigamos dentro de la universidad toda la experiencia adquirida, y volver así a la autoorganización estudiantil desde las bases, que alguna vez caracterizó al movimiento estudiantil chileno.
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Durante los últimos años ha sido todo lo contrario y es bastante popular la opinión de que los paros estudiantiles no tienen ningún impacto. Sin embargo, no es que aquello sea la naturaleza de la universidad y del movimiento estudiantil, sino que es resultado de lo que todes presenciamos: La CONFECh no cumplió ningún rol durante la rebelión, y tampoco durante la pandemia.
Las Federaciones estudiantiles como la FECh se acoplaron totalmente a la tregua con el gobierno, en manos de dirigentes estudiantiles que son de los mismos partidos políticos del Frente Amplio que en plena rebelión popular salvaron a Piñera de ser destituido con la huelga general del 12 de noviembre, firmando unos días después el criminal Acuerdo por la paz.
Estas dirigencias estudiantiles han educado a generaciones con paros sin objetivos, confianza en las autoridades, marchas folclóricas de presión parlamentaria y movilizaciones burocráticas sin oír a las bases. Organismos estudiantiles amarrados a los partidos que luego como el Frente Amplio votaron la ley antiprotestas o como el PC que le votó a Piñera la ley de (des)protección al empleo.
No queremos que sean estudiantes igual de amarillos que Boric quienes decidan por nosotros y nosotras. Sobre todo hoy, con la crisis enorme que tiene el gobierno y con la crisis que azota a los más desposeídos, necesitamos recuperar nuestros organismos y organización estudiantil para ponerla al servicio de la lucha, junto a las y los trabajadores que se movilizan como los portuarios o en la salud, y con la perspectiva de colocar todas nuestras fuerzas para enfrentar a Piñera y su gobierno.
Desde Vencer peleamos por transformar nuestros Centros de Estudiantes y Federaciones en organismos de lucha, que sean un aporte en contra de los ataques del gobierno, que se liguen a las poblaciones y a las organizaciones de trabajadores, aportando todo lo que podamos para fortalecer la coordinación de los distintos sectores para enfrentar la crisis.
Esto porque creemos que si retomamos la fuerza del movimiento estudiantil desde las bases y junto a la clase trabajadora, tendremos la fuerza de echar abajo a la burocracia estudiantil e imponer los métodos que aprendimos en la rebelión popular y transmitir toda esa experiencia también a nuestros lugares de trabajo, ya que muchos estudiamos pero también somos trabajadores precarios en delivery, call center, supermercados o comida rápida.
Que la crisis la paguen los grandes millonarios y no la clase trabajadora ni nuestras familias
El retiro del 10% fue la punta del iceberg, en un mar de miseria, mayor pobreza, desempleo e inestabilidad laboral, donde la única salida que nos dan es utilizar nuestros propios fondos de pensión para sobrevivir, y entregar algunos bonos que no llegan ni a la mitad de la población, en un país donde el 70% de les trabajadores ganan menos de $600 mil.
Por eso debemos usar a nuestro favor que Piñera se encuentre en el suelo, ya que el tercer retiro no resuelve nada de fondo. Tenemos que preparar el paro nacional de este 30 de abril para pelear por un plan de emergencia para enfrentar la pandemia, que asegure un ingreso de emergencia universal de 600 mil pesos, con pensiones mínimas del mismo monto y la prohibición de los despidos y suspensiones.
No sigamos aceptando este gobierno asesino y su impunidad, vamos también por la libertad de las y los presos políticos de la rebelión y del Wallmapu, exigimos la desmilitarización inmediata de La Araucanía. También debemos luchar los millones de jóvenes precarizados que tenemos que endeudarnos para poder estudiar y que año a año nos aumentan los aranceles, tenemos que retomar la lucha por la educación gratuita, universal y no sexista, financiada íntegramente por el Estado y sin subsidio a los privados, avanzando en Facultades y Carreras a una verdadera democracia universitaria con gestión triestamental de las decisiones, para pelear también por las demandas de las y los funcionarios universitarios como el fin al subcontrato.
Este paro del 30 de abril es una primera muestra que tenemos que organizar, pero debe ser a la vez el puntapié de retomar con fuerza la organización en asambleas y comités de base, donde discutamos nuestras demandas y preparemos la movilización para la conquista de estas. Esa es la vía para volver a hacer fuerte al movimiento estudiantil, con organismos democráticos donde las bases decidan y que estén al servicio de aportar al desarrollo de un plan de lucha que culmine en una gran huelga general que pueda echar abajo el gobierno de Piñera, que como demostraron los portuarios, tan solo con un par de días en paro lograron imponer el 10% al gobierno. Con esa misma fuerza podemos conseguir mucho más que eso.
Será sobre la caída de Piñera como podremos acabar con todo el régimen heredado de la dictadura para imponer una Asamblea Constituyente realmente Libre y Soberana, sin las trabas antidemocráticas de la Convención Constitucional y que esté por sobre todas las instituciones de este régimen Pinochetista.