La nota titulada “Diez motivos para ir al paro general este martes 9” recibió decenas de comentarios en las redes sociales. Aquí debatimos con las críticas de nuestros lectores.
Martes 9 de junio de 2015
Sobran motivos para ir al paro
Ricardo señala que “no hay ni medio motivo para hacer un paro. No hagan piquetes deja que circule el transporte y verán que la adhesión es nula”. La realidad es que hay más de medio motivo para ir al paro: los bajos salarios, la continuidad de la inflación, la necesidad de romper el techo a las paritarias que quiere imponer el gobierno y la solidaridad con las luchas obreras en curso, como es el caso de los trabajadores gráficos de Worldcolor, entre muchos otros.
La cuestión es que las conducciones sindicales convocantes han reducido los objetivos del paro, esencialmente, a la lucha contra el impuesto por Ganancias, dejando de lado las demandas de una amplia franja de los trabajadores del país. Por ejemplo, no hacen este paro para pelear contra el trabajo precario y en negro que afecta a uno de cada tres asalariados; no hacen el paro para denunciar y luchar contra el trabajo en negro e infantil que hay en el campo argentino o en los miles de talleres clandestinos que hay diseminados en las principales ciudades de todo el país; no paran para pelear para que los millones de trabajadores que no llegan con sus salarios a los 6 mil pesos alcancen la Canasta Familiar.
Motivos para parar sobran, pero las conducciones sindicales convocantes no los plantean. Si se escucha a esos dirigentes seguramente harán éstas y otras denuncias, pero no están dispuestos a pelear por esos objetivos. Por eso la izquierda y el sindicalismo combativo llaman a parar con sus propias demandas que son las que hemos señalado antes y muchas otras.
Golpear juntos y marchar separados
Otra crítica es por qué, si tenemos tantas diferencias con esas conducciones burocráticas, desde la izquierda impulsamos el paro.Marcelo nos dice que, a pesar de las diferencias, “van todos juntos al paro”. Ester, en el mismo sentido, señala que la izquierda “siempre termina haciendo el caldo gordo a la derecha” y dice que “llaman a un paro con Moyano, Barrionuevo y vuelven a ser la mano de obra gratis para que el paro de la derecha se vea por TV”.
Pero si sobran motivos para parar como dijimos, entonces es necesario participar del paro, pero sin disimular o callar las diferencias con los dirigentes burocráticos. La izquierda ya ha planteado que esto es lo que se llama Frente Único Obrero en la tradición de la lucha revolucionaria de la clase trabajadora. Una idea que se puede resumir en la consigna de “golpear juntos y marchar separados”.
Si la acción resulta progresiva, es preciso acompañarla manteniendo una posición independiente. Esa crítica es la forma de diferenciarse claramente de las conducciones sindicales. Nadie puede negar que esto haya ocurrido efectivamente. En los últimos días, la enorme mayoría de los dirigentes sindicales burocráticos que convocan al paro salieron a criticar a la izquierda por plantear piquetes. Fue reiterado el llamado de esos dirigentes a que no se hagan los cortes porque eso era “hacerle el juego al gobierno”.
Muchos lectores se preguntarán entonces ¿por qué la izquierda no convoca un paro por su propia cuenta? La respuesta es sencilla. Porqué aún no tiene la fuerza necesaria para hacer una acción que sea lo suficientemente contundente como para influir en la política nacional. Pero si existiera esa fuerza sería un error no convocar a una acción común con las organizaciones sindicales burocráticas que dirigen a millones de trabajadores, a pesar de que esos trabajadores sientan un enorme odio contra esos dirigentes.
En este sentido, Samanta dice que “lo único que hacen en perjudicar al laburante y seguir generando confusión de clase. Sindicalista millonario que no representa bajo ningún punto de vista los intereses de los obreros. No me siento representada por estos delincuentes”.
El hecho de que los sectores combativos de la clase trabajadora y la izquierda convoquen a acciones diferenciadas como cortes y piquetes, es la forma de evitar cualquier “confusión de clase”. Por el contrario es la forma de evidenciar las profundas diferencias que existen entre burócratas traidores como Barrionuevo o Maturano y dirigentes combativos y honestos de la clase trabajadora como Javier “Poke” Hermosilla (Mondelez ex Kraft), Claudio Dellecarbonara (línea B del Subte) o Rubén Matu (Lear), todos enemigos de la burocracia sindical en sus respectivos gremios. Las acciones independientes precisamente permiten resaltar esas diferencias y plantear públicamente un discurso dirigido al conjunto de los trabajadores.
El paro y los piquetes
Gerardo, por su parte, dice que “son los trabajadores los que tienen que dar los motivos. Si de verdad quieren medir si el pueblo trabajador se va a adherir o no al paro general, es simple. Hagan paro, no hagan cortes, y se verá el acatamiento real. ¿O tienen miedo a que el paro general sea un completo fracaso y lo que ello signifique?”
Existen millones de trabajadores precarizados, tercerizados o en negro que no pueden parar porque no tienen ningún derecho sindical. A 12 años de iniciado el kirchnerismo cerca del 70% de los trabajadores no se hallan en ninguna organización sindical y un porcentaje aún mayor no posee delegados en su lugar de trabajo.
Pero además existen una enorme cantidad de trabajadores que no pueden parar porque están en gremios oficialistas que no adhieren a la medida de fuerza. Por ejemplo, los miles de metalúrgicos de la UOM que están furiosos con Caló por haber firmado a la baja, o los miles de trabajadores de la construcción que odian al oficialista (y ex agente de Inteligencia) Gerardo Martínez. Ellos tampoco pueden parar a pesar de querer hacerlo.
Precisamente los piquetes brindan un argumento contra las patronales a esos millones de trabajadores que quisieran parar y no lo pueden hacer.
Lo sindical y lo político
Rodolfo, por su parte, dice que “hacerle paro a este gobierno es de un nivel de ignorancia propio de una izquierda lejana, vieja, y agotada”. En primer lugar, el paro lo convocan dirigentes sindicales que, obviamente, sienten el descontento de los trabajadores de base. Se trata de millones de trabajadores. Esos mismos dirigentes han hecho que, entre paro y paro, pasara muchísimo tiempo y no se pudiera utilizar para avanzar en una lucha seria para las demandas que existen. Como ya dijimos, la izquierda apoya el paro y convoca con sus propias consignas claramente diferenciadas.
Ese descontento con el gobierno de parte de millones de trabajadores no se solo se expresa en los paros. También se vio en el terreno electoral en 2013, cuando el oficialismo perdió millones de votos en sectores de los trabajadores. Muchos de esos votos fueron hacia la derecha políticamente, hacia Massa. Una parte menor pero significativa se orientó hacia el Frente de Izquierda. Que los dirigentes burocráticos utilicen la fuerza demostrada en el paro por la clase trabajadora para apostar por algún candidato patronal (Macri, Scioli o Massa) no quiere decir que la medida no expresa la bronca de los trabajadores por sus condiciones económicas.
Esperamos haber contribuido a despejar algunas dudas o responder a inquietudes de nuestros lectores.

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario