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Red Internacional
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Política Nacional. Partido de Kast logra legalidad en el Bío Bío. Es urgente levantar una voz contra el racismo de la derecha

Esta semana se dio a conocer la constitución legal del partido republicano en las regiones del Bío Bío y la Araucanía, organización de ultraderecha cuyo principal dirigente es José Antonio Kast. Regiones que se encuentran en permanente conflicto por la militarización de la zona y la represión constante contra el pueblo mapuche.

Sábado 15 de agosto de 2020

Kast comentó que su rol será “dar voz” a las “todos los chilenos que han sido olvidados”. “Vamos a darle voz a las víctimas de la violencia y vamos a proponer alternativas de desarrollo en libertad para una región llena de potencial, pero empobrecida por el terrorismo”. Estas declaraciones claramente hacen referencia a los grupos fascistas y de ultraderecha, empresarios y latifundistas, quienes junto con las policías son los verdaderos causantes del terrorismo de Estado, al levantar una política descarnada de persecución y militarización sobre el pueblo ancestral mapuche.

La ultraderecha intenta levantarse en medio de una situación histórica y política de crisis, como fieles servidores de los empresarios y los grupos económicos tratan de persuadir a algunos sectores proclamando falsos mensajes de paz. Estos grupos actualmente son minoritarios dentro de la población, pero representa la polarización política que cada vez toma más fuerza.

En contraposición a las ideologías y grupos de extrema derecha que buscan no sólo militarizar y perseguir aún más al pueblo Mapuche, sino que también buscan conservar la constitución de Pinochet y el régimen político de los empresarios, se hace urgente levantar una alternativa de los trabajadores y el pueblo, para anular al fascismo causante de la violencia inusitada contra comunidades y la protesta social.

Hay que organizarse para hacer frente a quienes defienden un régimen de desigualdad e injusticia. Hay que proponer un partido político que sea distinto a los partidos tradicionales y los que se han adaptado al régimen, construir una alternativa que de una salida real a las problemáticas sociales que están más vivas que nunca. Un partido revolucionario, de la clase trabajadora, que se plantee derrocar a este régimen, que luche por una Asamblea Constituyente realmente libre, donde se puedan discutir todas las temáticas, y soberana, es decir, que sea con mandato del pueblo y que no pueda intervenir ninguna institución del Estado. Solo de esta manera se puede hacer frente a la ultraderecha, denunciando y organizándose contra el racismo, la xenofobia y la violencia sistemática que impera en su ideología y practica política.