
Virginia Pescarmona @virpes
Viernes 9 de agosto de 2019 13:29
Así, pobreza y abandono se resuelven para los gobiernos de turno con topadora y represión. Como en el ’78 y como siempre hacen.
En la mañana del 8 de agosto, en la llamada triple frontera de Maipú, Godoy Cruz y Luján, cual ejército de ocupación, pasaron topadora sobre todo. Habían mujeres y niñxs. A los varones que osaron decir NO se los llevaron presos.
Parafraseando al gran Federico Engels, digo: acuso a la burguesía de toda esta barbarie. Ellos dicen tener razón porque estos serían los llamados “barrios malos”. “Toda gran ciudad tiene uno o varios "barrios malos", donde se concentra la clase obrera. Desde luego, es frecuente que la pobreza resida en callejuelas recónditas, muy cerca de los palacios de los ricos; pero, en general, se le ha asignado un campo aparte donde, escondida de la mirada de las clases más afortunadas, tiene que arreglárselas sola como pueda”, dijo Engels en su “Situación de la clase obrera”, escrita en 1844.
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Pero sus llamados “barrios malos” son barrios obreros. De mayoría mujeres que tratan de criar sus hijxs bajo techo. Son los sectores más empobrecidos, son las viviendas más feas, son calles sin pavimento, sucias, sin cloacas. No hay electricidad. Y hasta tienen atrás un gran muro que los esconde del más allá.
En Mendoza hay un lugar al que llaman triple frontera. Un día, a las 8hs, sin previo aviso llegó la Infantería disparando al aire, la Policía llevándose de los pelos a los que se resistían a salir, pegando a las mujeres y hasta arrancándole niñxs de sus brazos o dejándolos a la intemperie en una mañana que clavó 1°. Y atrás las topadoras y los camiones municipales, rompiendo todo lo que con inmenso esfuerzo cada una y cada uno levantó como pudo. Y detrás una fila de funcionarios “bien” que custodiaron “el cumplimiento de la ley y el orden”. Y… ellos tienen razón, dice más de uno. Usurpar es ilegal, "Si fueron ahí sabían que podía pasar". Pero nadie habla del derecho al trabajo, a la vivienda, a una vida digna. Eso también es legal.
Ellos pasan topadora y represión para que sigamos pagando la crisis y empeorando nuestras condiciones de vida
Allí un pibe de no más de 20 años lloraba: “¿por qué nos hacen esto? Estábamos bien”. Y revuelve el estómago. ¿Bien?, Y... al menos había un techo, un lugar donde volver, lxs niñxs iban a la escuela, o al menos muchxs de ellxs. ¿Bien? ¿Cuál debe ser la suerte de esos millones de seres que no poseen nada, que consumen hoy lo que ganaron ayer? Y volviendo a Engels, afirmo que “nadie se preocupa de él; lanzado en este torbellino caótico, tiene que defenderse como pueda. Si tiene la suerte de encontrar trabajo; es decir, si la burguesía le concede la gracia de enriquecerse a su costa; obtiene un salario que apenas es suficiente para sobrevivir; si no encuentra trabajo, puede robar, si no teme a la policía, o bien morir de hambre y aquí también la policía cuidará que muera de hambre de manera tranquila, sin causar daño alguno a la burguesía”.
Muebles viejos y rotos, o falta de ellos, poco o nada como pertenencias, tres, cuatro o más personas hacinadas, no hay cama, aunque ahora todo eso quedó reducido a nada. Pasó la topadora.
Y todo resulta más absurdo, bochornoso, inadmisible, si consideramos que Maipú ha sido uno de los departamentos donde la especulación inmobiliaria y la proliferación de barrios privados fue política estatal. Exenciones y ayuditas desde el Concejo Deliberante para los negocios inmobiliarios y respectivos empresarios, viviendas lujosas, centros comerciales y cientos o tal vez miles de familias sin hogar, alquileres inaccesibles e imposibilidad de acceder a planes y créditos.
Mientras ellos viven en barrios privados y hacen cumplir las órdenes de desalojos, obligando a trabajadores municipales pobres a pasar por arriba, literalmente, a otros pobres, nosotros decimos que lo que hay que invertir las prioridades y discutir seriamente el problema de la vivienda, la educación, la salud y el trabajo. Y tenemos un plan: ante el déficit habitacional y el aumento de la pobreza, planteamos con urgencia la necesidad de pelear en contra de la carestía de la vida y por el aumento de salarios, por un plan de obras públicas controlado por los trabajadores y organizaciones de desocupados, con urbanización y construcción de casas, basado en impuestos progresivos a las grandes fortunas. Ellos pasan topadora y represión para que sigamos pagando la crisis y empeorando nuestras condiciones de vida.

Virginia Pescarmona
Docente, Corriente 9 de abril/Lista Bordó, Mendoza