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Red Internacional
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Panorama Económico. Pasar el verano a los pies del FMI

La misión del organismo dejó la Argentina y la negociación del acuerdo continuará en los próximos meses. La ofrenda al Fondo durante su estadía fue el recorte de las jubilaciones y la aprobación del presupuesto de ajuste.

Mónica Arancibia

Mónica Arancibia @monidi12

Viernes 20 de noviembre de 2020 21:36

Luego de diez días de estadía en el país, la misión del FMI partió de Argentina este viernes a Washington. El comunicado del Fondo señaló que “acogió positivamente la intención de las autoridades de solicitar un programa bajo el Servicio Ampliado del FMI (SAF o EFF por sus siglas en ingles) así como su intención de respaldarlo con un amplio consenso político y social”.

Por el poco detalle del comunicado la negociación de un nuevo acuerdo continuará y es posible que se concrete en febrero como publicó Marcelo Bonelli en Clarín. Para esa fecha ya habrá asumido Joe Biden en Estados Unidos, país que tiene poder de veto en el organismo, tiene el 17 % del capital y de los votos.

Una definición importante es quién estará al frente del Tesoro, se menciona a Lael Brainard, miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de EE.UU., y también se nombró a Larry Fink, el CEO de BlackRock, quien afirmó que el Gobierno tiene que recuperar la confianza para que vuelvan las inversiones. Fue el fondo especulativo que más duro negoció con Guzmán la reestructuración de deuda privada, y arrancaron U$S 17.000 millones adicionales entre la primera propuesta del ministro y la última. Parece que Fink necesita más beneficios que eso para “recuperar la confianza”.

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Las tensiones cambiarias se moderaron, pero a costa de colocar bonos (más deuda) que rinden más del 15 %, tasas jugosas para los especuladores en un mundo de tasas cercanas a cero, se dolarizó deuda en pesos, entre los beneficiados están los fondos de inversión Pimco y Templeton, y la venta de dólar futuro que ya generaron problemas en la política monetaria cuando el Central fue presidido por Vanoli, Sturzenegger y Caputo. Los economistas también advierten sobre la venta de bonos en manos de la Anses a bajo precio, rifan el dinero de los jubilados.

A pesar del combo de Guzmán para contener la divisa, la brecha cambiaria aún es elevada y supera el 80 %. La semana estuvo signada por las ventas de reservas del Banco Central, en el mes cayeron U$S 911 millones, según publicó el especialista Christian Buteler. Los dólares escasean, las patronales agrarias liquidan a cuenta gotas, a pesar del aumento del precio de la soja y la reducción de las retenciones. Se calcula que aproximadamente el 40 % de la cosecha 2020 sigue guardada. El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Jorge Chemes, escribió que el problema es “la falta de confianza en el peso y la ausencia de medidas de raíz que ataquen estructuralmente la fuga constante de dineros a través del agujero negro y sin fondo del gasto público”. Las medidas de ajuste de Guzmán le parecen insuficientes.

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El Gobierno espera aguantar el verano con pocos dólares a la espera de cerrar un acuerdo con el FMI y la nueva temporada de la soja. El economista Gustavo Reija señaló en Letra P que “incluso con superávit comercial, el Banco Central pierde reservas y se va quedando sin balas para combatir las presiones de ajuste sobre el tipo de cambio”. La inflación de octubre del 3,8 %, el mayor registro del año, también presiona sobre el tipo de cambio. El dólar oficial mayorista subió un 3 % en octubre, el mismo porcentaje de aumento hubo en septiembre y agosto. El especialista sostuvo que “será necesario ajustar el crawling peg (minidevaluaciones periódicas) al nuevo régimen inflacionario”. ¿Podrá el Gobierno administrar el ajuste del tipo de cambio o se impondrá una devaluación salvaje? ¿El Fondo pedirá flexibilizar el tipo de cambio? Esperar y ver. Una escalada del dólar profundizaría la recesión, la pérdida salarial, aumentaría la pobreza y la desocupación.

El ajuste no para

Durante su estadía en Argentina la misión del FMI, no solo recibió como regalo una camiseta de fútbol con los colores blanco y rojo (omito comentario al respecto), sino también una nueva ofrenda. El Gobierno recortó las jubilaciones e impulsó una nueva fórmula de movilidad previsional que no ata los haberes a la inflación, y se convalida la pérdida de los años anteriores. También logró la aprobación del Presupuesto 2021, tras el traspié de unas planillas sin adjuntar que obligó el regreso del proyecto a Diputados. Una hoja de ruta de ajuste para el año próximo sin Ingreso Familiar de Emergencia y con la reducción en términos reales de 9,5 % de los gastos excluyendo el pago de intereses de deuda.

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Los medios de comunicación hicieron eje el martes en el debate en la cámara baja del impuesto tímido a las grandes fortunas y ocultaron el voto a favor del presupuesto del FMI. El oficialismo con el proyecto que no grava a las empresas ni a los bancos buscó encubrir el ajuste que lleva adelante afectando los intereses de las mayorías.

En tanto, esta semana el Gobierno presentó con bombos y platillos un aumento del 5 % de las jubilaciones. La jubilación mínima, que perciben más de la mitad de los jubilados y pensionados, pasará de $ 18.129 a $ 19.035. Un incremento de $ 906 por mes, o $ 33 por día. Como explicó Lucía Ortega, para que el poder adquisitivo de la jubilación mínima vuelva al nivel de noviembre de 2015, debería ser de al menos $ 24.000. Esto significa, un 26 % más del nivel que tendrá en diciembre. Alberto Fernández no eligió a los jubilados como prometió durante su campaña electoral.

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La siguiente medida que se viene para reducir el gasto es el aumento de las tarifas de los servicios públicos de energía eléctrica y gas natural. Se esperan ajustes entre marzo y abril de 2021, luego de que termine el descongelamiento a fin de año. Según un informe del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi, “las transferencias para gastos corrientes (los subsidios energéticos) aumentaron 80,5 % en el acumulado anual a agosto de 2020 respecto al año anterior. Esto implica mayores subsidios por la suma nominal de $ 120,321millones en acumulados a agosto de 2020 respecto a igual periodo de 2019”. Una factura que Guzmán quiere reducir con nuevos tarifazos, en vez de retrotraer tarifas, y se descargará sobre los bolsillos de los trabajadores. Las privatizadas no pierden.

Este viernes el Ministerio de Economía informó que el déficit fiscal primario fue de $ 81.627 millones en octubre, el nivel más bajo desde el inicio de la pandemia. Otro dato que muestra el sendero de recorte de Guzmán. El gasto público tuvo un crecimiento interanual más bajo desde marzo y la recaudación tributaria mostró mejoras, en términos reales.

El ajuste de Fernández y Guzmán para cumplir con el FMI no pasará sin resistencia. Ante el deterioro de las condiciones de vida, hay sectores de trabajadores que comienzan a reclamar por la pérdida salarial, y los despidos. La clase trabajadora empieza a tensar sus músculos. ¿Se viene un verano caliente?

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Mónica Arancibia

Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.

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