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Red Internacional
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Mundo Obrero. Pasta de Conchos: la lucha contra la “verdad histórica” sigue

Familiares de los 65 mineros muertos en la explosión de la mina de Pasta de Conchos siguen en lucha.

Camilo Cruz México

Martes 23 de febrero de 2016

El 19 de febrero del 2006 sesenta y cinco mineros resultaron muertos y varios más heridos, producto de la explosión de la mina Pasta de Conchos, ubicada en Nueva Rosita, Coahuila.

Pese a que en semanas previas varios mineros se habían quejado de una fuerte concentración de gas en la mina, fueron ignorados y hoy a diez años de una tragedia, que se suma a las decenas que encarna Grupo México, siguen siendo ignorados y se niegan a desenterrar los cuerpos de los mineros.

El viernes pasado, familiares integrantes de la organización familia Pasta de Conchos junto a familiares, amigos y mineros marcharon por las calles de la Ciudad de México.

Frente a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se presentaron nuevas quejas entre las que resaltan los casos de excavación de minas, hoyos y tajos a 10 y 20 metros de las viviendas, así como denuncias de agresiones por parte de golpeadores enviados por quienes controlan las minas. También el testimonio de un minero que denunció que su hijo fue detenido y golpeado por policías, lo cual derivó en la muerte del joven.

En entrevista, Cristina Auerbach, de la organización familias Pasta de Conchos, comentó: “porque igual que con el tema de los 43, que inventaron el Cocula, a nosotros nos decían que fue tan grande la explosión que hasta desaparecieron, dicen verdades políticas creyendo que son verdades históricas”.

No más mineros muertos

Grupo México, la compañía minera más grande de México y la tercera productora de cobre más grande del mundo, tiene decenas de casos de desastres ambientales. Y una deuda con los mineros de Pasta de Conchos: la muerte de 65 de trabajadores y la explotación brutal de miles de mineros obligados a trabajar en condiciones ultra precarias de trabajo, es responsabilidad de esta compañía.

Con el cinismo clásico de las patronales, en complicidad con el régimen y sus instituciones, excusan que es imposible sacar los cuerpos de los mineros porque las cámaras donde se encuentran se llenaron de agua que probablemente este infectada con hepatitis y VIH. Esto no puede más que indignar a los trabajadores que cotidianamente están expuestos a perder la vida, producto de las condiciones precarias impuestas por las patronales para asegurar más ganancias.

Frente a esto y para exigir justicia y castigo a los culpables de la muerte de los mineros, es necesario que los trabajadores mineros recuperen lo mejor de su tradición de lucha.

Para evitar más muertes obreras hay que exigir condiciones y medidas de seguridad establecidas por los trabajadores, y que toda empresa que no las cumpla sea expropiada y puesta bajo el control de los obreros mineros.

Para que estos crímenes patronales no queden impunes, las organizaciones obreras que se reclaman democráticas, de derechos humanos y políticas, debemos levantar una gran campaña contra Grupo México, exigiendo no solo de la exhumación de los cuerpos de los mineros, sino del juicio y castigo a los culpables.