Pau Noy, de ICV, recibe 60.000 euros anuales por un cargo en TMB creado expresamente para él. Viejas prácticas de nepotismo que sobreviven en el gobierno del bien común.
Marc Ferrer Barcelona
Jueves 3 de marzo de 2016
FOTO: EFE
Tras la decisión tomada en asamblea de seguir adelante con las jornadas de huelga durante el Mobile World Congress, la “alcaldesa del cambio” hizo públicos los sueldos de los trabajadores con el fin de desprestigiar sus demandas. Una maniobra de “primero de thatcherismo” que además quería ocultar que las principales reivindicaciones incluyen el pase a plantilla fija de todos los temporales y precarios, la equiparación en condiciones y sueldos entre todos los niveles y la denuncia de los elevados sueldos de lo directivos, y no una simple subida salarial como quiso vender Colau.
Contrasta este gesto de “transparencia” -algo absurdo ya que son sueldos según convenio, es decir públicos- con la opacidad mantenida por Colau y su gobierno con los sueldos desorbitados de los altos directivos de la empresa TMB, como vienen demandando los propios trabajadores ¿Por qué? ¿Quería tapar las “vergüenzas” de los cientos de cargos de confianza puestos por los anteriores gobiernos? Así es. Pero no solo se trata de tapar “vergüenzas” ajenas, sino también algunas propias.
Los desorbitados sueldos de los directivos de TMB no son algo exclusivo de los equipos de Trias, Hereu o Clos, sino que el “Ayuntamiento del cambio” de Barcelona en Comú ha mantenido estas viejas prácticas que tanto denunciaban en campaña electoral. Nos referimos a algo tan viejo como el “enchufismo” de cargos políticos en las direcciones ejecutivas de empresas públicas con altísimos sueldos y más que dudosas responsabilidades, es decir “retiros dorados”.
Hay que remarcar que muchos de los directivos de TMB vienen de PSC e ICV , este último partido integrado hoy en BeC y uno de los sostenes históricos de los ayuntamientos socialistas de las últimas décadas en la ciudad. Como tal ha sido parte de la “casta municipal” y al parecer Colau le está permitiendo seguir actuando de la misma manera.
Un ejemplo claro y reciente de ello es el nombramiento de Pau Noy Serrano, un hombre vinculado a ICV-EUiA, como adjunto del Consejero Delegado de TMB por su actual presidenta Mercedes Vidal (de EUiA). Este ingeniero industrial de la UPC -Universitat Politècnica de Catalunya-, recibe ahora una retribución de 60.000 euros anuales por un cargo que ha sido creado expresamente para él. Junto a él está otro “compañero” de ICV, el Consejero Delegado de TMB, Enric Cañas cuyo salario llega a los 105.000 euros anuales.
El sindicato CGT ha llevado el contrato de Noy a Inspección de Trabajo de Catalunya, ya que se trata de un contrato “VIP” por fuera de convenio. El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) sentenció recientemente que todos los trabajadores de TMB buses que no formen parte del consejo de administración o alta dirección, están obligados a tener contratos dentro del convenio.
Además los propios trabajadores de TMB denuncian que “no sabemos cuales son las tareas que realiza Pau Noy exactamente. Su cargo no existía antes de que él llegara. Ni nos cuenta que funciones tiene su cargo ni a que se dedica. Nosotros le hemos llevado a “Inspecció de Treball” porque el TSJC ya dijo que los contratos tenían que entrar a convenio y no lo han hecho“.
Por si fuera poco, Noy recibe 5.000 euros de complementos variables y 4.865 de beneficios sociales. Unos beneficios que dan derecho a polizas de asistencia sanitaria, seguro de vida, cobertura para la formación y estudios de sus hijos, cobertura social, ticket de guardería, plan de capitalitzación de incentivos no disponibles, dietas, ayuda escolar, complementos de enfermedad y accidentes de trabajo, pases gratuitos de viaje y ‘Bodas de Plata’. Casi nada
Esta es pues la política de la alcaldesa Ada Colau respecto a una práctica de nepotismo que tanto denunciaban en campaña electoral y contra la que los trabajadores de TMB vienen peleando desde hace años con el resplado de los movimientos sociales de la ciudad. El nuevo gobierno no solo protege los privilegios de todos los enchufados anteriores, sino que ni siquiera pone fin a esta práctica en los nombramientos que de ella y su equipo dependen.. Todo, como en tiempos de Trias o Hereu, en detrimento de las demandas de mejores condiciones laborales , contra la precariedad de miles de trabajadores y la calidad de servicio.