Este miércoles comenzó la 57° edición del evento que reúne a los principales empresarios del país. Participan funcionarios y dirigentes del oficialismo y la oposición. Reclaman “previsibilidad” y condiciones más favorables para sus “inversiones”. Una de las principales oradoras en el primer día fue Paula Altavilla, presidenta de esta edición del Coloquio y CEO de la empresa Schneider Electric. Whirlpool designó en marzo de 2018 a Paula Altavilla como Directora para la Región Sur en Whirlpool Latin America. Desde su nueva posición, Paula está a cargo de la estrategia del negocio y la marca en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Anteriormente, trabajó en la compañía 3M y tuvo a su cargo negocios industriales, de consumo masivo, y de la salud. Entre 2007 y 2009, lideró el área Lean Six Sigma en una división de 3M en Minnesota, Estados Unidos. Es Lic. en Administración de Empresas de la Universidad Argentina de la Empresa y posee un MBA de la Universidad Torcuato Di Tella. "Las mujeres desempeñan un rol importante en el sector tecnológico y energético. En Schneider Electric el 42% de los empleados son mujeres. El compromiso de todos, tanto de mujeres como de varones es fundamental para promover la igualdad de género en las organizaciones. Necesitamos actuar como “agentes de cambio” y construir un mundo mejor donde la diversidad y la inclusión sean la norma", expresó. Esas mujeres laburan horario rotativos y sus sueldos rondan entre 70/80 mil pesos según Glassdoor. ¿Cómo se define al techo de cristal? "Representa un tipo de feminismo neoliberal centrado en romper el techo de cristal. Eso significa eliminar los obstáculos que impiden a mujeres más bien privilegiadas, con buena formación, y que ya poseen grandes cantidades de capital cultural y de otro tipo, subir en los escalafones de gobiernos y empresas. La posibilidad de ascender depende en buena medida del enorme grupo que se encarga del servicio doméstico y el cuidado familiar, también muy feminizado, además de muy mal pagado, muy precario y racializado ". La precisa definición de Nancy Fraser ubica la demanda del “techo de cristal” justamente en el contexto de este feminismo, que ha renunciado a la crítica de la relación entre patriarcado y capitalismo y reducido su plataforma a una serie de demandas de las mujeres de clase media profesional. Ese feminismo que alienta “la idea de la posibilidad de una batalla puramente individual, donde las mujeres eligen cómo vivir su vida (las que pueden hacerlo, por supuesto)”. En el coloquio Idea, un eje de su intervención fue también el llamado al “consenso” por parte de los partidos políticos mayoritarios. “La clave está en empezar por un acuerdo mínimo, a partir de un objetivo en común”. Esa variable es “la llave que permite tender puentes”, sostuvo. También señaló que “en IDEA creemos que tenemos que encontrarnos, escucharnos y ponernos de acuerdo en algunos consensos mínimos para poder empujar todos juntos”. Cuando Altavilla habla en segunda persona se refiere a la clase empresarial en su conjunto y a los políticos del oficialismo y la oposición, a “tirar para un mismo lado” en beneficio de las ganancias empresarias. Del otro lado se encuentra la mayoría de la población trabajadora, en la que un 40 % vive bajo la línea de la pobreza y viene sufriendo en carne propia la desigualdad social, mientras empresarios como ella no pagan de juntarla en pala.