En medio de la pandemia, Pemex es una de las paraestatales con mayor número de trabajadores fallecidos por Covid-19 y por otro lado, arrastra una serie de violaciones a los derechos laborales.
Camilo Cruz México
Miércoles 2 de septiembre de 2020
El desmantelamiento de Petróleos Mexicanos se aceleró desde la aprobación de la reforma energética, este sexenio toma a la paraestatal en un periodo dónde la propia reforma cambio profundamente el marco laboral de miles de petroleros con un avance claro de las empresas multinacionales y el esquema de subcontratación.
La situación en la que llega Pemex, se agravó en medio de la pandemia, dónde de paraestatal confirmó 7 mil 661 casos de Covid-19 y 306 defunciones de trabajadores activos, 553 jubilados, 392 familiares y 7 trabajadores externos.
El lamentable resultado a meses del inicio de la pandemia en el país, arrojo luz a otra dimensión de la crisis de la petrolera: la falta de medicamentos en farmacias, médicos generales y especialistas, falta de equipos diagnósticos, insumos básicos para los hospitales, entre otras deficiencias.
Tras meses de incertidumbre laboral producto de la pandemia y la crisis económica, los trabajadores comienzan a mostrar un grado de hartazgo y hubo pequeños procesos como el paro en Salina Cruz.
En este marco el sindicato ha mandado un oficio a la administración de Pemex el pasado 20 de agosto, dónde asegura que la empresa se encuentra en serios problemas, por lo que resulta urgente impulsar acciones que apunten a cumplimiento del Contrato Colectivo de Trabajo.
La dirección sindical denuncia falta de personal para todas las áreas, violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo y los reglamentos de Seguridad e Higiene de Pemex.
Además de denunciar las frecuentes agresiones del crimen organizado a los trabajadores en distintos puntos del país.
Así, la dirección sindical en su comunicado asegura que, de no resolverse esta situación, implicaría la posibilidad de “un paro inminente de las instalaciones”.
La dirección sindical petrolera solo “sufrió” la baja de su secretario general Carlos Romero Deschamps quien tras una serie de presiones por parte del gobierno federal, terminó renunciando a la secretaría general, lo que no implico una “democratización del sindicato” bajo ningún punto de vista, ya que el resto del Comité Ejecutivo y la estructura sindical chara continúan intactos.
Es correcto el llamado a paro, más si como venimos diciendo en distintas notas, la paraestatal no garantiza condiciones de salubridad para todos los trabajadores, ellos tienen todo el derecho de parar los centros de trabajo.
Sin embargo, el paro por la defensa de las condiciones laborales y de salubridad debe comenzar a construirse desde la base para hacerlo efectivo, esto puede generarse mediante la asamblea de trabajadores en todos los centros de trabajo, lo que seguramente tendría la firme posición de al dirección sindical.
Pero como se demostró en Salina Cruz, los trabajadores pueden imponer paros desde la base. La dura situación que enfrentan los trabajadores petroleros entre la precarización laboral y la pandemia hacen urgente la organización desde la base para imponer mejores condiciones y para que no muera un solo trabajador más.