En esta ocasión realizaremos un debate sobre la teoría del tequio del pensamiento comunalista oaxaqueño y el marxismo.
Miércoles 31 de julio de 2019
El pensamiento indígena de Oaxaca es rico en categorías. Autores como Jaime Martínez Luna, Floriberto Diaz y Carlos Manzo son interesantes para imaginar las sociedades post capitalistas. Jaime Martínez Luna escribió un texto breve "Tequiar, no trabajar" en el que sostiene las diferencias del trabajo asalariado y el tequio.
Tequio y comunidad indígena
En el estado de Oaxaca, junto a Chiapas los estados con más pueblos indígenas, es común escuchar la palabra tequio, que significa "trabajo" en náhuatl y que es una forma tradicional de trabajo colectivo no pagado característico entre las comunidades indígenas.
Mixes, binnizas, shatinos, zapotecos y un largo etcétera se definen así mismos como pueblos comunalistas: defienden el territorio, la milpa, sus fiestas, la lengua, la naturaleza. Se organizan por medio de asambleas comunitarias y trabajan por medio del tequio.
El tequio es un trabajo no remunerado para aportar a la comunidad y se decide por medio de asambleas. Puede ir del trabajo en la milpa colectiva, a la limpieza de la tierra, a la organización de la fiesta. Este tipo de organización comunitaria es evidentemente progresiva o superior al trabajo asalariado en el cual el trabajador vende su fuerza del trabajo para que el capitalista extraiga plusvalía.
En el tequio no hay plusvalía y la aportación es para la comunidad, no para un empresario individual, al mismo tiempo que es una decisión libre y colectiva a diferencia del trabajo asalariado en el que el obrero se ve obligado a vender su fuerza de trabajo para subsistir, y su decisión no es libre ni cuenta para el patrón y sus administradores.
Este tipo de trabajo colectivo sucede en las comunidades agrarias pero difícilmente puede llevarse a cabo en las ciudades; el problema: el capital.
Lucha de clases
En las ciudades el capitalismo enajena el trabajo asalariado. Según Karl Marx en sus "Manuscritos Económico Filosóficos", el trabajador está enajenado: no se pertenece a sí mismo.
En las ciudades el capitalismo enajena el trabajo asalariado. Según Karl Marx en sus "Manuscritos Económico Filosóficos", el trabajador está enajenado: no se pertenece a sí mismo.
El capitalismo subsume a todos individuos en el trabajo asalariado y nos obliga, a los trabajadores, a vender nuestra humanidad para subsistir. En le época neoliberal es aun más cruel la explotación: sin prestaciones, sin jubilación, sin salarios dignos, sin derecho a libre sindicalización, con jornadas de más de 8 horas.
Resulta imposible reemplazar el océano de explotación capitalista con pequeñas islas que busquen implementar el tequio indígena. En las ciudades los trabajadores debemos luchar contra la clase capitalista que impone la explotación asalariada, en los sectores del campo donde la propiedad capitalista terrateniente/mega-extractivista ha avanzado inexorablemente, también.
Sin duda, los capitalistas van a defender con uñas y dientes sus propiedades, de ahí que es imposible pensar una sociedad en el que el trabajo sea enteramente creativo, libre, emancipado, que genere riqueza para la sociedad en su conjunto sin una encarnizada lucha de clases que lleve a la supresión de la propiedad capitalista y a un nuevo orden, el de los que hoy somos explotados.
Si bien, en las ideas de nuestros autores comunalistas el tequio es un aspecto muy relevante de las comunidades indígenas y hasta envidiable para los trabajadores urbanos quienes debemos de plantear que una sociedad enteramente libre del trabajo asalariado, es decir comunista, no será posible sin un brutal enfrentamiento entre las clases, en el que para la victoria final será necesaria la unidad de los enajenados del campo y la ciudad, productores de toda la riqueza de esta sociedad.