lid bot

NO+AFP. Pensiones: La otra trampa de Piñera y el Senado para proteger las ganancias de los empresarios de las AFP

Desde el Ministerio de Hacienda y el Senado se firmó un acuerdo para llevar adelante un acuerdo subsidiario en materia de pensiones para el año 2022. En este sentido, desde el oficialismo buscan instalar que significará un aumento enorme para las y los pensionados de Chile. Sin embargo, ¿qué trampa hay detrás?

Domingo 24 de noviembre de 2019

Con un acuerdo entre el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, y el Senado, se anunció la próxima aprobación de la supuesta “agenda social” anunciada por Sebastián Piñera. En este marco, han sido anunciadas una serie de medidas en materia de pensiones que el oficialismo ha intentado instalar en la población como medida de calmar las aguas que han estallado con la fuerza de la movilización.

Frente a este acuerdo, el gerente general de la Asociación de AFP, Fernando Larraín, afirmó que: "Aplaudimos el acuerdo transversal que da urgencia a mejorar, en primer lugar, las pensiones del Pilar Solidario, pues así se beneficiará de manera directa a los pensionados más vulnerables del país". Es así que la medida referida a pensiones ha sido bautizada como “Pilar Básico Solidario”, el cual se propone aumentar entre un 25 y 50% desde enero de 2020. Sin embargo, ¿dónde reside la trampa?

En lo que se refiere a la Pensión Básica Solidaria por Vejez (PBSV) los requisitos -de los cuales desde ya debemos afirmar que son sumamente restringidos- son varios:

  • Tener mínimo 65 años de edad.
  • No tener derecho a pensión en algún régimen previsional. Es decir, que no figure ni haya estado cotizando anteriormente en algún sistema de pensiones. Es decir, AFP o INP.
  • Estar inscrito en el Registro Social de Hogares para verificar si la persona pertenece al 60% más pobre de la población.

Es decir, que sólo el 60% más pobre de las y los jubilados, y que además no estén recibiendo ningún tipo de pensión en algún régimen previsional, podrán acceder a este “beneficio”. Acuerdo que no significa absolutamente nada para los empresarios de las AFP si consideramos que mes a mes ingresan $500 mil millones, de los cuales apenas $200 mil millones se destinan a pensiones. El resto, directo a sus bolsillos.

Pero, además de los requisitos, ¿cómo será este supuesto aumento que ha anunciado el Gobierno con bombos y platillos? Veamos.

Los criterios de aumento porcentual se dividen en tramos etarios, es decir, según la edad que tenga la persona jubilada:

  • Para el grupo entre 65 y 75 años, habrá un aumento de un 25%, que pasará a un 40% en 2021 y a un 50% en 2022.
  • El segundo tramo, para aquellos que tengan entre 75 y 80 años, se fija un incremento de un 30% que se hará efectivo en la misma fecha y luego avanzará hasta el 50% el año siguiente, es decir, en 2021.
  • Para mayores de 80 años se establece un aumento de un 50% para el 1 de enero de 2020.

Si tenemos en cuenta que la esperanza de vida al nacer en Chile es de 79,52 años (2016), debemos considerar que apenas una ínfima porción de nuestras abuelas y abuelos podrán acceder a este beneficio antes de morir. Es decir, el Gobierno vende humo y esperanzas vacías a nuestros abuelos y abuelas en lo que se refiere a sus pensiones. Un abuso completamente descarado a todas luces.

La farsa de Piñera: Mantener el sistema de AFP intacto esperanzando a nuestras abuelas y abuelos

Debemos considerar que el negocio de las AFP no es más que una confiscación obligatoria masiva de una parte del dinero que han trabajado con su vida a millones de trabajadoras y trabajadores, en donde incluso de seis AFP, cuatro de ellas son de propiedad de capitales extranjeros. Es decir, no conformes con privatizar hasta el agua, los recursos que han trabajado con sus vidas nuestras familias se van al bolsillo de grandes empresarios que engordan sus bolsillos estando sentados cómodamente en otro lugar del mundo, mientras aquí nuestros familiares deben ideárselas para llegar a fin de mes.

Pero esto no queda aquí. Para el día de hoy diversos estudios revelan que el 91% de las y los jubilados recibe pensiones que no superan los $150 mil. En donde incluso 400 mil adultos mayores reciben menos de $86 mil. Todo esto mientras ellos se enriquecen a costa del trabajo arduo de mañana a noche de cada uno de nosotros y de nuestras familias y amigos.

Con esta medida el Gobierno no hace más que vender humo de forma escandalosa, además de jugar con la esperanza de una pensión digna de todos nuestros abuelos y abuelas, protegiendo así las ganancias de los empresarios de las AFP, negocio que surgió bajo el amparo de la dictadura genocida de Augusto Pinochet, Jaime Guzmán y cia.

En este sentido, la fuerza de la población ha demostrado que la paciencia y la rabia del pueblo puede despertar ante la explotación y el abuso empresarial que han perpetuado desde la derecha hasta la exNueva Mayoría. Es así que el sistema de pensiones se ha convertido en uno de los pilares más duros del neo-liberalismo y el capitalismo chileno, de la mano del saqueo de empresarios extranjeros.

Pero el pueblo ha dicho basta. Debemos luchar por imponer un sistema de reparto solidario, tripartito y público, el cual tenga como finalidad central y prioritaria el bienestar de miles de jubilados y jubiladas. No podemos seguir tolerando que tras una vida de trabajo, de esfuerzo, de explotación, nuestras abuelas y abuelos sigan recibiendo pensiones que sean inferiores al 80% del sueldo líquido que recibían en su vida laboral. Es por esto que además debemos reducir el tope de la vida laboral a los 55 años, y en el caso de los trabajos pesados a los 50, en donde los sueldos no sean inferiores a los $500 mil, y las pensiones inferiores al 80% del sueldo líquido.

El pueblo chileno que ha abierto sus ojos para no volver a cerrarlos ha dicho NO+AFP. Que el nuevo sistema de pensiones sea gestionado por realmente quienes viven con esas pensiones; es decir, por sus trabajadores, jubilados y especialistas; en donde la pensión mínima sea acorde a la canasta básica familiar. No podemos aceptar otra opción que no sea esa en defensa de la dignidad de nuestros abuelos y abuelas, y por la fuerza que hemos demostrado en las calles. Lo que era imposible ayer, hoy está a nuestro alcance con la fuerza de la movilización y la organización.