Este viernes 28 de abril, se está desarrollando una paralización nacional en el país vecino, donde la clase trabajadora brasilera es la encargada de salir a las calles a luchar contra el gobierno de Temer y sus reformas precarizadoras.
Viernes 28 de abril de 2017
En todo el gigante Brasil, se espera, para este viernes 28 de abril, el desarrollo de lo que podría ser una de las huelgas generales más importantes de los últimos años; esta vez en contra del gobierno golpista de Michel Temer. La potente convocatoria viene a responder a una serie de medidas de ajustes y ataques en contra de la clase trabajadora brasilera y los sectores más precarizados del país vecino, que otros medios del mundo la han catalogado como todo un "desafío" para Temer.
Ahora bien, es importante mencionar que las medidas contra las y los trabajadores, y estudiantes también, venían de antes, siendo forjadas desde que la ex presidenta Dilma Rousseffe se encontraba al mando del país. Con la llegada de Temer, mediante un Golpe institucional contra Rousseffe, esta situación se fue profundizando, tanto así que el gobierno actual cuenta con alrededor de un 4% de aprobación por parte de los brasileros.
Los casos de corrupción que, siendo similar a lo que ocurre en Chile, involucran a todos los partidos del régimen, han tenido fuertes repercusiones en el ánimo de sectores importantes de la población. La respuesta no se ha dejado esperar y ha tenido su expresión en masivas movilizaciones protagonizadas por la clase trabajadora brasilera.
Cabe recordar que el pasado 15 de marzo se produjo un importante paro nacional en Brasil, donde sectores como transporte y educación, en la ciudad de San Pablo, se movilizaron contra el gobierno y sus reformas. En esa ocasión también paralizaron trabajadores de la administración pública, universidades y escuelas, al igual que servicios estratégicos de la industria. Fueron miles de personas las que salieron a las calles.
Luego, el 31 de marzo, en ciudades como San Pablo y Belo Horizonte, en Porto Alegre, Natal y en Río, miles salieron a las calles del país, realizando manifestaciones y bloqueos contra las reformas del gobierno. Solo en San Pablo se movilizaron cerca de 50.000 personas.
Sin embargo, el gobierno de Temer no dio marcha atrás con sus reformas y aprobó distintas medidas que atacan directamente la vida de millones de personas. Uno de estos cambios tiene que ver con las pensiones. Si hasta el momento, las y los brasileros se jubilan entre los 55 y 60 años, la reforma del gobierno establece una edad mínima mayor para pensionarse que vendría a ser 65 años para hombres y 62 años para mujeres.
Además, la reforma a las pensiones aumenta el tiempo mínimo de contribución al sistema de 15 a 25 años, mientras que los trabajadores que requieran cobrar su jubilación tendrán que tener 40 años de cotizaciones ininterrumpidas. Es un ataque muy fuerte de parte del gobierno de Temer, que hoy encuentra una respuesta desde la clase trabajadora, mujeres y juventud.
La reforma a las pensiones también golpea a los trabajadores agrícolas (bajo condiciones más dudas y precarias), ya que en un comienzo la medida igualaba a los primeros con los trabajadores urbanos, estableciendo 65 años de edad mínima para todos, sin embargo, el gobierno se retractó y determinó que los hombres brasileños que trabajan en el campo podrán jubilarse a los 60 años- mujeres a los 57 años- si es que cumplieron con al menos 15 años de contribución al sistema.
El plan de ajuste del gobierno golpista brasilero no termina aquí. Durante la madrugada de este jueves, la Cámara de Diputados de Brasil aprobó la cuestionada reforma laboral que viene a flexibilizar diversos derechos laborales, como que las vacaciones podrían dividirse en tres veces; la jornada laboral que hoy en día es de 44 horas semanales con un límite de 8 horas diarias, podrá llegar a ser de 48 horas por semana con 12 horas diarias; el tiempo empleado en el viaje ya no se contaría como horas trabajadas, entre otras.
Con la reforma laboral la precariedad sería más fuerte y estaría totalmente respaldada por los partidos del régimen y empresarios; además, el proyecto plantea acabar con la “contribución sindical obligatoria”, que obliga a que se les descuente a los empleados un día de trabajo anual para destinarlo al gremio.
Como tercer punto, se encuentran los recortes en salud y educación, que encontraron una respuesta en las masivas movilizaciones estudiantiles de fines del año pasado en contra del congelamiento del gasto público. Casi 200 universidades y miles de escuelas fueron tomadas por los estudiantes.
¿La respuesta de la clase trabajadoras brasilera?
Las direcciones sindicales de las principales centrales obreras del país, como la CUT y la CTB, llamaron a paralizar solo este viernes 28, sin embargo, esto es insuficiente para poder enfrentar al gobierno de Temer y sus reformas. Se debe poner término a la tregua. Es por esto que desde distintos sectores de trabajadores y organizaciones políticas, como el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT), se ha impulsado fuertemente el llamado a huelga general en Brasil, como método de lucha efectivo y más potente para enfrentar al gobierno:
"Exigimos a las direcciones sindicales que convoquen a continuar con un plan de lucha después del 28, que sea combativo y efectivo, que coordine nuevas y más fuertes paralizaciones, jornadas nacionales, cortes de calle, piquetes y que prepare una verdadera huelga general, que va mucho más allá que la huelga de un día, que se plantee derribar a Temer y cada uno de sus ataques", plantean desde el MRT.
El llamado a huelga general tiene un fuerte carácter político al proponerse enfrentar al gobierno; planteando una estrategia de lucha y combate para que caiga Temer y todos sus ataques. Un ejemplo de lucha para las y los trabajadores de América Latina.