Capitanich y su intención de ponerse a la cabeza de un bloque nacional de intendentes del justicialismo. Habló en TN Diego “Judas” Bossio, flamante líder de la “oposición oficialista”. Un PJ dócil y rosquero, en sintonía con las necesidades ajustadores de Macri.
Miércoles 10 de febrero de 2016
“Coqui” Capitanich dejó de ser ese soldado k apegado a rajatabla al libreto del relato, como lo hacía cuando rompía Clarín en vivo para todos los medios, andanza de la que por estas horas se manifiesta arrepentido. Sin embargo, sigue siendo parte de ese espacio que no se siente representado por las negociaciones de Miguel Pichetto. Así se lo hizo saber el pasado jueves, en la reunión que mantuvieron en uno de los salones del Senado. Esa escena- que, dicen los que conocen de cerca, fue tensa- no es más que otra muestra de las tensiones que recorren el peronismo en el ciclo postkirchnerista, mientras Macri avanza en el ajuste.
Es que la situación de la semana pasada, con la ruptura de 14 diputados en el bloque del FpV, decididos a inaugurar el nuevo “Bloque Justicialista” -de relación aún más dócil con el gobierno actual (ellos lo llaman una “oposición responsable”)-, provocó un temblor del que todavía siguen las réplicas. “No vamos a acordar nada sin consultar con todos” fue el tibio compromiso que Capitanich logró sacarle a Pichetto, en su rol de portavoz de “los gobernadores” dentro del Senado y ante Macri.
Por su parte, el senador del riñón K Juan Manuel Abal Medina hizo declaraciones en Radio La Red sobre el bloque: “Espero que no se parta”. Y distinguió una puja entre tres sectores: “Hay quienes que ya quieren salir a oponerse, otros quieren facilitarle todo y otros en el medio. Ninguna es mala, pero yo creo que hay que trabajar en una posición media". Y, siguiendo con la línea de la tibieza, no quiso capturar el centro que le tiraban para que critique al Judas de turno, Diego Bossio. "No es momento para calificar alegremente a nadie. Ni los más cerca al Gobierno son traidores ni los más alejados son loquitos que están en la Sierra Maestra". Lo de Sierra Maestra no hacía falta aclararlo. Nadie lo hubiera pensado.
No solo los gobernadores pueden hablar
No conforme con la reunión, Capitanich entendió que en tiempo de internas no es momento de quedarse de brazos cruzados. En su papel de Intendente de Resistencia, convocó para el día
de mañana una reunión de intendentes del PJ, para acordar una hoja de ruta en un año en el que los jefes municipales pasaron a ser opositores a nivel nacional e incluso en muchos casos, a nivel provincial. Esa reunión la pudo destrabar en una negociación paralela el miércoles pasado, en el cónclave que el peronismo tuvo en su sede de la calle Matheu al 130. De la reunión participará Julio Pereyra, intendente de Florencia Varela -tan poco kirchnerista actualmente como la caja de la nación-, que es el presidente de la Federación Argentina de Municipios, lugar donde “Coqui” quiere armar su propio “Bloque Justicialista”.
En un peronismo donde tradicionalmente los gobernadores son una de las patas principales, la jugada de Capitanich es un intento de tomar la iniciativa y de no caer en la desgracia ya que, pese a ser de los pocos que ganó en elecciones, lo cierto es que retrocedió del puesto de Gobernador del Chaco a la intendencia de la Capital provincial. Resta ver cuánto tiene la iniciativa de movimiento deliberadamente K, o cuánto de reacomodamiento en su carrera política personal para quedar mejor parado en la interna del PJ.
Opositores, pero…
El flamante líder de lo que podría llamarse la “oposición oficialista”, Diego Bossio, rompió el silencio. Como no podía ser de otra manera, desde la pantalla de TN. "Nosotros somos
opositores a Macri; ahora bien, las cosas que están bien las vamos a apoyar, y nos opondremos a las cosas que entendemos que no están bien". E inmediatamente añadió; “Me saco el sombrero de cómo resolvieron la cuestión cambiaria y del cepo”.
Difícil dejar de lado que este muchacho -a quien la “resistencia sin aguante” acusa de máximo traidor- había sido nombrado como ministro de un futuro gabinete por el ex candidato Daniel Scioli, mientras estaba en campaña. Sus declaraciones siguen la línea de las de los asesores económicos del ex motonauta como Mario Blejer o Gustavo Marangoni, apoyando las decisiones y asegurando que hubieran tomado medidas similares.
RELAJADO. Sin necesidad de sacarse el traje opositor que todavía nunca se puso, Scioli se sacó una selfie en el recital de los Rolling Stones, manifestando su "sueño cumplido"
La desgracia de la bancada del PJ-FpV continúa. Si bien no han sufrido -todavía- nuevos desprendimientos, el que avisó que les soltará la mano es el ex radical K Gerardo Zamora, ex
gobernador de la Provincia de Santiago del Estero y actual senador por la misma. Desde su bloque de seis bancas, hasta hace poco principal y fundamental aliado del FpV en diputados, avisaron que están dispuestos a darle quórum al oficialismo. Uno más que va a la lista de “traidores”.
El viraje de Zamora podría sorprender si se tiene en cuenta que Santiago es la provincia en la que mayor porcentaje sacó el kirchnerismo en las últimas elecciones. Aunque también se podría relativizar recordando que Néstor Kirchner construyó su poder luego de haber perdido en primera vuelta con un Carlos Menem que no se presentó en el balotaje. Por lo tanto, uno de los principales centros de gravedad alrededor de los cuales se organiza la política burguesa sigue siendo la caja del Estado.
Piedra libre
Con el PJ enrollado en su puja interna, el macrismo -con billetes y operaciones políticas- ha logrado allanar el terreno en uno de los ámbitos que, a priori, se le presentaba más dificultoso: el Congreso. La ruptura del FpV, el naciente “Bloque Justicialista”, la negociación en la coparticipación y el realineamiento con los diputados y senadores que responden a los gobernadores, dejan a Cambiemos en una posición mucho más cómoda de cara a la apertura de sesiones ordinarias del primero de marzo, donde se proponen reformar la Ley Cerrojo en pos de volver a tomar deuda.
Reuniones bilaterales entre gobernadores y ministros de primera línea, telefonazos del mismísimo presidente; todo sirve si es para cumplir los tres principales objetivos que se puso la gestión PRO para su primer semestre: acordar con los fondos buitre, mantener controlada la inflación y cerrar paritarias a la baja que golpeen aún más el bolsillo del trabajador. Un PJ dócil y cómplice, es fundamental en esa tarea.