Martes 23 de diciembre de 2014
Finalizado el “milagro económico peruano” que ocupaba el podio sudamericano en cuanto a crecimiento económico ponderado de los últimos años, la mirada a vuelto hacia al interior, en la búsqueda de cómo afrontar el desafío actual de reactivar la economía. Se trata del peor proceso de desaceleración de los últimos 6 años, consecuencia de la tendencia a la baja de los commodities combinado con el estancamiento de la economía china, segundo socio comercial peruano, factores que la mayoría de especialistas han consensuado.
Frente a este clima de descenso económico, el gobierno peruano ha emprendido una serie de reformas que han sido denominados “paquetazos económicos”. Así en el mes de Julio se daría inicio al primer paquetazo con la ley 30230, la cual implementa la reducción de los estándares ambientales y la condonación de deudas tributarias favoreciendo a las grandes empresas. Este es un claro intento de fomento a la inversión privada extranjera y viene a concluir con el último paquetazo con la reciente ley 30288 de promoción al trabajo juvenil promulgada por el Gobierno de Ollanta Humala el pasado martes; esta tiene como ejes principales la reducción de las vacaciones de 30 a 15 días de vacaciones, la no afiliación al seguro social de salud, ningún bono por asignación familiar, la no contemplación del pago de compensación por tiempo de servicios ni las gratificaciones anuales a los jóvenes de entre 18 y 24 años.
Los voceros del gobierno, incluyendo el jefe de estado y la primera dama argumentan que la nueva ley laboral juvenil tiene el objetivo de facilitar la contratación formal de jóvenes y reducir el desempleo juvenil reduciendo la informalidad que bordea el 88 % en el sector juvenil según el Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú.
Pese a que la ley no tiene un carácter de obligatoriedad y su implementación es temporal lo real es que el recorte de beneficios laborales ganados se excluyen por el viejo tema de que los sobrecostos laborales y las regulaciones son la causa de la pérdida de competitividad de la economía nacional. De este modo, la desaceleración económica es aprovechada y puesta como excusa para repotenciar las bases flexibilizantes de una economía basada en los sectores primario-exportador, poco diversificada y rentista.
Por ello miles de jóvenes han salido el pasado viernes 19 de diciembre a reclamar la derogatoria de la norma por considerarla una ley de mano de obra barata; en esta manifestación, la policía golpeó a decenas de manifestantes cuando estos quisieron dirigirse al Congreso, les han lanzado gases lacrimógenos y apalearon a mujeres que grababan con celulares la violencia policial. Cabe señalar que esta manifestación juvenil ha sido la más numerosa desde los tiempos de la dictadura fujimorista.
Los manifestantes han vuelto a convocar a una nueva movilización para el día 22 de diciembre en la cual seguirán exigiendo la anulación de la ley.