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Red Internacional
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EMPLEO Y DESMPLEO. Pese a la crisis económica, ¿por qué cae la desocupación en Jujuy?

Se dieron a conocer los datos del mercado de trabajo y socioeconómicos del segundo trimestre, mientras se vive una crisis histórica y a nivel nacional sube la desocupación, en la provincia, la desocupación baja. Acá explicamos a qué se debe.

Gastón Remy

Gastón Remy Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.

Miércoles 23 de septiembre de 2020 17:37

De acuerdo al informe del “mercado de trabajo e indicadores socioeconómicos” publicado por el Indec en Jujuy el total de ocupados y desocupados respecto de la población de referencia al momento de hacer las estadísticas (tasa de actividad) pasó de 45,9 a 39,9 por ciento entre el primer y segundo trimestre del año.

Este resultado indica que el total de personas que integran el mercado de trabajo se retiró del mismo, o sea, deja de trabajar y de buscar empleo dada la magnitud de la crisis económica agravada por los efectos de la pandemia que como se dio a conocer ayer solo es comparable con el derrumbe entre 2001 y 2002.

Esta dinámica se observa además en la tasa de empleo que compara el total de ocupados respecto de la población de referencia, la cual también se contrajo, dado que en el primer trimestre fue de 42,2 y en el segundo fue de 37,1 por ciento.

A su vez, el menor número de trabajadores buscando empleo (esta última es la condición para ser desocupado para el Indec) repercutió en el desempleo que fue de 7 por ciento, cuando el primer trimestre había sido de 8,2 por ciento y cuando en todo el país el desempleo trepó del 10,4 al 13,1 por ciento en igual período. Por eso, las cifras del desempleo para la provincia a simple vista de la realidad misma pueden resultar extrañas.

Sin embargo, como decimos es el resultado de la forma en que el Indec considera a los desocupados (personas que buscan activamente trabajo), el cual cae de 13 desocupados a 10 mil entre el primer y segundo trimestre del año, en un contexto donde en términos absolutos –según el universo cubierto por el Indec- la población económica activa (ocupados y desocupados) cae en 21 mil trabajadores, de los cuales 18 mil son ocupados y 3 mil desocupados, o sea, el empleo que se pierde no se traduce en mayor búsqueda laboral, sino que se incrementa en forma acelerada y abrupta el número de trabajadores que pasan a la informalidad y a sobrevivir de changas y o la ayuda del Estado. El Indec los registra como parte de la población económica inactiva.

Todo esto ocurre en una provincia donde los empresarios vienen estando a la cabeza de la destrucción de empleo privado registrado, el último informe de la Encuesta de Indicadores Labores, señaló que el retroceso en julio fue de 8,7 por ciento respecto de igual mes de 2019, mientras a nivel nacional fue de 3 por ciento. Así mismo, el total de asalariados registrados en la provincia retrocedió a niveles de 2015 según los últimos datos disponibles del ministerio de Trabajo de la Nación (SIPA).

Volviendo a las características de las condiciones laborales de la provincia, la misma se ubica al igual que la región NOA, dentro de las provincias con niveles de informalidad laboral que atraviesa tanto a los asalariados como a los cuentapropistas por encima del promedio nacional. En el caso de los asalariados el 52% se encuentra no registrado, mientras en los cuentrapropistas el 79% lo hace en estas condiciones.

Se trata de una realidad estructural de trabajo precario y en negro, sumado a altos niveles una parte de la clase trabajadora que durante décadas vive de changas y de la asistencia del Estado, configura un mercado laboral con niveles de desocupación tal como las registra el Indec por debajo del promedio nacional y como explicamos en este artículo, en cada crisis se profundiza el sector de la clase trabajadora que sin empleo, deja de buscarlo y pasa a sobrevivir como puede. Esto es entonces lo que está sucediendo en forma muy acelerada y pone de relieve el enorme costo que tiene para la clase trabajadora la crisis, los despidos y lo insuficiente de las respuestas de los gobiernos.

Además si observamos el mercado laboral, la problemática del empleo considerando la tasa de desocupación (7%), la tasa de ocupados demandantes (22,8%) y de subocupados demandantes (3,6%) alcanza a un total del 33,4% de la clase trabajadora que se encuentra ocupada o buscando un empleo (desocupada).

Solo con la acción unitaria de ocupados y desocupados, informales y precarios, se puede enfrentar esta situación que solo favorece a las patronales y gobiernos. Para ello, se necesita ganar fuerzas para pelear a las burocracias sindicales y de los movimientos sociales, planes de lucha que rompan la tregua.


Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.

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