El escándalo del intendente de Pilar, Nicolás Ducote, (Cambiemos), que montó un show simulando ayudar a los vecinos, generó la bronca popular.
Domingo 6 de mayo de 2018 14:01
A la bronca generada por este escándalo, se suma el odio popular ante tanto cinismo,los tarifazos y el ajuste a las condiciones de vida de los trabajadores. Se extiende el rechazo en los lugares de trabajo y en los barrios.
Como se viralizo en todas las redes sociales, y fue visto por miles y miles que siguen masticando bronca, el intendente de Pilar Nicolas Ducote (Cambiemos) fue filmado recorriendo con una lancha un zanjón al borde de la ruta 8, para simular que estaba junto a los vecinos inundados.
El malestar no dejo de brotar, y el desprecio de los funcionarios de este gobierno de los ricos y para los ricos ya no sorprende. Los tarifazos y ajuste a las condiciones de vida de millones que aplica el Gobierno nacional y sus municipios, junto a la complicidad del peronismo, sumado a los problemas estructurales que padece el pueblo trabajador (como inundaciones, crisis habitacionales y falta de presupuesto en la salud y a la educación) se contrasta con el estilo de vida de los funcionarios que viven en sus lujosos barrios privados y countries, y son una casta política cada vez mas enriquecida.
El intendente Ducote no solamente organizo este montaje mientras cientos de personas son evacuadas y perdieron todo lo que tenían, mostrando el desprecio que tienen junto a su gobierno por los padecimientos del pueblo trabajador. Este mismo funcionario PRO disfruta de ser (a partir del 2018) el intendente mejor pago de la historia de Pilar, con un sueldo anual que rondará los $3.000.000 (datos específicos del Presupuesto que sus mismos funcionarios de Hacienda diagramaron) mientras despide a los municipales y ajusta a las familias pilarenses.
Ante tanto cinismo y montaje, desde la izquierda se plantea la renuncia del intendente, y todo funcionario gane lo mismo que una docente y sea revocable cuando la impunidad ya viaja en lancha.
Los inundados son de las familias trabajadoras
Pero este circo no debe tapar el problema de raiz. El temporal mostró la verdadera realidad de esta localidad: el Pilar de los countries y los ricos, y el Pilar del pueblo trabajador bajo el agua.
Los barrios populares nuevamente sufrieron las inundaciones y los desbordes de los ríos aledaños. El temporal y la tormenta del fin de semana largo mostraron nuevamente que quienes padecen esta situación son las familias obreras y del pueblo pobre.
El río Luján ha alcanzado un pico de 7,55 metros el miércoles 02 de Mayo y, a pesar de haber bajado a 7,15 metros, se espera que subiera con la llegada del agua que traslada el cauce desde su parte más alta. Y no se descarta una nueva crecida del cauce que pueda alcanzar a más viviendas si los desbordes continúan, ya que se pronostica nuevas tormentas en estos días.
Hasta el jueves de la semana pasada eran más de 400 los vecinos afectados, entre evacuados, autoevacuados y quienes están aislados en sus casas y no quieren abandonarlas.
Para que los vecinos puedan regresar a sus hogares, debe cambiar el clima, bajar el agua, desinfectar las viviendas y luego esperar a que estén habitables nuevamente, lo cual genera cada día que transcurre una situación angustiante. Los barrios más afectados son Río Luján y Agustoni y el fondo de La Lomita, que siempre que el cauce crece se ven muy perjudicados.
Pero esta vez el temporal dejó al descubierto que alguna de las obras públicas o privadas que se hicieron cerca del río, provocó que el barrio Luchetti, de Manzanares, se inundara. Si bien el agua suele afectar a las viviendas más cercanas de ese vecindario, esta vez se extendió a otras zonas.
En Zelaya, sus vecinos aseguraron que los trabajos prometidos desde el municipio se cumplieron en “menos del 30%” y plantearon que de no haber un proyecto integral a largo plazo, en algunos años las consecuencias serían más graves y que el pueblo quedara bajo el agua.
El empresariado, sus negocios y su impunidad. La casta política, cinismo a todo montaje
Pero como es sabido ante la vista de la comunidad pilarense, quienes sufren centralmente las inundaciones son las familias del pueblo trabajador, mientras que los empresarios y gerentes, y políticos que defienden sus intereses, habitan los grandes countries y barrios privados, que no suelen sufrir inundaciones ni evacuaciones, y nada tienen que ver con la vida de miles de familias.
Ya el año pasado, en notas periodísticas, se había analizado que son 57 barrios cerrados y countries que están en contacto con cursos de agua y que generan con sus construcciones sobre los humedales el aumento del nivel del agua durante las lluvias. Un ejemplo es el Country San Sebastián que ocupa más de 650 hectáreas de superficie sobre el humedal del Río Luján, rellenadas a casi 6 metros de altura, y casi 7 junto al río.
Es el emprendimiento con elevación de tierras más grande de Pilar, mencionado explícitamente en el estudio que da origen al Plan Maestro de la Cuenca del Río Luján, por aumentar el nivel de agua durante las inundaciones.
Pero ante esta situación, y con toda la impunidad habida y por haber, el grupo Eidico, desarrollador del country, el año pasado ya le cerró la puerta a la posibilidad de realizar obras que tiendan a mitigar los efectos negativos que produciría la urbanización cada vez que el río crece producto de las lluvias.
Es innegable que existe un problema estructural y de raíz: la alteración hidrogeológica es producto (entre otros factores) del avance de emprendimientos inmobiliarios e industriales que rellenaron zonas antaño anegables, ocupando unas 10.000 hectáreas aproximadamente.
Ante esta situación, es necesario organizar una campaña de solidaridad desde los sindicatos y centros de estudiantes, en las fabricas, escuelas, lugares de estudio y en los barrios. Los sindicatos deberían ponerse al frente de desarrollar la solidaridad realizando una gran colecta, yendo a los lugares afectados por las inundaciones y colaborar con todo lo necesario con las familias del pueblo trabajador. El PTS en el Frente de Izquierda se pone a disposición y a la cabeza de impulsar la solidaridad, siendo conscientes que no es ninguna salida a largo plazo. Para esto mismo, es necesario que el estado realice una planificación y las obras necesarias para evitar las inundaciones y los padecimientos del pueblo trabajador. Impulsar un plan de obras publicas en base al aumento de impuestos a las grandes fortunas, en base a retenciones a las ganancias de los empresarios del Parque Industrial de Pilar e impedir la construcción de nuevos barrios cerrados sobre los humedales.