Con una profunda crisis de representatividad el gobierno de Sebastián Piñera da inicio a la cuenta pública en Valparaíso. ¿Para La Araucanía? Mayor represión al pueblo mapuche y más derechos para los grandes empresarios y fuerzas especiales.
Sábado 1ro de junio de 2019
Durante la cuenta pública realizada por el gobierno de derecha, se anunció la puesta en marcha del que denominaron, Plan de Desarrollo y Paz para La Araucanía, donde pretenden llevar adelante cuatro pilares fundamentales para el gobierno:
Primero, construir un clima de diálogo, acuerdos y colaboración, en una región que lleva siglos en conflicto. El gobierno de la derecha viene a instaurar nuevamente políticas de criminalización al pueblo mapuche, donde el clima de diálogo que viene a ejercer a La Araucanía no es más que un clima de violencia por parte de fuerzas especiales, quienes allanan las comunidades mapuches, violentan al pueblo mapuche, asesinan a los comuneros como el caso de Camilo Catrillanca, quien fue asesinado en este gobierno, o la represión ejercida a las mujeres mapuche en las calles de Temuco, el brutal ataque a Brandon Hernández, y cientos de otros casos donde han violentando al pueblo mapuche.
Segundo, fortalecer la capacidad de desarrollo, creación de empleos e infraestructura económica y social, a través del Plan Impulso Araucanía, que contempla inversiones totales por U$ 8.200 millones en los próximos 8 años. Inversiones en manos de grandes empresarios, a manos de las empresas forestales, uno de los principales rubros de la economía, en mano de familias como los Matte y Angelini, quienes entre ambas poseen más de 2 millones de hectáreas, que han usurpado paulatinamente a las comunidades mapuche.
Piñera plantea que “Este plan permitió a la Araucanía pasar de un crecimiento de 2,8% el 2017 a 6.5% el 2018 y reducir su tasa de desempleo de 8.8% a 6.2%”. Pero sabemos que el desarrollo que pretende instaurar el gobierno de Sebastián Piñera en La Araucanía, va de la mano completamente con la instauración de proyectos con repercusiones medio ambientales, donde son finalmente los grandes empresarios y grupos económicos quienes se llevan al bolsillo las ganancias a costas de las y los trabajadores, las tierras mapuche y que siguen fomentando la precarización laboral.
Tercero, reconocer, valorar y promover la cultura, historia, tradiciones, lenguaje y cosmovisión de nuestros pueblos originarios, a través de la creación del Ministerio de Pueblos Indígenas y el Consejo de Pueblos Indígenas y una consulta para perfeccionar la Ley Indígena. A pesar de que la Consulta indígena comenzó siendo un proceso con diversas falencias, partiendo por su procedimiento, el cual no garantizaba un consentimiento libre, previo e informado a los pueblos indígenas, es más, los que tienen el mayor manejo de la mayoría de los temas a consultar, la metodología y la forma de participación son el equipo del Ministerio de Desarrollo Social, no así los pueblos a consultar. Actualmente ha sido ampliamente rechazada por el Pueblo Mapuche, Quecha y Aymara.
Y cuarto, combatir con máxima voluntad y firmeza, siempre dentro del marco de la Ley, el terrorismo, la violencia y la delincuencia rural, que ha golpeado duramente a la Región de la Araucanía y regiones vecinas, y afectando negativamente la paz y la tranquilidad de sus habitantes. Donde sabemos que la violencia, represión y usurpación del estado chileno no son cosa de ahora, forman parte de la estructura del estado, donde el mismo gobierno de la derecha viene a mantener los pilares del chile neoliberal de la dictadura.