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Red Internacional
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Política. Piñera a 50 años del golpe: Defender el discurso histórico de la derecha, de criticar a Allende a reivindicar el “área de luz” de la Dictadura

Reaparece Sebastián Piñera, luego de que la semana pasada producto de la crisis en salud que se ha producido por las enfermedades respiratorias saliera a “ponerse a disposición junto con su equipo” que contempla personajes como Paula Daza e Enrique París. Este fin de semana su segunda aparición se dio a través de la prensa escrita en una entrevista otorgada al diario El Mercurio, donde declaró que “Allende no respetó los principios de la democracia” y qué el período de Augusto Pinochet tuvo “una parte oscura y un área luminosa”.

Martes 20 de junio de 2023

No es casualidad que Sebastián Piñera el pasado Domingo, haya entregado una entrevista en un tono de “balance” en medio de la pronta llegada de un nuevo “aniversario” del Golpe Militar de 1973, y es que en este año 2023 ya serán 50 años de ese fatídico 11 de Septiembre. Más que ser una humilde opinión, como podría predicar el conocimiento popular, son elementos de un balance, que luego de 50 años continúa en disputa, respecto al Golpe de Estado, sus causas, consecuencias y por supuesto, los beneficiarios.

La cuña de la entrevista que fue difundida por todos los medios, fue la de que “Salvador Allende no respetó los principios de la democracia”, justificando directamente el Golpe de Estado (aunque no se plantea así) implícitamente es lo que busca instalar con su discurso, mencionando que “el 11 de Septiembre se terminó de derrumbar la democracia en Chile, pero no fue una muerte súbita” refiriendo al gobierno de la Unidad Popular.

Piñera defiende así la premisa de que “no había más que hacer”, respecto a la violencia a la que Allende tenía “sumido al país”. Esta premisa omite el propio rol de la derecha durante el gobierno de la Unidad Popular, y también como sectores de ultraderecha, que se organizaron para golpear trabajadores y trabajadoras a la salida de las fábricas, boicotear gasoductos y líneas de trenes para crear pánico e inestabilidad, además de amenazar y atacar a dirigentes sindicales y barriales que eran afines a la Unidad Popular, es decir, con una política de atacar a la población, en unidad con los principales empresarios del país que fueron los responsables del desabastecimiento y la gran especulación que llevó la inflación a niveles insostenibles, que solo afectaron a las familias trabajadoras.

Piñera tiene razón, el golpe de 1973, no fue una muerte súbita, sino que, la estocada final que se dio por parte de la derecha, la burguesía nacional e internacional (ya está más que comprobada la intervención de EE.UU vía la CIA en la desestabilización política), no a Allende y su figura en sí mismo, sino que a la fuerza organizada de los sectores populares, trabajadoras y trabajadores que buscaban atacar de raíz la desigualdad y la miseria que vivían desde hacía generaciones.

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Pero Piñera, no solo busca instalar la visión de la derecha respecto de lo que fue el golpe de 1973, sino que también busca borrar la memoria reciente. Hablando de democracia o tildando implícitamente a su persona, como un demócrata, que reconoce el “área de luz” de la dictadura, pero que no aprueba las violaciones a los DD.HH, durante esta. Todo esto, es de la boca hacia afuera claramente, porque durante su primera y segunda administración se resguardó en las instituciones represivas del Estado para atacar cualquier movilización.

Como pasó efectivamente en Octubre del año 2019, de dónde aún perdura una querella criminal en su contra y ha declarado como imputado por apremios ilegítimos, es decir, violaciones a los DD.HH durante la rebelión popular, dichas violaciones fueron ejercidos por agentes represivos del Estado como Carabineros y Ejército, en facultad que les entregó el Presidente de aquella época, es decir, Sebastián Piñera.