El presidente Sebastián Piñera en medio de una semana más tranquila según sus cercanos, decidió adelantar sus vacaciones. Esto luego de cerrar un primer año de gobierno marcado por errores y críticas que no le dejaron gobernar con tranquilidad.
Domingo 27 de enero de 2019
El presidente Sebastián Piñera adelantó sus vacaciones, las que en un primer momento estaban pactadas para la primera semana de Febrero, aprovechando una eventual mejora en las encuestas producto de las recientes apariciones del mandatario por la inauguración de la Línea 3 del Metro o el respaldo a la autoproclamación de Guaidó, en Venezuela.
Este periodo de vacaciones según cercanos a La Moneda será aprovechado por Piñera para meditar sobre un posible cambio de gabinete para encarar este nuevo año de mejor manera.
Recordemos que a lo largo de todo el 2018 Piñera y la derecha tuvieron que enfrentar tiempos de mucha controversia. Partiendo con una serie de despidos masivos en distintos sectores de la industria y la minería. Además debió lidiar con el "mayo feminista", el paro portuario en Valparaíso y los casos de represión como el de Camilo Catrillanca, etc., dejando a la vista un gobierno débil e incapaz de poder desarrollar su programa político en tranquilidad y que terminó chocando con movimientos que lo hicieron ceder o retroceder.
Temas como estos son los que han hecho titubear a la derecha, que a su vez han impedido gobernar con tranquilidad y menos aún poder realizar su programa. Es por eso que no es extraño que Piñera aparezca en televisión hablando de avances y logros, sobre todo considerando esto como una estrategia mediática que pretende dejar atrás el cuestionamiento y la reprobación de la que fueron protagonista.
Es en este escenario en que Piñera decide tomarse unos días de vacaciones y así darse un respiro, aprovechando este pequeño momento favorable, para también replantearse un próximo periodo en el que seguro pretenderá llevar a cabo su plan y poder cumplir su promesa de “tiempos mejores”.
El gobierno este año pretende implementar una serie de reformas anti obreras, como la laboral o la reforma al sistema de pensiones, lo que le traerá nuevas críticas y posible surgimiento de nuevos conflictos. Para el mandatario estas vacaciones presidenciales, más que ser un tiempo de respiro seguramente será un periodo de pensar como desarrollar su agenda. Teniendo en cuenta su debilidad para implementar sus ataques, los que pueden generar nuevos choques no solo con los sectores que puedan verse afectados, si no que pueda significar también agudizar o aumentar el nivel de desaprobación en la población.