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MODERNIZACIÓN DEL ESTADO. Piñera crea nueva comisión y la oposición se suma

Bajo la idea de la Modernización del Estado, los poderes ejecutivo y legislativo se coordinarán en una mesa que controlará mutuamente los tiempos del despacho de leyes

Ricardo Trabajador portuario eventual despedido

Miércoles 15 de agosto de 2018

Pónganse a trabajar

En medio de la polémica por la “sequía legislativa” del gobierno de Piñera, el 28 de Junio el mandatario había enviado por la prensa, tal cual patrón de fundo, el polémico llamado al parlamento a “ponerse a trabajar” “en los muchos proyectos que ya hemos enviado”. La falta de mayoría parlamentaria, que tiene al gobierno inventando comisiones y lanzando decretos y dictámenes, significó que este episodio arrastrara hasta hoy fricciones entre los poderes del estado, que se suman a la polémica con el poder judicial por los supuestos “jueces de izquierda”.

A su vez, la imposibilidad de aprobar leyes en los tiempos que el gobierno establece les viene generando más problemas políticos, como el suscitado por la propuesta de un nuevo y precarizador Estatuto Laboral Juvenil, que ha generado rechazo unánime en organizaciones de trabajadores y estudiantes, y viene levantando una dinámica de coordinación y movilizaciones. Éste impedimento para hacer aprobar leyes a favor de los empresarios antes de que haya el más mínimo debate público es una cuestión que Piñera está decidido a que no se vuelva a repetir.

Maya Fernández (PS), presidenta de la Cámara de Diputados, había pedido una cita con el mandatario para tratar el tema, la cual se realizó el lunes 13 de Agosto y de donde salieron todos contentos. ¿Qué trataron?

Agilizar los trámites, responder al gobierno y Modernización del Estado

La Tercera señaló que “El Presidente Piñera dijo que le incomodaba el exceso de plazo que se toma el parlamento para la tramitación de las leyes. Y los diputados, a su vez, mencionaron el plazo de respuesta a los oficios que envían”.

Fue el Ministro Secretario General de la República, Gonzalo Blumel, quien salió a explicar la nueva ofensiva política del Gobierno. Respecto de los trámites y las urgencias, planteó que “acordamos conversar más directamente no solo con las presidencias de las comisiones, sino que también con la mesa para poder tener un seguimiento directo". Sobre las respuestas a los oficios del gobierno, indicó que “quedamos de coordinar un sistema que sea más efectivo” para, finalmente, explayarse sobre el punto más importante: “concordamos avanzar en la elaboración de una propuesta conjunta de modernización del trabajo legislativo. El Presidente nos ha dicho que la modernización del Estado es una de los objetivos fundamentales de nuestro programa y eso incluye al Poder Legislativo”.

Fernández tuvo buena acogida a éstas ideas y recalcó la importancia de que"tanto el Ejecutivo como el Congreso tengan diálogo. Podemos tener diferencias, podemos tener debate, pero que siempre exista un dialogo. Vamos a conversar la agenda, la vamos a coordinar mejor […] lo importante es que exista un dialogo permanente". A su vez, el vicepresidente de la cámara, Jaime Mulet (FPSV) también planteó que “es importante respetarnos como poderes del Estado distintos, en el Poder Legislativo el Gobierno no tiene mayoría y eso obviamente genera una situación difícil que a veces puede producir fricciones" […] "El Presidente tiene todo el derecho de colocar las urgencias y nosotros le manifestamos toda la voluntad de respetarlas y de cumplir estrictamente ese proceso que está regulado y si hay situaciones que tienen que demorarse más por razones de orden práctico, se va a conversar".

Esta nueva mesa de Modernización del estado estaría integrado por parlamentarios y por miembros del Ministerio Secretaría General de Gobierno, y sería convocada en los próximos días, invitando igualmente al presidente del Senado, el también PS Carlos Montes, y entre otras ideas contempla la digitalización del Congreso.

Bailando al ritmo de los empresarios

Por más mecanismos y métodos nuevos que se introduzcan en la actividad parlamentaria, no puede dejar de ser notorio que las cámaras son una institución donde cada ciertos años las masas pueden votar a quienes van a representarlos y aplastarlos, usando los mismos mecanismos estatales para evitar toda expresión que cuestione esta situación. No sólo sigue estando prohibido que los dirigentes sindicales y sociales se presenten a elecciones parlamentarias, sino que su enorme costo es completamente prohibitivo, sobre todo el Senado que es una verdadera cueva de millonarios que hacen leyes a su favor, como lo demostraron los casos Penta, SQM, Ley Longueira y un enorme etcétera. El Parlamento durante el gobierno anterior contaba con 120 diputados, de los cuales 53 (un 44%) estuvo implicado en alguna causa judicial (desde juzgados de garantía, laborales, civiles, cobranza laboral, corte de apelaciones o suprema) a la vez que 38 senadores, de los cuales 21 (un 55%) fue querellado o denunciado. El patrimonio promedio de esos diputados era de $629 millones de pesos, y $813 el de los senadores, siendo 8 de los primeros y 4 de los segundos los que reunían un monto sobre el millón de dólares. En el actual parlamento, de 155 y 43 senadores, un total de 109 (92 de los cuales son nuevos) aparecen vinculados a 200 sociedades, en los rubros del comercio e inversiones, agrícola, inmobiliario y construcción, asesorías y consultorías, transporte, publicidad y comunicaciones. Es decir, empresarios y representantes de los empresarios. Y por si fuera poco, por sobre ambas cámaras se yergue el infame Tribunal Constitucional, otra herencia de la dictadura que decide finalmente si una ley puede promulgarse o no, y ha servido repetidas veces a la derecha y la patronal.

Pero a Piñera le incomoda el exceso de plazo para aprobar sus leyes contra los trabajadores, los estudiantes, las mujeres y el pueblo mapuche. Le incomoda que haya discusión abierta. Le incomoda la intromisión pública en los asuntos empresariales. Sólo le falta decir que se sentiría mucho más cómodo dando órdenes sin control de nadie más, como en sus empresas. Pero el principal problema radica en que este gobierno de los empresarios no ha encontrado oposición a esto dentro del parlamento, porque tanto la ex Nueva Mayoría como el Frente Amplio se han sumado a todas y cada una de sus comisiones, bailando al ritmo de los empresarios.