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Red Internacional
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Chile. Piñera quiere militarizar los servicios básicos ante la entrada en escena de los trabajadores

La entrada en escena de los trabajadores y trabajadoras con la huelga de hace dos semanas y el llamado a una nueva paralización esta semana, encendió las alarmas del Gobierno. Con la militarización de los servicios básicos busca evitar que se bloqueen sectores estratégicos de la economía.

Lunes 25 de noviembre de 2019 12:21

La histórica huelga de hace dos semanas y la convocatoria a un nuevo paro general para este lunes y martes encendieron las alarmas en el Gobierno que definió emitir una ley para militarizar los servicios básicos, es decir un estado de excepción encubierto para que los militares puedan ocupar las empresas, fábricas y edificios que consideran estratégicos, ante la entrada en escena de la clase trabajadora.

Es que la paralización y bloqueo de sectores estratégicos de la economía chilena, como los puertos, minas, transporte, agua y electricidad, podrían asestar al Gobierno de Piñera un golpe definitivo, cuando su popularidad llegó al mínimo de 12%.

En esto el Gobierno chileno aprende del ejemplo de los golpistas bolivianos que la semana pasada desataron una masacre en la localidad de Senkata, en El Alto, donde los manifestantes que luchaban contra al golpe y contra la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez, mantenían un bloqueo a la planta que abastece de gas y combustible a la ciudad de La Paz. La estratégica planta de Senkata ya había sido escenario de los enfrentamientos y la masacre de octubre de 2003 en Bolivia que terminó con la caída del entonces presidente Sánchez de Lozada.

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En Chile pretenden adelantarse a un escenario de este tipo votando un estado de excepción encubierto por anticipado. Es así que Piñera anunció durante la tarde de este domingo una propuesta de Ley para sacar nuevamente a las Fuerzas Armadas a la calle, con el objetivo de resguardar la "infraestructura crítica".

El presidente señaló además que este proyecto se debería votar en el Parlamento, para poder sacar a los militares a la calle “sin necesidad de establecer Estado de excepción, colaborar en la protección de infraestructura crítica de nuestro país". Esto significa, en palabras de Piñera, defender las instalaciones de abastecimiento eléctrico, sistema de agua potable y otras infraestructuras, eventualmente como el metro, transporte público, telecomunicaciones, aeropuertos y puertos del país.

Con esto no solo busca causar miedo a quienes se movilizan, sino que busca centralmente mantener bajo control a los sectores que podrían hacer temblar al Gobierno. Esa es la enorme fuerza de los trabajadores en los sectores estratégicos de la economía, y que el gobierno busca mantener bajo control a punta de fusil.

Estado de excepción permanente bajo los votos de las vieja Concertación

El anuncio de Piñera expresa un nuevo “Estado de excepción” para que Chile Vamos junto a la ex Concertación voten esta maldita ley para reforzar cuestionada institucionalidad del régimen. Además - y por su fuera poco-, anunció la integración de más de 4 mil funcionarios de Carabineros y Policía de Investigaciones dentro de un plazo de 60 días.

Sectores de la vieja Concertación ya se han pronunciado a favor, como el PPD Felipe Harboe, quien señaló a El Mercurio que en un principio estaría de acuerdo, pero que "debería definirse qué se entendería por infraestructura crítica" (El Mercurio, 25-11-2019). Asimismo, lo expresó la Democracia Cristiana a través de Matías Walker, quien señaló al mismo medio su más incondicional apoyo a las fuerzas represivas: "Desde ya anuncio todo mi apoyo al proyecto de ley que permitirá a las FF.AA. resguardar infraestructura crítica, de manera de liberar a Carabineros de esa función", su par de Aysén, Miguel Ángel Calisto, también agregó: " Cuando las fuerzas de orden y seguridad se ven sobrepasadas por el vandalismo y la delincuencia, la autoridad política debe garantizar Estado de Derecho".

Lo cierto es que la "protección" a las infraestructuras estratégicas de la economía, es resguardar y colaborar para las ganancias de las familias más ricas y poderosas del país, como los Von Appen en el puerto, las cuestionadas concesiones de agua potable y luz ante la desproporcionada alza del servicio durante este año, junto con además la custodia de aeropuertos, donde trabajadores afiliados a la ANEF amenazaron con un paro de 24 horas la semana pasada y también en el transporte público; sector que movilizó el estallido social por la evasión masiva de estudiantes secundarios como también la respuesta y organización de las y los trabajadores del sector. Es decir, el llamado de Piñera a custodiar estos sectores es responder con represión al llamado a paro y movilización para los días lunes 25 y martes 26 desde la Mesa de Unidad Social.

¡No a la militarización!

Sacar a los militares a la calle también significa desafiar el cuestionamiento de las organizaciones y organismos de derechos humanos, quienes han denunciado los asesinatos, torturas,las mutilaciones, golpizas, violaciones sexuales y detenciones arbitrarias de parte de las Fuerzas Armadas y del Orden desde el estallido social de la rebelión popular.

Sólo siendo millones en las calles y movilizando las fuerzas de la clase trabajadora como los mineros, portuarios, trabajadores del metro, transporte y aeropuerto, forestales y salmoneros, obreros de la construcción y trabajadores del comercio, junto a profesores, trabajadores públicos y de la salud, se podrá inclinar la balanza para derrotar las maniobras represivas y las trampas de Piñera, en el camino de un plan de lucha que prepare una verdadera huelga general para derrotarlo en las calles, e imponer una salida favorable al pueblo trabajador.

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