Se conoció que además de la investigación por Aguas Andinas, ahora Piñera es investigado por caso SQM, ante la confesión de una de las involucradas.
Miércoles 27 de septiembre de 2017

Los intereses de las empresas para asegurar el voto a su favor en las distintas leyes ya es conocida. Las dos emblemáticas son Penta y SQM. Detrás de ellas, muchas más con montos menores o más dispersos. Además, un acuerdo tácito entre el Gobierno y la derecha, con el Servicio de Impuestos Internos de por medio, obstaculizó la continuidad de las investigaciones.
Pero surgen nuevos antecedentes. Ahora tocó a Piñera. Hasta ahora se lo había vinculado al financiamiento de Aguas Andinas por 76 millones de pesos. Ahora, al de SQM.
Fue en la campaña de su primera presidencia entre 2009 y 2010. En este caso, habría cuatro empresas que admitieron que usufructuaron de las llamadas “boletas ideológicamente falsas”, es decir, emitidas por un servicio que nunca se prestó, para triangular fondos para las campañas.
Se trataría de la empresa Pandemia Producciones Limitada por un monto de $4.933.530. De la empresa Trama Impresores por 46,8 millones de pesos. Del transportista Juan Carlos Petit Oggero por 39,4 millones de pesos. Del concejal UDI por Antofagasta Robert Araya por 16,6 millones de pesos.
Lo peor, es la codicia. Piñera es una de las mayores fortunas de Chile. Puede financiar por sí mismo varias veces su propia campaña. Po no mencionar los millonarios montos que reciben los partidos que lo apoyan. Solo la UDI recibiría en esta elección cerca de 1000 millones de pesos. Penta tiene por dueños a militantes UDI y son amigos íntimos del ex presidente. En RN están los súper millonarios como su ex presidente y ex senador Carlos Larraín, o la familia Ossandon.
Peor aún es la impunidad. Como si de nada supiera, declaró que "no tenemos más información".
En la Nueva Mayoría y en la derecha, recibieron plata a cambio de legislar a favor de las empresas. El caso más claro, pero no el único, es la Ley de Pesca, que privatizó el mar. Con empresas escribiendo artículos de las leyes.
Además, reciben un “reconocimiento permanente”: los sueldos (o dietas) millonarios de los parlamentarios.
Una casta privilegiada, al servicio de una clase empresariales impune que se enriquece a costa de la explotación de las y los trabajadores y la destrucción y saqueo del medio ambiente y los recursos naturales.