Con el endurecimiento de las disputas en la centroizquierda, Guillier sigue el proverbio árabe: sentarse a mirar pasar el cadáver de su enemigo.
Lunes 6 de noviembre de 2017

Todas las encuestas lo favorecen, pareciendo irremontable la distancia entre el candidato-empresario y sus contendores. La última dobla en primera vuelta, con 45% contra 23% de Guillier.
La experta en encuestas y analista política Marta Lagos dijo incluso que Piñera podría ganar en primera vuelta.
Tan cómodo está que alecciona, critiando el clima electoral: "Los candidatos se sacan los ojos entre ellos".
Pero es más que eso. Incluso toma íconos de la Concertación, como el uso de la figura de Patricio Aylwin en su franja electoral.
Y es algo más que capturar los votos de centro, de la DC en especial. Muchos hablan ya que pretende ser el “quinto gobierno de la Concertación”. Y que se preparan para estar dos o tres períodos seguidos de Gobierno, emulando los ’90 concertacionistas.
Cuenta a su favor la fragmentación y profunda crisis del conglomerado de centroizquierda.
Las “reformas estructurales” de Bachelet tuvieron más de “renuncia” que de “realismo”, así que lo que hay que retrotraer no es de gran envergadura. La economía pareciera volver a traer un favorable viento de cola. Por eso puede hablar de acuerdos y consensos, es decir, no tener que ir a ataques de frente, simultáneos, sino retomar el curso.
Probablemente lo más dinámico en la situación política que se avecina no pase por el propio Gobierno, sino por la crisis de la centroizquierda, empujando a una amplia discusión sobre qué tipo de oposición, con qué partidos, y sobre todo, qué tipo de izquierdas deberá construirse.