Tanto el gobierno como la ex Nueva Mayoría, generaron descargos posteriores a la cuenta pública, en la que el mandatario lanzó sus dardos en contra de la gestión de la ex presidenta Bachelet ¿Pero son estas dos coaliciones la única opción para situación actual?
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Domingo 3 de junio de 2018
Este Viernes 1 de Junio, el presidente Sebastián Piñera, dio su primera cuenta pública al país en lo que va de su actual mandato, generando un importante rechazo en la población, y sectores de izquierda que han visto como el empresario, viene sosteniendo una serie de medidas antipopulares que van en contra de las conquistas parciales alcanzadas por los movimientos sociales, en distintas materias.
Sin embargo, un punto que tuvo un importante énfasis fue la crítica al anterior gobierno de la Nueva Mayoría y la presidenta Michelle Bachelet, señalando que la ex mandataria había “recibido un mejor país” y que “descuido el valor de los acuerdos y el crecimiento económico”.
Dichas palabras generaron reacciones inmediatas de diversas figuras provenientes del anterior gobierno, a través de los medios y redes sociales, y donde la reunión de ex ministros con Bachelet hace unos días para defender el legado de su gobierno, ya avizoraba este round entre la administración de piñerista, y la ex Nueva Mayoría
“Hay un discurso contradictorio. Descalifica al anterior gobierno y hace una descripción apocalíptica del Chile que recibe y, acto seguido, llama a la unidad”, señaló el presidente del Partido Socialista (PS), Álvaro Elizalde en relación al discurso de Piñera.
Por su parte, el diputado del Partido Comunista (PC) Daniel Nuñez manifestó que “Piñera no aprende de su primer gobierno. Usa tono refundacional como si Chile partió el 11 de marzo de 2018 y esconde avances de Presidenta Bachelet”.
Y así, una serie de referentes más salieron a cuestionar los dichos de Piñera, respaldando la antigua gestión de Bachelet previamente.
¿Existe otro camino por fuera de las dos clásicas coaliciones de la burguesía?
Sin embargo, más allá de que los medios tradicionales, busquen trasladar la discusión sobre la situación que actualmente vive al país si es mejor un gobierno de Piñera o Bachelet, lo cierto es que ambos gobiernos han significado el resguardo de los intereses de los grandes empresarios y la perpetuación de sus enormes fortunas y ganancias, a la vez de una agenda represiva de criminalización hacia la protesta y los movimientos sociales.
Quedarse en el terreno de ambas coaliciones, es actuar en el rayado de cancha del neoliberalismo y sus ya añejas alternativas burguesas, que poco tienen que ver con las demandas estructurales que se han venido instalando en la agenda.
Por su parte el Frente Amplio (FA) que ha emergido como tercera fuerza política luego de las elecciones pasadas, muy poco hace por desmarcarse de la NM y sus partidos, donde por el contrario desde los sectores más a izquierda, hasta los más adaptados a la democracia de los empresarios, ya han tendido sus primeros puentes hacia un ensayo de co-gobernabilidad con el gobierno, donde sectores de la coalición neorreformista, ya han venido planteando de presentarse en una alianza para las elecciones del 2020.
Tal situación, vuelve aún más urgente la tarea por construir una alternativa política que supere el sentido común, que decide por los corruptos partidos políticos de la pentacasta, y también de independencia política total de cualquier colectividad pro-empresarial. Una alternativa anticapatilasta, socialista y revolucionaria que busque atacar los grandes intereses de los capitalistas y en conflicto permanente con la democracia hecha a la medida de magnates y gerentes. Lo cual solo será posible por medio de un plan de lucha que unifique los combates aislados que vienen dando distintos sectores del pueblo trabajador y avanzando en la conquista total de nuestros derechos, que solo se conquistarán no en la cocina del parlamento, sino en las calles.