Los últimos resultados en la ciudad dan cuenta de un rotundo triunfo para el apruebo alcanzando un 77% , sobre un 23% para el rechazo. El resultado a nivel nacional es similar, volviéndose a recalcar que son millones quienes quieren echar abajo la constitución de la dictadura.

Camilo Jofré Profesor, militante del PTR e integrante de la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase.
Lunes 26 de octubre de 2020
El contundente triunfo del “apruebo” a nivel nacional, con sobre un 75% de los votos, mostró las ansias de millones por querer cambiar la constitución impuesta por el dictador Pinochet. Este resultado genera enormes expectativas en el proceso constituyente. Semanas previas al plebiscito se expresaba en las distintas movilizaciones que se desarrollaron a un año de la rebelión popular.
Los festejos por el triunfo del apruebo de dejaron sentir en las principales calles y plazas de cada ciudad. Los defensores del rechazo, voto promovido por los sectores más reaccionarios y conservadores de la derecha, tuvieron una apabullante derrota en el país.
En Arica la celebración del apruebo se desarrolló en la Rotonda Dignidad, superando incluso en gran cantidad a las 500 personas que se habían manifestado el 18 de octubre pasado(en medio de una cuarentena que ya lleva más de 100 días). Una de las principales demandas que se han venido gritando en las calles de la ciudad, es la exigencia por la libertad de todas las y los presos políticos de la rebelión y mapuches, que hoy no pudieron votar, siendo víctimas de las leyes anti protesta aprobadas por la derecha y la oposición.
La jornada se siguió desarrollando con la participación de varios jóvenes de la escena del hip hop, una olla común, tomándose nuevamente el espacio. Y es que los resultados sorprendieron a muchos en la ciudad, dado que la votación pasada Piñera alcanzó un 50% en la segunda vuelta, pero la rebelión popular no solo vino a resquebrajar el piso de la constitución pinochetista, sino que también remeció la conciencia de millones.
Sin embargo, es necesario ser totalmente claros. Si bien la primera papeleta reflejaba los deseos de cambiar la constitución, los mecanismos acordados en la cocina parlamentaria (convención mixta o convención constitucional) impiden que podamos derribar los pilares de la dictadura en los cuales se sostiene el sistema neoliberal en Chile. Esto para nada lo han remarcado quienes firmaron el acuerdo por la paz, como el diputado Vlado Mirosevic del Frente Amplio, quien ha venido durante meses planteando que la Convención Constitucional es lo mismo que una asamblea constituyente. Buscan hacer creer que estos dos mecanismos son la única alternativa a la cual nos debemos resignar.
Pero existe otro camino, el que comenzamos en octubre y que alcanzó su mayor fuerza en la huelga general del 12 de noviembre, donde hicimos tambalear el gobierno de Sebastian Piñera y todo su régimen. Hay que retomar ese camino, forjando la unidad y la organización entre trabajadores, docentes, pobladores y estudiantes, para imponer al gobierno, a través de la fuerza de la movilización, una verdadera asamblea constituyente, libre y soberana, para que de alguna vez por todas, la crisis sanitaria, social y económica, no la paguen las familias trabajadoras, sino que los grandes empresarios de este país.