Una encuesta muestra como el bipartidismo busca oxígeno mientras Podemos no alcanza a las dos grandes formaciones a pesar de su constante viraje a la moderación en sus propuestas.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 15 de julio de 2015
Fotografía: EFE Mariscal
El Partido Popular sería la formación más votada en las próximas elecciones generales planteadas, salvo sorpresa, para el próximo noviembre. Según la encuesta de Celeste-Tel para eldiario.es los de Mariano Rajoy serían votados por el 30,7% de los electores y tres puntos por detrás quedaría el PSOE de Pedro Sánchez (27%). En cuanto a las nuevas formaciones, Podemos obtendría el 13,3% de los votos y Ciudadanos el 10,2%.
A pesar de contar con el mayor porcentaje de votos, el Partido Popular cuenta con una disminución de más de 3,5 millones de votos respecto a las últimas elecciones generales. La fuga de votos de la formación conservadora iría a parar en un alto porcentaje a la abstención (21%) mientras que un 10% iría hacia la formación de Albert Rivera (Ciudadanos). Izquierda Unida queda como quinta fuerza, con un 4,8% de votos.
Por su parte, la intención de voto a Pedro Sánchez muestra públicamente lo que desde su llegada ha sido una constante, la estabilización del PSOE. No obstante un 26,7% de antiguos votantes no escogerán el próximo noviembre su papeleta. De esta fuga se beneficia Podemos, recogiendo un 13%.
La encuesta también refleja una tendencia que viene desde el mes de Marzo y que hace referencia a la expectativa de voto. Actualmente ésta alcanza el 66%, aún 3 puntos por debajo que en las generales del 2011.
El bipartidismo apuntala el régimen…
Con estos datos se refleja cómo, a pesar de todo, el maltrecho Régimen político español está logrando mantenerse en pie. Las diferentes medidas gatopardistas que ha ido adoptando en el último año empiezan a surtir efecto. Entre estas medidas destacó la abdicación de un denostado Juan Carlos y la subida al trono de su hijo Felipe VI, de perfil mucho más comedido y discreto. En esta línea las dos formaciones políticas han seguido una línea de charlatanería que buscara una limpieza estética. A todo ello se le deben sumar los favorables pronósticos económicos del Gobierno en la macroeconomía, si bien aún queda lejos que estos repercutan de algún modo en la clase trabajadora.
A pesar de sus dificultades, como un guerrero viejo y herido, el Régimen llega a las futuras elecciones de noviembre con ciertas garantías. Entre las dos formaciones principales, PP y PSOE, sumarían –siempre según la encuesta de Celeste-Tel- el 58,1 de votos, 6 puntos más que en las elecciones de 2011.
...y Podemos no encuentra la fórmula
La formación de Pablo Iglesias no consigue “robar” más centro del tablero político a las dos formaciones centrales del Régimen. Si bien como muestra la encuesta es capaz de recoger un 13% de votos de los descontentos del PSOE, la formación de Iglesias, Errejón y compañía no convence lo suficiente a los votantes más moderados.
Tras abandonar (y menospreciar) la bandera de la izquierda y la de miles de trabajadores y jóvenes en pro de una moderación que no incomodara al Régimen, el “experimento” de Pablo Iglesias empieza a mostrar sus límites electorales. No haber criticado la Corona, la Iglesia, las fuerzas represivas, los sindicatos… no ha sido suficiente para subir en el terreno pre electoral.
A nivel nacional todo han sido tormentas para una formación que busca por momentos el aire que más le conviene. Tras la pletórica puesta de largo en el Palacio de Vistalegre y la fácil superación en impacto y perspectiva sobre Izquierda Unida, Podemos no ha conseguido sepultar a su gran rival electoral, el partido socialista. La formación de Pedro Sánchez se ha mantenido a flote evitando una pasokización, lo que sin duda supone el gran freno para Pablo Iglesias.
Del mismo modo, tras las elecciones municipales y el éxito de las candidaturas municipalistas, con resultados destacados en Madrid, Barcelona y Zaragoza, en los últimos ha irrumpido en escena un nuevo espacio, “Ahora en Común”, hijo directo de la negativa de Iglesias a abrir un proceso de confluencia para las generales que no sea bajo el paraguas de su marca.
Esta nueva “alternativa” (sí bien aún no se ha concretado como formación política, ni queda claro si esa será su dinámica), se propone forzar a Podemos a que se pliegue a la “unidad popular” junto con IU, Equo y diversos actores sociales y activistas de izquierdas, con la voluntad de repetir la exitosa formula de las municipales en las elecciones generales del próximo noviembre. Aunque la apuesta por ahora se ha chocado con un Podemos blindado, que cada vez menos esconde su faceta de burocratización y personalismo. La conformación de las primarias y sus reglas es uno de sus máximos ejemplos.
Pero a pesar de la autosuficiencia de Iglesias y los suyos, la actitud de Podemos es cada vez más defensiva. O al menos eso parecen mostrar los permanentes ataques a Izquierda Unida, acusándola de estar detrás de “Ahora en Común”, aun cuando las huestes de Alberto Garzón han dicho que la iniciativa no surgió de ellos.
Esto no significa, no obstante, que IU no busque encaramarse en Ahora en Común y trate de hacerla su “marca blanca” para las generales. A eso ayuda sin duda que, entre todas las idas y venidas del debate, esté completamente ausente qué programa y qué estrategia hacen falta para terminar con el Régimen del ’78 y con qué fuerzas sociales se puede derrotar los planes de la Troika y el capitalismo español.
Por otra parte, Iglesias se encuentra golpeado por la coyuntura internacional. A pesar de los intentos los líderes de Podemos de separarse lo suficiente de Syriza y Grecia, la crisis griega y la fabulosa claudicación de Tsipras ante la Troika, golpean a Podemos por derecha y por izquierda. Y eso se traduce en malos números en las encuestas.
Los tiempos se agotan. Noviembre está cada día más cercano, pero la posibilidad de una resolución de la crisis de la “hipótesis Podemos” está cada vez más lejos.