Podemos preguntará a sus bases, entre los días 14 y 16 de abril, si están de acuerdo en facilitar un Gobierno entre PSOE y C’s. Pero la consulta deja abierta la posibilidad de una abstención.

Diego Lotito @diegolotito
Sábado 9 de abril de 2016
Iglesias y la cúpula de Podemos, hoy en el Congreso.
El equipo negociador de Podemos compareció este viernes ante la prensa tras la primera reunión tripartita con el PSOE y Ciudadanos mantenida el jueves.
"Hemos decidido ser muy claros y honestos con los ciudadanos españoles, que no se merecen que jueguen con ellos. Ayer nos preguntaron si estamos dispuestos a apoyar un gobierno de Rivera presidido por Pedro Sánchez", ha dicho Iglesias antes de anunciar la decisión de romper las negociaciones y convocar a una consulta a sus bases. "El PSOE nos dejó muy claro que no pretendían un gobierno proporcional y Ciudadanos se mostró contrario a cualquier forma de gobierno que incluyera la presencia de Podemos", ha añadido.
Pablo Iglesias, se declaró "muy decepcionado" tras el encuentro y se lamentó porque a su partido "le dijeron que ’no’ a todo". "Si alguien ha roto algo son los que han respondido con un no”, aseveró.
Entre el 14 y el 16 de abril la militancia podrá contestar a dos preguntas: "¿Quieres un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?" y "¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio que defiende Podemos, En Comú Podem y En Marea?" Los resultados se darán a conocer dos días después, el lunes 18.
El líder de la formación morada sigue apostando por un Gobierno de coalición con el PSOE, IU y el apoyo de otras fuerzas soberanistas -sin la presencia de Ciudadanos-, y así votará en la consulta, adelantó.
Por eso, Iglesias vinculará el resultado del referéndum a la continuidad de su dirección: si la militancia se decanta por que Podemos apoye un Gobierno formado por socialistas y liberales, Iglesias asumiría “responsabilidades políticas”.
"No dude de que yo asumiría mi responsabilidad" si gana la opción de apoyar el acuerdo PSOE-Ciudadanos, dijo en su comparecencia ante los medios.
Iglesias ha agradecido "el tono, la sinceridad y la claridad" del resto de los negociadores, pero ha responsabilizado tanto al PSOE como a Ciudadanos por su "inmovilismo". "Nosotros desarrollamos un documento de cesiones (en materia laboral y fiscal, entre otras, ha reconocido Iglesias más adelante) que se añadían a las anteriores y que no eran sencillas para nosotros, para poder alcanzar la vía de un gobierno progresista".
En su propuesta de 20 puntos presentada este jueves para facilitar la negociación, Podemos habias dado un nuevo salto en la cesión de demandas sociales y democráticas básicas. "Vamos a presentarles unos documentos de cesiones que hacemos porque en política hay que ceder, además de las que hemos hecho ya hoy vamos a proponer hacer unas cuantas más", dijo Iglesias antes de la reunión de ayer. Sin embargo, a pesar de la nueva tanda de “cesiones” en las que entraban temas tan candentes como el salario mínimo, la jubilación a los 67 o la ley electoral, entre otros, la negociación terminó encallando.
La respuesta del PSOE a Podemos no se ha hecho esperar. El portavoz socialista, Antonio Hernando, también ha dado por rotas las negociaciones con Pablo Iglesias y responsabiliza a Podemos de "cerrar la puerta al cambio", situando a la formación morada en el mismo campo de intereses del PP, que desea que haya nuevas elecciones.
"La rueda de prensa de Pablo Iglesias nos ha pillado trabajando sobre su documento", ha señalado Hernando. "Les importa un pimiento nuestra opinión", ha concluido.
Una consulta en la que las bases de Podemos no deciden
Aunque todo indica que las negociaciones se han roto casi definitivamente, las preguntas de la consulta de Podemos a sus bases –que recordemos, se hará como en otros casos por internet entre todos los “inscriptos” de la formación, un método muy cuestionado por su falta de credibilidad–, tienen una trampa y dejan abierta la puerta a una tercera opción: la abstención.
En efecto, por el contenido de las preguntas, el resultado de la consulta que hará Podemos no definirá el sentido del voto del grupo parlamentario, puesto que no establece si el grupo debe votar sí, no o abstenerse. Esa decisión se adoptará en el propio grupo parlamentario.
Antes del Consejo Ciudadano estatal que se celebró el pasado sábado, Iglesias anunció que "si hay que tomar una decisión importante, estará en manos de los inscritos". Sin embargo, las preguntas y el método de consulta dejan la decisión final en manos del grupo en el Congreso y no de la “militancia”.
Pablo Iglesias ha asegurado que, si las bases así lo quieren, se abstendrían en la votación de investidura, en lo que sería una de las dos posiciones posibles a tomar tras un probable resultado negativo de la consulta a apoyar un gobierno socialista-liberal.
En cuanto a las confluencias que son parte del mismo grupo parlamentario con Podemos, fuentes de En Comú y de En Marea han señalado que no asumirán el resultado de la consulta que hará la formación morada y que serán sus propias direcciones las que debatirán y resolverán el sentido de su voto en una hipotética sesión de investidura. Lo tendremos en cuenta, pero tomaremos nuestra decisión", ha señalado un diputado de En Comú a eldiario.es
La presión que supone sobre Podemos la convocatoria a nuevas elecciones, que llevarían a reabrir la discusión de listas y confluencias en medio de las crecientes tensiones internas de su partido y con unas previsiones demoscópicas que se presentan peores que los resultados del 20D, es un factor de peso a la hora de definir una posible abstención en el debate de investidura. Así las cosas, la posibilidad de que haya un gobierno socialista-liberal o que se vaya a nuevas elecciones, está todavía por definirse.
En el interregno, el proyecto de un “gobierno a la valenciana” de Podemos, parece haber naufragado definitivamente. Un proyecto que, concesión tras concesión al PSOE (y hasta a los liberales de Ciudadanos), se ha demostrado como una impostura que nada tenía para ofrecer a la mayoría de los trabajadores, la juventud y los sectores populares que han depositado su confianza en Podemos.
Como dice Santiago Lupe en la editorial de IzquierdaDiario del viernes, “ante este fraude, se llegue a consumar o no, es urgente empezar a construir una alternativa política que se proponga retomar la lucha por todas las demandas sociales y democráticas que Podemos está convirtiendo en cromos a intercambiar en un pacto entre élites. El fin de semana pasado tuvo lugar el II Encuentro de la iniciativa No Hay Tiempo Que Perder, un paso humilde pero auspicioso en este sentido. La izquierda que se reivindica anticapitalista, junto a los sectores de trabajadores y jóvenes que empiezan a hacer una experiencia con el nuevo reformismo, debemos poner en pie una alternativa que se proponga enfrentar la opereta de restauración del Régimen del 78 en curso.
Las ilusiones en la vía de Podemos pueden desvanecerse tan rápido o más que las que generó Syriza en Grecia. Ante esa situación gana peso la importancia de proponer a los millones que consideran que es posible resolver los grandes problemas por una vía democrática, el impulsar la lucha por abrir procesos constituyentes libres y soberanos en todo el Estado y las nacionalidades. Unos procesos en los que poder discutir y abordar toda la agenda democrática y social que se está encajonando.”
Avanzar en este camino es un desafío en el que no podemos contar ni con las nuevas variantes reformistas ni con cualquier otro proyecto de autoreforma del Régimen. Habrá que imponerlo con la fuerza de la movilización de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Diego Lotito
Nació en la provincia del Neuquén, Argentina, en 1978. Es periodista y editor de la sección política en Izquierda Diario. Coautor de Cien años de historia obrera en Argentina (1870-1969). Actualmente reside en Madrid y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.