Este domingo se publicó una encuesta de Metroscopía para el periódico El País, en la cual Podemos aparece como la formación con mayor intención de voto en el Estado español, superando tanto al PP como al PSOE. De acuerdo a esta encuesta Podemos recibiría un 27,7% de los votos, el PSOE un 26,2% y del PP sería la tercera fuerza con un 20,7% de votos.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Miércoles 5 de noviembre de 2014
Foto: Reuters
Junto con los crecientes escándalos de corrupción (como la “Operación Púnica” que involucra al ex secretario general del PP Madrid y a otros intendentes y concejales del PP-PSOE), es la noticia política más relevante del último tiempo.
El Partido Popular de Mariano Rajoy se encuentra en caída acelerada, agobiado por los nuevos casos de corrupción, la crisis catalana, la crisis del ébola con el contagio de la enfermera Teresa Romero y la persistencia de la crisis económica y social.
La encuesta muestra una abstención del 20% entre los electores tradicionales del PP, lo que explicaría su hundimiento acelerado en las encuestas. Aunque esa abstención podría disminuir considerablemente en una fecha más cercana a las elecciones, para las que faltan 6 meses.
El 68% de los votantes del PP opinan que la situación política española es mala/muy mala, y también lo ven así de negro un 90% de los votantes del PSOE y de Podemos.
El PP pasa por uno de sus peores momentos en intención de voto y es posible que Rajoy no se presente para un nuevo mandato, reemplazado por la actual vice presidenta de gobierno.
Entre la imagen de los políticos, Mariano Rajoy tiene un 81% de desaprobación.
El PSOE, que intentaba una “renovación” con Pedro Sánchez, recientemente electo nuevo Secretariado General, aunque subió un poco en las encuestas, no logra remontar vuelo y salir de la crisis y ya cosecha bastantes críticas internas. También el PSOE está involucrado en decenas de casos de corrupción.
La dupla PP-PSOE es percibida como “el partido” de los recortes y la corrupción.
La crisis social no se ha atenuado. Lejos de ellos, en el mes de octubre otras 80.000 personas se sumaron al desempleo, mientras el régimen bipartidista se está “desmoronando” y el descontento con la “casta” política no para de crecer.
En este marco se produce el continuo y acelerado crecimiento de Podemos en intención de voto, expresión de un fuerte malestar social.
¿Una máquina electoral o un movimiento de ruptura?
En proporción directa al crecimiento electoral, en las últimas semanas tras su Asamblea Ciudadana presencial en Madrid, la dirección de Podemos ha acelerado su “giro al centro político”.
Esa moderación política seguirá profundizándose en la medida que se acercan las elecciones municipales y autonómicas (mayo 2015) y las generales (principios 2016). En la última semana la dirección de Podemos quiso mostrar “propuestas concretas y posibles”, moderando las posiciones en la cuestión de la deuda y la renta ciudadana, entre otros temas centrales.
En un debate televisivo el último sábado (La sexta noche), una de las referentes del equipo de Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, dijo que “la renta básica es un objetivo de máximos y ni siquiera el primer peldaño al que esperamos llegar.” Dejando de lado la idea de una “renta universal”, que fue central en la campaña de las europeas, y reemplazándola por la propuesta –más restringida- de una “renta de integración social” sin pretensiones de universalidad.
Según el sondeo de Metroscopia hasta un 8% de anteriores votantes del PP estarían dispuestos a votar a Podemos en las próximas elecciones. Este dato es tomado muy en cuenta por la dirección de Podemos, que viene desplegando una estrategia de partido “catch all”, para atraer votantes provenientes tanto del PSOE como del PP y otras fuerzas. Lo que explica su alejamiento de definiciones ideológicas, “ni de izquierda ni de derecha”.
El giro al centro político está acompañado de una marginación interna de los sectores más a la izquierda, como Izquierda Anticapitalista y otros, a los que se les ha negado estatutariamente la posibilidad de presentarse a cargos orgánicos del partido, censurando la “doble militancia” dentro de Podemos.
Este fue uno de los“golpes de mano” que Iglesias logró imponer con el método plebiscitario de las votaciones por internet. Tras la Asamblea Ciudadana en Vista Alegre (Madrid), toda la prensa se hizo eco de esto y el equipo de Iglesias aprovechó para avanzar contra sectores de críticos dentro de Podemos.
Los debates internos en Podemos no han cesado. Estos días se presentarán listas y candidatos para la elección de la dirección de Podemos, que se votarán nuevamente por internet.
Ante la cercanía de las próximas elecciones, los tiempos políticos se han acelerado, al igual que las definiciones estratégicas.
Podemos, ¿más cerca del Gobierno? No está claro todavía. Lo que es seguro es que su dirección está consolidando una “máquina electoral” para intentarlo, dejando atrás las referencias más rupturistas que puedan “alejar” a sus potenciales votantes, cosechados a diestra y siniestra del electorado español.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.