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Red Internacional
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DESDE LA FÁBRICA. Política de alcohol y drogas en las empresas: una forma más de control hacia los trabajadores

Con políticas represivas de alcohol y drogas empresas buscan intrometerse en la vida personal de los trabajadores.

Sábado 4 de agosto de 2018

Las empresas que hacen este tipo de exámenes a los trabajadores como requisito para entrar a trabajar y/o permanencia en el trabajo, con el argumento de la seguridad, en realidad buscan otro objetivo.
Los test buscan entrometerse en la vida privada, familiar y social de los trabajadores, llegando a tener como consecuencia despidos en la fabrica y en consecuencia inestabilidad laboral para miles de trabajadores.

Muchos jóvenes que estudian y trabajan a la vez -mujeres y hombres-, luego de extenuantes jornadas buscan tener algún momento de ocio para compartir, espacio que se ve coartado por la presión de "cumplir" con el test de drogas. Pensando en la pregunta “¿harán o no harán exámenes en la pega?”, añadiendo mas cuotas de preocupación a la vida en general.

Tenemos que estar en contra de políticas represivas hacia las y los trabajadores

¿Por qué los test son una medida de control de la vida personal? Los exámenes de alcohol y drogas que se ejecutan en la mayoría de las faenas productivas se realizan con el test que identifica sustancias en el cuerpo ingeridas hace 3 o 5 días anteriores a la fecha de toma de la muestra. No busca saber si el trabajador esta trabajando en el momento bajo los efectos de alguna droga, sino que se inmiscuye en la vida privada de cada trabajador porque los exámenes arrojan resultados que comprende horarios de descanso y vida personal.

Existen casos en donde los trabajadores han frenado este problema. En fábricas como Orica en Antofagasta y Komatsu Reman en Santiago, empresas ligadas a la minería (uno de los rubros donde más se hacen este tipo de exámenes abusivos)

Pero cuando hay trabajadores con enfermedades físicas provocadas por el trabajo son los primeros en rechazar licencias médicas para rehabilitar al trabajador. En el caso de Orica los trabajadores hicieron una paralización para exigir exámenes que realmente ayudarán a la seguridad e integridad: un test para medir la cantidad de plomo que ingerían los trabajadores al operar con explosivos. Finalmente los trabajadores a través de su sindicato impugnaron legalmente este abusivo test logrando instalar el uso de un test que mide las últimas 6 u 8 horas, sentando un precedente legal contra la intromisión en la vida privada por parte de las empresas.