El Tribunal Constitucional de Polonia falló este jueves que la interrupción del embarazo por malformación del feto es inconstitucional, reduciendo los supuestos legales a violación, incesto y grave riesgo para la salud de la madre. Los abortos por caso de malformación suponen el 96% del total de los que se realizan en forma legal.
Jueves 22 de octubre de 2020 13:05
El fallo que ilegaliza una de las causales por las que la interrupción del embarazo estaba permitida en Polonia es un golpe a la lucha por el derecho a decidir de las mujeres y cualquier persona con capacidad de gestar, y un avance de las fuerzas conservadoras que han venido tratando de restringir e ilegalizar por completo el derecho al aborto.
El hecho de que lo ilegalicen para los casos de malformaciones implica un ataque directo al derecho a decidir ya que el 96% de los abortos legales en Polonia se realizan bajo esta causal.
El tribunal respondió con este fallo a la querella que presentaron hace tres años un grupo de parlamentarios del ultraconservador y nacionalista Ley y Justicia (PiS), el partido que lidera la coalición de Gobierno en Polonia, con mayoría absoluta.
La demanda fue reenviada al Constitucional el año pasado ya que la anterior había quedado en suspenso por el fin de la legislatura previa y luego de una serie de movilizaciones masivas que tomaron las calles de las principales ciudades del país reclamando el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.
Los demandantes consideraban que el aborto por malformación del feto es una forma de eugenesia que no respeta la dignidad humana y, por lo tanto, no podía tener cabida en la constitución.
El pleno del Tribunal Constitucional ha decidido en este caso, presidido por la juez Julia Przylebska, que casualmente llegó al cargo por nominación del PiS.
El Tribunal Constitucional es una institución cuestionada en Polonia tras la reforma impulsada por el actual Gobierno del PiS, al que la Comisión Europea con sede en Bruselas ha abierto un proceso sancionador por erosionar la independencia del poder judicial.
Las reacciones políticas no se han hecho esperar. Mientras que los parlamentarios de Ley y Justicia (PiS) y otras fuerzas conservadoras y antiderechos celebraron la sentencia, gran parte de la oposición y las organizaciones feministas, que hace años se vienen movilizando, cuestionaron el fallo abiertamente: "El tribunal del PiS ha prohibido el aborto en Polonia. Las mujeres en Polonia serán torturadas. Tendrán hijos con anencefalia, con espina bífida, sin corazón,... niños que morirán en agonía", lamentó la diputada del partido de centroizquierda Razem, Marcelina Zawisza.
Polonia es uno de los países de la Unión Europea (UE) donde el derecho al aborto es más restrictivo. La Ley de planificación familiar, protección del feto humano y condiciones para la interrupción del embarazo, vigente desde 1993, permitía el aborto sólo en tres supuestos.
Los casos admitidos incluyen cuando el embarazo representa una amenaza para la vida o la salud de la madre, cuando existe una alta probabilidad de daño grave e irreversible del feto o éste sufre una enfermedad incurable que amenaza su vida, y cuando el embarazo se debió a un acto ilegal, como violación o incesto.
Según los datos del Ministerio de Sanidad, en 2019 se practicaron en Polonia (con casi 38 millones de personas) apenas 1.110 abortos legales. De ellos, 1.074 (el 96 %) se llevaron a cabo por malformación del feto, la causal que acaban de ilegalizar. Sin embargo este número no contabiliza la cantidad de abortos que se realizan en forma clandestina, con el consiguiente riesgo para la vida de las mujeres.