Sólo el recuerdo queda de la época dorada de Peña Nieto consentido por la prensa internacional. Las crisis abiertas con Ayotzinapa y los escándalos de corrupción han desgastado la figura presidencial.

Sergio Abraham Méndez Moissen México @SergioMoissens
Martes 16 de agosto de 2016
Según una encuesta publicada por el diario Reforma, si en estos días se realizaran elecciones presidenciales, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no obtendría la presidencia.
La encuesta, realizada a 1,200 personas y con un margen de error del 3.3%, señala que Acción Nacional (PAN) ganaría la presidencia de México con 27% de los votos frente al 22% que lograría el PRI. Esto cuando aun no hay candidatos definidos de ninguno de estos partidos, aunque en la encuesta menciona a Margarita Zavala como la mejor posicionada dentro del blanquiazul.
A su vez, Andrés Manuel López Obrador, líder del Movimiento de Regeneración (Morena) sería tercera fuerza, con un 18% de los votos, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sólo conseguiría 6% de los sufragios.
De la “revolución hecha gobierno” a la “corrupción hecha gobierno”
Las razones se conjugaron: tras la crisis abierta con la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la colusión entre los tres niveles de gobierno -federal, estatal y municipal- quedó expuesta. El movimiento democrático por Ayotzinapa que tomó las calles fue el catalizador del descontento social.
Para que Peña Nieto sortease ese primer gran temporal fue fundamental la alineación de todos los partidos al servicio de los empresarios, a lo cual se sumó el rol de la burocracia sindical que mantuvo a la clase trabajadora al margen del movimiento, y la política de Andrés Manuel López Obrador, cuya estrategia de “resistencia civil y pacífica” y de presión sobre las instituciones se expresó conducir el descontento hacia las elecciones.
Pero estalló entonces el escándalo de la casa blanca de Angélica Rivera, un obsequio de Grupo Higa, y también el de la mansión de Malinalco, de su amigo Luis Videgaray, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Sucesivos escándalos de los gobernadores de Quintana Roo, Veracruz y Chihuahua, y la entrega de $3,600 millones de pesos del erario estatal a la automotriz KIA por el exgobernador de Nuevo León Rodrigo Medina. Una crisis de corrupción que siguen hasta ahora, aportaron al hundimiento de la popularidad de los gobiernos federal y locales.
Aun así, desde el inicio de esta nueva fase de la lucha contra la reforma educativa protagonizada por el magisterio disidente, el gobierno salió a golpear con represión y amenazas.
Y sucedió: el partido que por décadas había mantenido el control político del país -con excepción de los dos últimos sexenios- con tentáculos clientelares extendidos prácticamente en todos los sectores sociales hizo agua.
La dirigencia priista no lo vio venir, y perdieron en junio de este año 6 gubernaturas, entre ellas Veracruz, cuando habían presumido que ganarían 9.
Los excesos de los gobernadores priistas también cobraron la factura: en especial la epopeya de desvíos de fondos y endeudamiento de los Duarte, en Chihuahua y Veracruz, y Borge en Quintana Roo.
Mientras tanto, la cruzada gubernamental contra el magisterio continuó, con un hito en la masacre de Nochixtlán. Y esto no sólo mantiene la lucha de las maestras y los maestros contra la reforma educativa, sino también les ganó nuevas peleas, ahora con el empresariado, por ser demasiado “blando” ante las movilizaciones magisteriales.
Y en un arranque de demagogia febril, el mismo gobierno que mantiene los crímenes de odio y la discriminación contra la comunidad sexodiversa, anunció su proyecto de “matrimonio igualitario”, con lo que sumó a la cúpula de la Iglesia mexicana en su contra, para expropiar con fines electorales una lucha de décadas de la diversidad sexual.
Asistimos a la puesta en escena de una estrella en decadencia. Con una manita de la primera dama, con el destapa de otra vivienda de lujo, esta vez en Miami, Florida, de nuevo la corrupción es la característica más visible de este gobierno.
¿Asistimos al último canto del cisne?
No. A pesar de su debilidad, el gobierno peñanietista y su partido tienen a su favor, por un lado, que la “clase política” intentará preservar, más allá de sus disputas electorales, la gobernabilidad y estabilidad de las instituciones. Incluso quien se presenta como opositor, Andrés Manuel López Obrador, mientras critica la corrupción, anuncia el “perdón” a los actuales grupos en el poder.
Y por la otra, en contra de que se profundice esta debilidad va el accionar de las direcciones sindicales. Las oficialistas, con la Confederación de Trabajadores de México (CTM) a la cabeza, y en particular el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a la cabeza, tratando calmar las aguas entre sus agremiados. Lamentablemente, las opositoras, como la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), mantienen en la pasividad a los trabajadores mientras avanza la degradación de las condiciones laborales.
En el caso de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), mientras las bases magisteriales están encabezando la lucha contra el gobierno y su reforma educativa, la política de su dirigencia ha estado apostando al diálogo y ahora, al menos un sector, al no inicio de clases, en vez de exigir que se ponga fecha a un paro nacional de todos los sectores obreros, y tender sólidos lazos de unión con madres y padres de familia para extender el movimiento contra la reforma educativa.
Así es que, aun en crisis, Peña Nieto y el PRI pueden librarla: no porque no haya descontento, sino porque no existe hoy una dirección decidida que haga que se exprese en forma activa y con los contundentes métodos de la clase obrera, como el paro y la huelga.
Ante esta situación, es que los socialistas del Movimiento de Trabajadores Socialistas consideramos que es clave dar pasos hacia la independencia política de los trabajadores y poner en pie un instrumento político que defienda sus intereses. Esto, a la par que proponemos una política para desarrollar la resistencia contra el gobierno que hoy encabeza el magisterio y unificarla en las calles y en un gran paro nacional.