El año recién arranca pero en algunos gremios y empresas la cosa se empieza a mover. El salario no alcanza, los ataques patronales no se toman vacaciones. Un repaso por los conflictos de la semana. La CGT apoya el acuerdo con el Fondo. Los sindicatos kirchneristas hacen como Máximo: dejaron pasar el ajuste y el “entendimiento” y se preparan para un “voto crítico”. No va.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Viernes 18 de febrero de 2022 22:45
1. El salario del FMI
Recién estamos en febrero pero el clima se empieza a espesar. De a poco, es cierto. Enero arrancó con otro zarpazo al bolsillo. 4% de inflación, los alimentos todavía más. Cada estudio que sacan los diarios es un bajón: perdimos el año pasado, perdimos si tomamos los últimos 6 años, perdimos todos y todas pero algunos perdieron más, les informales. Este mes quedaron con sueldos promedio de 28 mil pesos, un cuarto de la canasta familiar. Un dolor de estómago.
Encima el ministro de Trabajo (precario), Claudio Moroni, dijo “quiero retruco”. “Este año la pauta salarial será de 40%”. ¿Pero qué dice señor, si la inflación va a ser más de 50?
A días del probable acuerdo, las consecuencias ya se sienten. Aumenta el transporte, las tarifas, la comida. Los salarios del FMI ya huelen a hambre.
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2. Por abajo no habría tanto “entendimiento”
Aunque medio país todavía está de “vacaciones”, en algunos gremios y lugares de trabajo ya se empiezan a mover. Por malestar salarial o por ataques patronales. Repasemos los últimos días.
Primero hay que tomar nota de dos sectores que el año pasado rompieron el techo de las paritarias peleando duro. Ya se preparan para el nuevo round. En Mendoza los vitivinícolas arrancaron febrero con una importante marcha “por salarios igual a la canasta familiar” y “contra la precarización”. La acción la encabezaron los autoconvocados así que los grandes bodegueros sintieron un sabor amargo “cosecha 2021”.
En Neuquén también empiezan los murmullos en pasillos y calles. Ate Neuquén tuvo que convocar un paro esta semana. Sectores opositores a la conducción hicieron una asamblea interestatal en el monumento a San Martín, también encabezados por autoconvocados de Salud. Recién arranca, es cierto, pero el “fantasma” de los elefantes acá tampoco se olvida.
Además los dos principales gremios provinciales tienen las paritarias trabadas: educación y petroleros. Este martes habría asambleas en ATEN donde la oposición exigirá 50% y cláusula gatillo. Una asamblea de 15 mil petroleros votó el paro pero la conducción aceptó la conciliación del Ministerio sin chistar. Pero en las “bases” y escuelas el clima está tirando a cálido.
La semana estuvo marcada por otro conflicto. Una medida que demostró el estratégica papel de los controladores aéreos. Fue parte de un plan de lucha en reclamo por paritarias atrasadas y condiciones laborales. Lo interesante es que las medidas se definieron en asambleas generales impulsadas desde las bases y delegados independientes.
La paritaria docente es un globo ensayo de las tareas que pide el FMI. En Santa Fe y Tierra del Fuego los gobernadores peronistas proponen 40%. En Chubut Arcioni otra vez dio la nota: 18% en tres cuotas. Tres empanadas. El radical Morales (Jujuy) propuso 19 % y las maestras ya le respondieron.
Pero la primera medida de lucha la tomó el gremio porteño Ademys. En asamblea votó paro con movilización el 21 de febrero. Además le exigen al sindicato mayoritario UTE-CTERA, de conducción kirchnerista, que convoquen a asambleas en común de todos los sindicatos para rechazar el acuerdo con el FMI.
El otro dato importante de la semana fue la masiva jornada nacional piquetera, con la consigna “Basta de ajuste y de punteros”. Desarrollo Social mantiene los programas sociales en un monto miserable, pero además quiere que lo monopolicen punteros y movimientos oficialistas. La reciente participación del movimiento piquetero independiente en dos jornadas contra el FMI, junto al sindicalismo combativo y la izquierda, no le cabe al peronismo. Lo más grave fueron los ataques de patotas en Córdoba y de la policía en Misiones.
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3. Otros ataques
Mientras se calientan los motores de las paritarias, las patronales no se toman vacaciones para atacar donde pueden.
Hagamos otro repaso rápido. En Amiplast Ensenada hay conflicto por despidos y persecución antisindical. En Gri Calviño Berazategui echaron 38 metalúrgicos para liquidar al activismo y avanzar con la flexibilización laboral. En otro ataque antisindical despidieron una decena de trabajadores en la metalúrgica Guidi. Tranca. En Chubut comenzó una campaña por la absolución de dirigentes estatales y docentes enjuiciados por Arcioni. Estos días también se volvieron a movilizar los trabajadores de Garbarino. En la salud siempre hay noticias. Hubo un paro y manifestación en la Clínica Provincial de Merlo contra el recorte salarial, las enfermeras del Instituto Maternidad y el Hospital de Niños marcharon por “salario digno y pase a planta permanente”; este último reclamo también se sintió en la salud porteña. Este viernes volvieron a marchar las y los aeronáuticos de Latam para que el Gobierno cumpla los compromisos. En Jujuy el Ingenio La Esperanza quiere sanciones para el sindicato que bloqueó portones exigiendo el ingreso de los temporarios. Ledesma despidió a trabajadores rurales que denunciaron enfermedades laborales.
Pero la respuesta más contundente a la prepotencia del gobierno y las patronales fue el paro en el Tren Sarmiento. Ante las sanciones y descuentos a quienes estaban aislados por covid, una decena de asambleas votó la huelga por 24 horas que hicieron este jueves. La burocracia ferroviaria de la CGT salió a carnerear el paro, con poca suerte.
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4. ¿Los sindicatos van a ser cómplices del saqueo?
Los que siguen de vacaciones son los dirigentes de la CGT. Su principal actividad fue pronunciarse “en apoyo al entendimiento con el FMI”.
En la declaración no hubo firmas “en disconformidad”. Pablo Moyano amagó marchar por la “cobertura covid” pero no dice quién nos cubrirá de las pestes que trae el FMI.
Los gremios K, en cambio, están haciendo un “apoyo crítico”. Es la misma táctica pero en otro terreno que ya hizo su líder Máximo Kirchner, que renunció a la banca después de que se logró en “entendimiento” con el FMI, como analiza acá Fernando Rosso.
El diputado Sergio Palazzo (bancarios) dijo que se puede reducir el déficit fiscal sin ajuste. Raro. Hugo Yasky dice que está analizando su voto. Pero ninguno convocó asambleas en sus gremios para discutir qué opinan sus afiliados sobre el acuerdo y sus consecuencias.
Lo mismo podemos decir de otros gremios que denunciaban hasta hace un par de años “el endeudamiento y ajuste” macrista. ¿Qué pasaría si Bancarios, Subte, ATE, Salud, CTERA y sus seccionales, Aeronáuticos, Telefónicos, Judiciales, Gráficos y otros sectores pararan y marcharan el día de la votación? Esa fuerza, junto a los que ya nos movilizamos dos veces contra el FMI, sería un fuerte pronunciamiento contra el pacto. La pregunta eso: ¿van a ser cómplices del cogobierno y el saqueo?
5. La izquierda y el sindicalismo combativo tienen una salida
Como decíamos al principio, recién empieza el año pero se empieza a escuchar el murmullo en las calles y lugares de trabajo. Nadie sabe por dónde saltará primero la bronca y los ritmos que tendrá la conflictividad este año. En los anteriores vimos dos oleadas de lucha que sacudieron la pasividad que imponían la pandemia y las conducciones sindicales peronistas. Marzo está cerca.
Pero este año la parada es más difícil. Está en marcha un acuerdo con el FMI que marcará el país los próximos años. El “ahorro” para pagar la deuda saldrá de las espaldas del pueblo trabajador. Más temprano que tarde se sentirá y no habrá relato que lo pueda tapar.
El sindicalismo clasista y el Frente de Izquierda Unidad, con el importante apoyo que recogió en las últimas elecciones, quiere ayudar a organizar la resistencia.
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Por un lado, apoyando cada lucha que empieza a surgir, proponiendo que se organice democráticamente como mostraron los “autoconvocados” de la salud, vitivinícolas o el transporte. Y que, siguiendo con ese método, se coordinen con otros sectores, no solo de trabajadores ocupados sino también de precarios y desocupados. Y también con el pueblo pobre, como muestran estas palabras de trabajadores eléctricos.
Cada paso en la unidad de los que luchan dará más fuerzas para exigirle a los sindicatos que rompan su política cómplice e imponerles un plan de lucha hasta derrotar el plan del FMI.
La izquierda es la única fuerza que tiene "Plan anti-FMI": propone un plan de obras públicas y el reparto de las horas de trabajo para terminar con la desocupación, un salario que cubra la canasta familiar y se ajuste por la inflación real, la nacionalización de las empresas privatizadas y la anulación de todos los tarifazos, el no pago de la deuda y otras medidas para que la crisis la paguen los de arriba. Es por ahí.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.