Este año el Encuentro se realizará en La Plata. Desde la agrupación Pan y Rosas proponen que este sea un canal de lucha y organización por la pelea por el aborto legal, contra el ajuste de Macri, Vidal y los gobernadores y por todas las demandas de este movimiento que ganó las calles. Leé la declaración completa.
Martes 19 de marzo de 2019 20:01
Tenemos el enorme desafío de construir un gran encuentro, que sea un canal de organización y de lucha para esas miles de mujeres y disidencias que salieron a las calles con la marea verde-que se expresó una vez más este 8 de marzo-, por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, por educación sexual en todas las escuelas y en todos los niveles.
Para las que levantan sus pañuelos naranjas por la separación efectiva de la Iglesia del Estado y no quieren que esta reaccionaria institución se meta más ni en sus decisiones ni en sus cuerpos.Por la plena implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en todos los niveles educativos.
Para las que, en todas las provincias del país, pelean por el respeto a la ILE, para cuyo incumplimiento no hay grieta. Lo vimos con el cambiemita Morales en Jujuy como con el peronista Manzur en Tucumán (exministro de salud de Cristina) forzando a parir a niñas violadas. Las que se plantan día a día contra la violencia machista, contra los femicidios y travesticidios.
Para las miles que pelean contra el ajuste y los ataques del gobierno de Macri, Vidal, los gobernadores y el FMI. Para las compañeras trabajadoras, ocupadas y desocupadas, de las fábricas que enfrentan a las patronales y que impulsan comisiones de mujeres, como Astilleros Río Santiago, Siam, Fate y Coca Coca, que luchan contra los despidos y suspensiones, para las miles de docentes, trabajadoras estatales y trabajadoras de la salud que día a día sostienen la educación y la salud públicas.
Contra la avanzada imperialista en la región con el intento de golpe en Venezuela, y el avance de la derecha que se expresa en gobiernos como el de Bolsonaro, que ataca los derechos de las mujeres, las disidencias sexuales y el conjunto del pueblo trabajador.
Peleamos por un encuentro que tome en sus manos el antiimperialismo, para luchar contra la avanzada Yanky en América Latina y por el no pago de la deuda en nuestro país que con el ajuste provoca más penurias al pueblo y en especial a las mujeres y disidencias.
Peleamos por un Encuentro que se posicione del lado de las mujeres más explotadas y oprimidas, aquellas que quieren alzar su voz contra la opresión y la explotación capitalista, que se enfrentan a las burocracias sindicales que dejan pasar todos los ataques y contribuyen a garantizar la “gobernabilidad” de este gobierno hambreador. Estas conducciones sindicales como la CGT, pero también la CTA, ya demostraron estar en contra del movimiento de mujeres: el año pasado se negaron a parar el 8A, cuando se trataba la ley del aborto en el senado y este año intentaron boicotear el acto del 8M en la ciudad de Buenos Aires.
Como venimos planteando en cada Plenaria y en cada comisión, hemos puesto en el centro del debate la necesidad de que este próximo encuentro y todas las instancias previas de preparación del mismo, sean verdaderamente democráticas, resolutivas y de lucha. Que mediante asamblea y votación se vean reflejadas todas las posiciones, por mayoría y minoría, tomando el método de la clase obrera.
Con mandatos votados desde las bases, donde queden asentadas las mociones y resoluciones para poder ser llevadas a todos los lugares de estudio y de trabajo, para transformar la preparación del 34° Encuentro en una instancia verdaderamente participativa, que se ponga a tono con la “revolución de las hijas” y el potente movimiento de mujeres y disidencias que existe en nuestro país. Se tiene que votar y desterrar de una vez por todas “el aplausómetro” que no tiene ningún criterio de medida objetivo y que se impone como método de resolución de los Encuentros. Como hacemos en las asambleas de trabajadoras y trabajadores, como en los sindicatos recuperados, como en el movimiento estudiantil combativo, aun habiendo “consenso”, con el voto ratificamos nuestra disposición a llevar adelante lo que hemos resuelto.
Contra ésta posición, encontramos los argumentos sistemáticamente utilizados por el PCR y bien acompañados por sectores del kirchnerismo y Patria Grande, de que la Comisión organizadora no puede votar, nada puede cambiarse y no debe pronunciarse políticamente. Este método acompaña un proyecto político electoral del “mal menor”, que comenzando por el kirchnerismo nos exhorta a no enojarse con la iglesia y unir los pañuelos verdes y celestes, a cayetanos, evangélicos y representantes del PJ más reaccionario.
Basta con solo abrir los ojos para ver que el movimiento de mujeres vino a romper mandatos, a volcarse a la calle para conquistar el Aborto legal y enfrentar la violencia machista. Y desde ahí tiene que proponerse revolucionar todas las organizaciones y desafiar los métodos burocráticos en el movimiento obrero, en el movimiento estudiantil y también en el movimiento de mujeres.
Como ya viene planteándose desde el último encuentro en Trelew, hay una propuesta mayoritaria de que el Encuentro sea Plurinacional de mujeres, lesbianas, bisexuales, trans y travestis. Se trata de cambiar su nombre, para dar lugar a compañeres de las comunidades indígenas, negras y de diversidades sexuales, todos sectores oprimidos por este sistema capitalista y patriarcal, que impone la negación y opresión de los pueblos originarios y que, como vemos a diario, perpetua la desigualdad, la discriminación y las relaciones de opresión a los sectores LGTTBI.
Desde Pan y Rosas junto a las demás agrupaciones integrantes del Frente de Izquierda y de la Multisectorial hemos propuesto que la apertura del Encuentro se realice en un espacio central como es Plaza Moreno, frente a la Catedral y el Municipio y que el cierre sea en Plaza San Martín, en el corazón político de la Provincia de Buenos Aires frente a la Gobernación bonaerense y la Legislatura.
Para que el Encuentro sea verdaderamente democrático tenemos que dar un paso más: llevar estos debates a todos los lugares de trabajo y estudio, a los sindicatos, las universidades, los barrios, a las miles de secundarias de la marea verde, impulsando comisiones de mujeres y asambleas para llenar de vida y energía la comisión organizadora. Tenemos que proponernos sumar a ciento de trabajadoras, estudiantes y jóvenes a tomar en sus manos la tarea de preparar el 34 encuentro plurinacional.