Lo anunció el primer ministro que tuvo que postergar el día en que se iban a levantar todas las restricciones.
Lunes 14 de junio de 2021 20:42
El Gobierno británico anunció este lunes que retrasa cuatro semanas, del 21 de junio al 19 de julio, la fase final de su plan de desconfinamiento en Inglaterra, con el objetivo de evitar una tercera ola por el coronavirus.
La causa es la expansión de la variante Delta, oriunda de la India. El primer ministro Boris Johnson pidió “un último esfuerzo” al anunciar que la fecha, bautizada “freedom day” (día de la libertad) se aplazaría.
Desde su despacho oficial del primer ministro en Downing Street (Londres), Johnson, sostuvo que es "sensato (...) levantar el pie del acelerador" para dar más tiempo a que avance el plan de vacunación, cuyo objetivo es haber ofrecido una primera dosis a todos los adultos a finales del próximo mes.
Actualmente, 29,97 millones de personas han sido vacunadas con dos dosis, un 56,9 % de la población adulta, mientras que 41,7 millones, el 79,2 %, han recibido la primera.
El primer ministro afirmó que con la variante Delta los casos estaban creciendo a un 64 por ciento semanal y “en las zonas más afectadas” se estaban duplicando. El otro indicador clave, las hospitalizaciones, estaba creciendo a un ritmo similar. “El promedio de hospitalizaciones creció un cincuenta por ciento y un 61 en el noroeste. Esto nos da una idea de lo que puede pasar dada la implacable lógica del aumento exponencial”, dijo Johnson.
La variante Delta que se originó en la India, es un sesenta por ciento más contagiosa que la Alpha, más conocida globalmente como la variante británica, dominante desde fines del año pasado y durante la tercera ola este invierno.
Las nuevas directrices, que el Parlamento votará en los próximos días -con una posible rebelión en las filas conservadoras, a las que lidera Johnson-, impedirán la reapertura de los locales de ocio nocturno y mantendrán el aforo limitado en cines y teatros, en ellos el compositor de musicales y propietario de varias salas, Andrew Lloyd Webber, que declaró a los medios británicos que reabriría sus teatros en el barrio londinense del West End aunque ello suponga ser detenido por infringir la ley.
La decisión del primer ministro también busca evitar el impacto negativo en su gobierno de una nueva ola de contagios. El programa de vacunación le permitió dejar atrás los cuestionamientos por la desastrosa gestión de la pandemia del año pasado. Johnson había sido uno de los principales detractores de los confinamientos y defensor de la supuesta teoría de "la inmunización de rebaño".
Pese a sus giros en la forma de responder a la pandemia, el Reino Unido tiene uno de los números más altos de muertes en el mundo a causa del coronavirus: entre 127 y 140 mil, según el criterio de medición que se aplique.
Por otro lado, está la presión del ala dura de su partido, la prensa conservadora y empresarios del entretenimiento, la hostelería o la gastronomía que quiere "recuperar la normalidad".
Lo que preocupa es que aún con una alta tasa de vacunación Inglaterra podría quedar al borde de una nueva crisis sanitaria por el aumento de contagios y de hospitalizados, que no se da por primera vez. En enero el alcalde de Londres, la capital de Inglaterra, afirmó que la ciudad estaba al borde del colapso y quedarse sin camas, debido al aumento exponencial de casos.
Las personas sin vacunar -actualmente la mayoría jóvenes- que se contagian de la Delta tienen sin embargo el doble de riesgo que con la Alfa de ser hospitalizados, lo que impactaría directamente sobre un sistema de salud precarizado por años de ajuste.