Por qué se movilizan los funcionarios del Barros Luco y de qué manera están dispuestos a defender los derechos básicos adquiridos. En medio de un ambiente de maltrato y hostilidad de las direcciones continúa paro en el hospital.

Raúl Muñoz Dirigente Fenats Hospital Barros Luco
Martes 20 de marzo de 2018

En la negociación del sector público 2014, que contó con la movilización de miles de trabajadores incluidos las y los funcionarios de la salud, se conquistó restablecer el derecho a la alimentación después de más de veinte años de haberla perdido por decreto durante la dictadura. La naturaleza del problema fue puesto en la mesa por sumarios o juicios de cuentas por parte de Contraloría contra directores de Servicios de Salud y de hospitales, quienes en base al presupuesto debieron transparentar los gastos por concepto de alimentación de los funcionarios.
Esto no representaba un problema meramente administrativo, sino la necesidad por el derecho a la alimentación de calidad.
En dicha negociación se adquirió este, aunque para su cumplimiento se debieron generar las condiciones a nivel local según lo dispuesto en la Ley 20.799 (artículo 36) el cual señala que mediante un reglamento se "determinarán las raciones alimenticias que podrá recibir el funcionario, la forma y periodicidad en que deberá informarse a la Dirección de los Servicios de Salud de conformidad al inciso anterior, y las demás normas necesarias para la aplicación del presente artículo" dicho reglamento se tardó -deliberadamente- casi un año en ser publicado y por lo tanto su aplicación.
Hasta hoy las autoridades no se han referido al respecto y la ejecución de los servicios de alimentación tanto en calidad como cantidad y su reglamentación solo señalan "Los establecimientos de salud dependientes de los Servicios de Salud podrán proporcionar y financiar alimentación a los funcionarios" evidenciando una vez más que luego de cuatro años y bajo su responsabilidad, esta situación no está siendo resuelta y, por el contrario, la alimentación de funcionarios no se percibe como el derecho adquirido y básico que es, además de hacernos reflexionar sobre las condiciones laborales a las que a diario deben enfrentarse, como dejaron en evidencia fotos y videos, quedando a la vista la franca descomposición y falta de supervisión en la implementación de los servicio de alimentación.
Vemos entonces cómo jefaturas de hospitales como el HBLT desconocen derechos laborales conquistados y se desentienden de deberes hacia sus trabajadores. Incluso, durante estos días se ha visto como personal relacionado a cargos de jefatura y supervisión, como la directora Gisella Castglione, han agredido y mostrado hostilidad a la movilización de trabajadores, quienes solo exigen el cumplimento de estos derechos básicos.
Es necesario darle la relevancia al cumplimiento de un derecho mínimo y conquistado con la fuerza de las movilizaciones, porque esto no pasa sólo en el tradicional recinto de San Miguel, también sucede en otros hospitales, de los que hoy somos parte como Coordinadora de Hospitales de Base. Es transversal entonces el autoritarismo, la hostilidad y la indiferencia de las direcciones para con las condiciones laborales de trabajadores y trabajadoras, características ya asentadas en el gobierno anterior de la Nueva Mayoría y que hoy, en un gobierno de Derecha, podrían acentuarse y profundizarse con mayores ataques a lideres sindicales y mayor desentendimiento de sus derechos.
Si bien aún no se sabe cuál será la nueva política fiscal, desplegada por el Ministerio de Salud en cuanto a recursos humanos, desde ya nada podemos espera más que la profundización y agravamiento de ataques contra los organismos de trabajadores, llegando incluso a la agresión de individuos en situación de discapacidad, son indicio de tiempos de mayor tensionamiento y necesidad de organización para luchas venideras; es por eso que para fortalecer la Coordinadora de Hospitales Base, debemos tomar estos temas y constatar la realidad que vivimos cotidianamente dentro de nuestros hospitales, donde no sólo se ve morir a pacientes por falta de recursos humanos y materiales, por la falta de cobertura y acceso a la salud, sino que también debemos enfrentar situaciones de hostilidad física y maltrato laboral, ejemplificado esto en situaciones como la alimentación.
Desde las asambleas de base, debemos votar el llamado a terminar con estas prácticas y enfrentarlas con movilización activa de amplios sectores de trabajadores, exigir la destitución de quienes hoy humillan y agreden con sus políticas y actos autoritarios, ya que temas como la alimentación y el respeto a huelga son y deben ser considerados aspectos mínimos de dignidad para las y los trabajadores del Chile de nuestros tiempos.