El Arzobispado de Mendoza fue demandado por daños derivados de violencia de género pero se niega a reconocer la denuncia porque "está regido por su propio derecho".
Domingo 15 de septiembre de 2019 14:00
Imágen ilustrativa: diáconos de la Iglesia católica
En septiembre de 2018 una mujer presentó la primer denuncia contra la Iglesia católica por violencia de género, más precisamente contra el Arzobispado de Mendoza.
Durante más de 15 años, la denunciante había mantenido una relación de pareja con un hombre que mantuvo oculta una parte de su vida: tenía una familia, esposa e hijos, y además era diácono de la Iglesia católica.
Cuando la mujer descubrió la doble vida y el engaño de quien era su pareja decidió acudir al Arzobispado para exponer la situación, esperando que se tomaran medidas contra uno de sus clérigos. Por el contrario, la máxima institución religiosa de la provincia persionó a la mujer en reiteradas oportunidades, incluso a través de sacerdotes que iban a verla a su casa, para que retirara la denuncia.
Fue entonces cuando la mujer decidió acudir al abogado y especialista en derecho canónico, Carlos Lombardi, junto a quien presentó la demanda por daños derivados de violencia de género contra el Arzobispado mendocino, reclamando la suma de un millón de pesos por daño moral.
"Derecho propio" para garantizar impunidad
Una vez presentada la denuncia en un Tribunal de la justicia provincial, el Arzobispado respondió redoblando la apuesta. Por un lado negó rotundamente las acusaciones y además afirmó que no está "obligado a cumplir" con los requirimientos de la justicia por contar con "su propio derecho".
De esta forma, y tal como viene denunciando el abogado Carlos Lombardi, la Iglesia católica se pone por encima de la propia justicia con el fin de no ser cuestionada y mantenerse impune ante esta grave denuncia.
Este accionar no es una excepción, sino más bien una conducta que se repite cada vez que la Iglesia es acusada por alguno de los delitos a los que está vinculada. Sin ir más lejos actualmente, también en la provincia de Mendoza, se está llevando a cabo uno de los juicios más emblemáticos contra curas y monjas del Institituo Próvolo, acusados de abusar sexualmente contra niñas y niños hipoacúsicos. Una causa donde tampoco faltaron las amenazas y las intimidaciones contra las víctimas en pos de resguardar la institución y a quienes la conforman.