Los ministros de Seguridad, Frederic y Berni, se pronuncian a favor de regular la comercialización y uso de la marihuana. ¿Marketing o una política en agenda? Los cientos de jóvenes detenidos, y las muertes por el negocio criminal, requieren de una respuesta.

Rosa D’Alesio @rosaquiara
Miércoles 25 de diciembre de 2019 11:13
El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, en diálogo con el periodista Luis Novaresio, se refirió a la problemática del narcotráfico y sostuvo que hay que estudiar la legalización del consumo y la comercialización de todas las drogas. En tanto la ministra de Seguridad de la nación, Sabina Frederic, sostuvo: "No estoy en desacuerdo con Berni sobre la legalización, hay que empezar con las drogas blandas y después ver de ampliarlo a otras".
Los ministros utilizan los mismos argumentos sobre el fracaso de las políticas de guerra contra las drogas, que se esgrimieron en abril de 2016, durante la sesión especial de la Asamblea de Naciones Unidas (Ungass).
La Asamblea fue convocada por iniciativa de algunos países latinoamericanos como Colombia, Guatemala y México que hicieron un llamado a la comunidad internacional para que la Ungass fuera el escenario de un "cambio de paradigma", en el que se analicen "todas las opciones disponibles, incluyendo medidas regulatorias o de mercado".
Sin embargo, el documento final que emitió la Ungass, 18 años después de la última Asamblea, pasó de proclamar “un mundo libre de drogas” por el de “un mundo libre de abuso de drogas”. La Asamblea no abordó la legalización de las drogas, que prometían muchos de los exmandatarios de la región que asistieron a la misma.
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Promesas incumplidas ¿esta vez será distinto?
Durante los años que gobernó el kirchnerismo, muchos de sus funcionarios hablaron del fracaso estrepitoso de la guerra contra las drogas. Incluso, hubo algunas reuniones parlamentarias -junio de 2012- donde se discutió la despenalización del consumo, incluso el realizado en la vía pública. No se discutió legalizar el comercio, y finalmente se suspendieron las reuniones, y por supuesto nunca llegó al recinto.
Siete años después, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, en diálogo con la periodista María O’Donnell afirmó que: "Hay que avanzar hacia la regulación del consumo de cannabis, inclusive sobre la producción para el consumo. Hay que dar un debate", y anunció que, a partir de enero del año próximo, convocará a organizaciones para "pensar un modelo argentino".
Mientras que para Frederic hay que regular solo las "drogas blandas. Drogas duras, no”, Sergio Berni, planteó que: "El camino no es profundizar este camino de lucha contra el narcotráfico. No soy hipócrita o demagogo, tenemos que sacarnos la careta. Hay que cambiar el paradigma y estudiar la legalización y la comercialización para el uso personal”. Se refería a todas las drogas, porque como bien planteó, es el único camino para terminar con un negocio sangriento como es el narcotráfico. Pero también, decimos nosotros, la prohibición de las drogas, es una herramienta que tiene todos los gobiernos, para control social y criminalizar a la juventud.
De todos modos, no es la primera vez que Sergio Berni se pronuncia a favor de la legalización de las drogas. El ministro, durante los últimos años de gobierno de Cristina Kirchner, fue secretario de Seguridad nacional. En esos años, los jóvenes que cultivaban o se fumaban un porrito, quedaban a merced de las fuerzas represivas -que Berni dirigía- que usaban a “discreción” criminalizarlos o no.
Desde el 2011 el fiscal Delgado elabora estadísticas sobre las causas que llegan a la fiscalía federal en la que estaba a cargo. Por esos años registró que el 50 % de las causas correspondían a tenencia para consumo personal. En los años que gobernó el macrismo, esa cifra iría creciendo.
Además, durante el último gobierno de Cristina Kirchner, la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones puso en pie programas de disminución de daños. Estos dispositivos de disminución de daños, permiten que los jóvenes que se disponen a consumir algunas sustancias ilícitas, puedan tener información sobre qué van a consumir, los riegos y las precauciones que pueden tomar, incluso en drogas de diseño, que pueden ser testeadas y conocerse si realmente lo que adquieren es la sustancia que hay dentro de cada pastilla. Sin embargo, en el país solo se aplicó a instancias de una ONG, en algunos boliches de Rosario y CABA. Esa experiencia se interrumpió porque no contaron con el apoyo del gobierno nacional.
El diputado nacional por el PTS-FIT, Nicolás del Caño, no sólo planteó la legalización de la marihuana en el último debate presidencial. En mayo de 2016, junto a Myriam Bregman, presentó un proyecto de ley en el Congreso Nacional, con un planteo integral para la legalización de la marihuana. Como denunció Del Caño, la prohibición de la marihuana solo beneficia a los narcotraficantes, que actúan en connivencia con distintos estamentos del Estado, como las fuerzas de seguridad, sectores del poder judicial y del poder político. Además que la ilegalidad del consumo de las drogas lleva también al control social de la juventud y al fortalecimiento del aparato represivo del Estado.
Acierta Del Caño en su denuncia, tanto en el conurbano bonaerense, la venta y circulación de sustancias prohibidas está regulada, ilegalmente, por parte de las fuerzas policiales locales; o en provincias como Córdoba y Santa Fe, donde toda la cúpula policial fue destituida porque estaba involucrada en redes narco.
La guerra contra las drogas, favoreció el surgimiento del narcótrafico
En la década del 70 el imperialismo yanqui exporta la “guerra contra las drogas”. El objetivo, fue el control social. Esta vez estaba dirigido a militarizar Latinoamérica.
La guerra contra las drogas resultó un gran negocio capitalista, que sobre la ilegalidad, se desarrollaron poderosos carteles de la droga, que recaudan anualmente más de 500 billones de dólares a nivel mundial.
Solo en nuestro continente mueren más de 150.000 personas por año como consecuencia de las políticas de guerra contra las drogas, mientras el negocio goza de buena salud.
Es evidente que la legalización de todas las drogas sería una medida elemental para desbaratar las redes entre mafias y empresarios de esta sangrienta “rama de la producción” capitalista.
Según un informe de la oficina de drogas y delitos de Naciones Unidas hay en el mundo 250 millones de consumidores de drogas, de los cuales solo un 11 % son consumidores problemáticos, el resto consumen la sustancia de forma recreativa.
La legalización de todas las drogas y una política sanitaria para la atención de los consumidores en riesgo es un derecho y una libertad todavía pendientes para los usuarios de sustancias.
La hipocresía de los gobernantes se muestra, también, en lo que invierten en políticas sobre drogas. Según el Sedronar, la Argentina destina 1,4 % del PIB para políticas antidrogas, el 95 % de ese total es para combatir la oferta y 5 % para la asistencia médica.
Si Frederic y Berni van a pasar de las promesas a los hechos, queda por verse. Como decíamos, la posición de ambos -él se autoproclama de derecha, ella es considerada una referente progresiva en temas de seguridad- coinciden con la de exmandatarios y referentes, incluso de la derecha más rancia como el escritor Mario Vargas Llosa, que reclaman por la legalización de las drogas ante el fracaso estrepitoso de las políticas de guerra contra el narcotráfico. De hecho, en varios estados de Estados Unidos -impulsor de estas políticas represivas- comenzaron a regular la comercialización y el consumo de marihuana.
Para que no vuelvan a quedar en promesas, los jóvenes tendrán que movilizarse y organizarse para imponer que pasen de las promesas a los hechos.

Rosa D’Alesio
Militante del PTS, columnista de la sección Libertades Democráticas de La Izquierda Diario; se especializa en temas de narcotráfico y Fuerzas Armadas.