Desde el 28 de septiembre a la fecha, se lleva a cabo la ocupación del fundo Huite en Paillaco, región de los ríos, y ha sido puesta a producir bajo el control de sus trabajadores y comunidades mapuche en alianza. La ocupación se produce como respuesta ante el inminente cierre de la empresa Chilterra y las consecuentes pérdidas de empleo, en un contexto de crisis inflacionaria internacional que tiende a la alza. Para quienes estudiamos la agronomía, y nos interesa pensar en nuevas formas de relacionarnos con la tierra y el medio ambiente, la ocupación del fundo Huite marca un nuevo precedente, sobre el cual pensar nuevos paradigmas en la producción de alimentos.
Jueves 24 de noviembre de 2022

La empresa, antes de la ocupación por sus trabajadores, bajo el mando del empresario Ricardo Ríos Pohl, tercer productor de leche a nivel nacional y ex candidato a Consejero Regional por la Región de los Ríos con cupo de la Democracia Cristiana, inicia un proceso de reorganización judicial cercano a la quiebra, tras la acumulación de deuda por invertir en medios más sustentables de producir leche, guiándose del modelo de Nueva Zelanda para modernizar su negocio. La empresa proveía de leche a lecheras grandes como Prolesur, de Soprole y estaba afiliada a capitales neozelandeses.
Esto no es menor, el quiebre de la empresa demuestra la imposibilidad de invertir en medios de producción más sustentables y mantenerse a flote en un mercado despiadado como el del agronegocio, aun habiendo sido top 3 en volumen de leche producido con alrededor de 28 mil millones de litros en un año, antes de que, producto de la sequía, el empresario invirtiera en modelos industriales más limpios. Todo esto considerando el contexto de sequía, crisis inflacionaria, inseguridad alimentaria internacional, y con la hegemonía de la geopolítica en disputa entre EE.UU y China, principales compradores de productos agrícolas chilenos.
Ante el quiebre, con la inminente pérdida de los puestos de trabajo y el eventual remate de todo ese capital lechero a la industria de la carne o a otra lechera (probablemente sin chapita verde), es que los trabajadores, muchos de ellos mapuche, en conjunto con las comunidades, deciden tomarse el fundo y mantener a flote la producción y el fundo. Esto es clave, puesto que de no ser así, la crisis la paga en última instancia lxs trabajadorxs del fundo, puesto que el patrón ya había abandonado el barco.
Abriendo el debate: ¿por qué es importante?
Actualmente, existe un debate abierto entre pensamientos ligados a la agroecología, en contra de la agricultura intensiva, exportadora y neoliberal del agronegocio, y que se mantiene como práctica hegemónica. Este debate se da puesto el impacto ecológico de la agricultura intensiva, extendida ya en casi todo el mundo, con centro en la producción de commodities para los países del primer mundo. Aquí se abre la disyuntiva moral de producir alimentos para alimentar o producir alimentos para ganar dinero, donde el lineamiento en la sociedad capitalista va siempre ligado a las intenciones del propietario.
El agronegocio chileno es un ejemplo. Dedicado principalmente a la exportación de fruta, vino, madera, carne, leche, etc, con altísimos niveles de producción de alimentos, pero sin ningún interés en solucionar los problemas de inseguridad alimentaria que acaecen dentro del país, sino únicamente un mercado altamente lucrativo, para países en que sus índices de seguridad alimentaria son mucho mayores.
Frente a esto, se han ido desarrollando y recuperando métodos agroecológicos de producción de alimentos, tanto como salida al problema del impacto ecológico como pensada hacia la alimentación de la población (con concepciones y metas como la de seguridad alimentaria). Una alternativa al agronegocio, pero que queda corta cuando se trata de competir como pequeños productores agroecológicos al entrar al mercado con sus productos.
En Huite, se invirtió en una nueva matriz lechera basándose en el modelo neozelandés, que resulta verdaderamente eficiente. Pero aun con tal inversión, la producción disminuyó y por ende Ricardo no pudo sostener su negocio, a pesar de ser un productor de leche ya importante.
También, muchos pequeños productores en las áreas rurales, bajo la incapacidad de poder entrar a competir con los grandes capitalistas del agro, tienden a agruparse en coordinadoras o cooperativas para hacer proyectos o inversiones comunes y buscar apoyo estatal, pero también dentro de la necesidad de capitalización individual y la idea de ganancia.
En el caso de Huite, si bien el problema de entrar al mercado sigue abierto y en desarrollo, si marca un nuevo precedente la alianza entre trabajadores y comunidades mapuche que tomaron en sus manos el fundo y que suma al debate de la matriz de producción agrícola, el problema de la propiedad de la tierra y el control de la producción en cómo y a qué dirección se dirige, se posiciona a favor de la restitución de tierras y busca el beneficio colectivo que significa el control obrero y mapuche del fundo.
Lo principal para las comunidades es producir a precio justo para la población, que ya te marca una línea frente a la disyuntiva de producir para ganar dinero o para alimentar a la población.
La lucha del fundo Huite nos permite pensar desde nuevos paradigmas, más avanzados que la agroecología del capitalismo verde y que la organización en cooperativas, desde la producción socializada de un fundo importante en la industria lechera, con una matriz sustentable. Las y los trabajadores no sólo pueden producir más y mejor cuando toman las riendas de la producción, sino que pueden racionalizar el proceso con los horizontes del bien común, y trabajar sin la lógica de la acumulación empresarial que sólo busca la explotación del medio ambiente y de nosotros mismos.
Este fenómeno de alianza entre trabajadores y pueblo mapuche, si bien se encuentra cercado mediáticamente, puesto que puede abrir mayores cuestionamientos, se ha rodeado de solidaridad dentro de los movimientos sociales, las comunidades mapuche, sectores de trabajadores y estudiantes y medios de prensa independiente. Es importante que las y los estudiantes de agronomía y lxs agronomos conozcan este fenómeno, lo analicen y solidaricen con el.