Las docentes decimos basta, porque el gobierno y el departamento quieren desmantelar la educación pública. Las jornadas de huelga son los días 15, 16 y 17 y el 29 y 30 de marzo.
Ingrid Chavarria de Ros Secretaria de Género de CGT Ensenyament Barcelona
Lunes 14 de marzo de 2022
Los medios han intentado durante estas semanas tergiversar los motivos por los cuales hemos convocado la huelga, para así demonizarnos y dar la imagen de que no queremos trabajar. Nada más lejos de la realidad.
Los motivos principales no son otros que el gobierno de la Generalitat y el Departament de Educació están imponiendo 7 puntos con el propósito de desmantelar la educación pública.
Un nuevo currículum
Con el nuevo currículum que quieren implantar, no sólo disminuirá el rigor y la calidad, sino que se reducen también las horas de materia y especialidad en la ESO, como es el caso de Tecnología en un 50% menos o Valores y Filosofía con un 81% menos.
Esto significa que las direcciones podrán decidir qué especialidades potenciar, es decir qué personas contratar. Algo que supone un doble peligro.
Por un lado se promociona la singularización de los centros con un proyecto educativo propio e incrementa la segregación avalada por el decreto de autonomía de centro. Por otro lado, cuando las direcciones pueden contratar a dedo las que salimos perdiendo somos las mujeres, primero porque al ser un sector muy feminizado, se suele escoger hombre, sumado a que cuando estamos embarazadas o en edad de ser madres se nos discrimina, como pasa en la empresa privada.
Además, el currículum habla de coeducación y educación afectivosexual, pero no concreta los medios, la formación ni los recursos necesarios para llevarla a cabo. Y por otro lado, se habla de competencias como el emprendimiento empresarial, ya durante primaria, lo que demuestra que vamos hacia una educación neoliberal centrada en los valores capitalistas.
La LEC y los decretos de plantilla y autonomía
Otra cuestión importante es que la LEC (Ley de Educación Catalana) y los decretos de plantilla y autonomía de centros, ya vigentes desde hace tiempos, han borrado la democracia porque dan un poder absoluto a las direcciones.
Son los decretos que avalan la singularización del proyecto educativo, que marca muchas diferencias entre las escuelas y los que permiten la contratación a dedo.
Los claustros se han convertido en mítines de los equipos directivos donde las docentes no tienen espacio ni valor para opinar porque su lugar de trabajo depende de caer bien a la dirección.
Más de diez años de recortes en la escuela púbica mientras se incrementa la dotación a la concertada
La escuela concertada se lleva unos 6.000 millones cada año, pero se cierran grupos en la escuela pública y cada año está más infrafinanciada.
La mayoría de estas escuelas son religiosas y algunas segregan por sexo.
Mientras tanto, no se ha revertido ningún recorte en la escuela pública, ni las ratios, ni las condiciones laborales de las docentes que afectan directamente la calidad de la educación.
La dejadez en cuanto a la inmersión lingüística
A raíz de la sentencia de la obligatoriedad del 25% de castellano en las aulas, el departamento ha reaccionado obligándonos a sacarnos el nivel C2 de catalán como si el problema de la pérdida del uso del catalán fuera el nivel de las docentes. En realidad lo que pasa es que han cerrado aulas de acogida y que no piensan invertir en inmersión lingüística.
Además, el nuevo currículum deja en manos de la autonomía del centro la organización y tratamiento de las lenguas, por lo tanto el departamento se lava las manos en esta cuestión y deja desamparados los centros y las docentes.
Una gestión de la pandemia nefasta
Nos han tirado a la palestra sin protección ni reconocimiento y se ha hecho del teletrabajo una falsa medida de conciliación familiar que ha resultado insostenible, mayoritariamente para las mujeres. Hay estudios que demuestran que cuando los hombres hacen teletrabajo son capaces de aislarse del entorno familiar, en cambio las mujeres no, y lo hemos tenido que hacer todo a la vez, multiplicando exponencialmente nuestra presencia.
El abuso de temporalidad que afecta mayoritariamente a las mujeres
El “Icetazo”, la nueva ley de reducción de la temporalidad en el sector público, puede suponer el ERO encubierto más grande de la historia. El hecho que se hayan parado los procesos de oposición durante más de 10 años ha hecho que miles de trabajadoras estén en abuso de temporalidad y ahora pueden perder su trabajo si no aprueban una oposición después de haberse dejado la piel en los servicios públicos durante gran parte de su vida. Hablamos de mujeres, muchas ya mayores, y con muchas cargas familiares.
El calendario escolar, la gota que ha hecho derramar el vaso
Un cambio del calendario escolar sin consulta ni consenso, en el que se han saltado todos los procedimientos de aprobación. Además, este calendario se ha vendido bajo el marketing de la conciliación familiar cuando en realidad es conciliación empresarial y hace de la escuela un parking porque, tal y como están las plantillas a 1 de septiembre, es imposible preparar un curso de calidad. Para nosotros es un insulto directo al feminismo.
Además, lo que es muy grave es que durante las tardes de septiembre no habrá clase, y que serán empresas externalizadas de ocio las que ofrecerán el servicio a cambio de licitaciones millonarias, pero explotando las trabajadoras (mayoritariamente mujeres en este sector). Es un gran paso hacia la privatización del tiempo escolar.
Los medios se han cogido a este punto para poner en entredicho las vacaciones de las docentes. Tenemos que saber que nosotras cobramos unos 600€ menos al mes que el funcionariado de la misma categoría por las vacaciones que tenemos, y que el trabajo docente nunca se acaba ni se contabiliza, además del tiempo que estamos en los centros, pasamos muchas horas preparando clases, materiales y corrigiendo. Esto nunca se explica desde los medios. Y sobre todo, sin hablar del desgaste físico y emocional que conlleva tener más de 25 niños o más de 30 adolescentes al aula.
Pero el problema real que hay y que los medios silencian es la cuestión de la conciliación familiar real y los horarios laborales de las familias, esto nunca se aborda y es donde tenemos que poner el foco si queremos una sociedad realmente feminista donde la vida esté en el centro.
Por todo esto, hacemos un llamamiento a toda la sociedad a apoyar la huelga del sector educativo, porque el futuro de nuestros hijos e hijas está en juego y solo toda la fuerza de la comunidad educativa podrá parar el despotismo de este conseller.
Por una educación 100% pública, laica, inclusiva, participativa, transformadora y feminista.